Domingo, 2 de Diciembre de 2007

Onyia, la vallista crecida a la sombra de Alozie

De origen nigeriano, podrá competir como española en los Mundiales de Valencia de pista cubierta del próximo marzo

MIGUEL ALBA ·02/12/2007 - 22:40h

Josephine Onyia (izq.) ataca una valla durante una carrera en Anoeta. EFE

Nigeriana, vallista, creyente, discípula de Rafa Blanquer... Y, sin embargo, no es Glory Alozie. Luck, su nombre tribal, significa que tiene el futuro a favor. Para ello se prepara Josephine Onyia. Nacida en Lagos (Nigeria, 15 de julio de 1986), Josephine se postula como el relevo natural en el 100 y 60 vallas nacional. En apenas cuatro meses, cerca de las pistas del Turia donde entrena a diario, el atletismo español discriminará entre una referencia (Glory) y una apuesta (Josephine).

çSu participación en los Mundiales de pista cubierta de Valencia (marzo 2008), como española, se negoció el día anterior a que la IAAF eligiera a Tyson Gay como atleta del año en Montecarlo, a pesar de que las fechas no jugaban a su favor.Josephine, quien recibió su nuevo pasaporte el pasado 20 de abril y, por tanto, no podía representar a España hasta este día de 2008, recibió la bula de la IAAF, ante el argumento de José María Odriozola, presidente de la federación española de atletismo, de que ayudaría a promocionar el Mundial. La apuesta de Odriozola tocó la fibra sensible de la IAAF, muy preocupada después del fracaso de público del pasado Mundial de Osaka.

Aquel sábado, hace apenas diez días, Josephine competía en Anoeta, donde Blanquer, cuyos métodos le convencieron para convertir Valencia en el lugar donde crecer como atleta, le comunicó la noticia. “Voy al Mundial a por una medalla”, fue su primera reacción.

Es su objetivo desde que aterrizó en 2004 en la ciudad del Turia, con un par de maletas y un ADN preparado para igualar los logros de Alozie. Jesús Sanchís, técnico del equipo junior del Valencia Terra i Mar, comenzó a trabajar sus piernas de ex futbolista. “Se le perdía la mirada cuando
Glory atacaba una valla”, recuerda Blanquer, quien empezó a trabajar con ella en 2005. En apenas doce meses, Josephine mejoró de forma sorprendente sus marcas en velocidad y vallas. Pero Blanquer prefirió no compaginar sus entrenamientos con los de Glory. “Es una atleta muy fuerte física y mentalmente, pero aún debe mejorar mucho su técnica, porque es bastante rápida”, explica Blanquer.

Explosión en 2007

Esta mejora se produjo durante esta pasada temporada. Sus marcas de 12.67, en Roma, y 7.91, en Valencia, le acreditan como la novena mejor marca mundial del año al aire libre y la séptima en pista cubierta, respectivamente. Sin embargo, su mejor actuación internacional se produjo en la final del Grand Prix, disputado el pasado septiembre. Onyia logró el segundo puesto en Stuttgart y sólo cedió ante la estadounidense Michelle Perry, la más rápida del año y campeona en los dos últimos Mundiales (Helsinki’05 y Osaka’07). Tras ella finalizaron las atletas que se llevaron la plata y el bronce en Osaka.

Estos éxitos no sorprenden a Blanquer. “Josephine es una atleta muy resuelta y no necesita de la protección de nadie. Además, soporta muy bien la presión, y no le importa la comparación con Glory”. Sin embargo, Josephine y Alozie apenas tienen puntos afines. En cuanto a carácter, Josephine es mucho más reservada que Alozie, a quién es difícil no verla con una sonrisa. “Atléticamente”, comenta Blanquer, “Glory es mucho más explosiva y tiene más potencia elástica. Josephine aún tiene que ganar esa explosividad y, por eso, va a compaginar las vallas con las pruebas de velocidad”.

ra el plan de Blanquer hasta que la IAAF le permitió competir en los Mundiales de Valencia. “Tendremos que cambiar la planificación, porque lleva 21 días de retraso para llegar a tope a esta cita”, se lamenta Blanquer, un técnico que se caracteriza por saber insuflar una plusvalía de competitividad a sus discípulos. “Es una de las atletas a las que más me motiva entrenar”, asegura Rafa.

A diferencia de otros atletas de su grupo, Josephine llegó a Valencia con la madurez que conlleva tener que manejar una familia (es la tercera de cinco hermanos) tras el fallecimiento de su madre. Sin embargo, esta dolorosa experiencia le ha convertido en una persona de carácter.
Uno de sus grandes apoyos en Valencia es Ibifuro Tobin West, saltador de longitud del grupo de Blanquer, con quien comparte piso y un DVD con el que Josephine está aprendiendo castellano visionando películas españolas.

Su iPod está cargado de hip-hop y música religiosa, mientras que la en memoria de su móvil aún guarda las fotografías de las Fallas que envió por MMS a sus amigos de Nigeria, después de vivir por primera vez la fiesta del fuego.