Domingo, 2 de Diciembre de 2007

DUBSTEP: Tensión Post-Milenio

Ya hay rey de la electrónica en el siglo XXI: se llama Burial y es el cabecilla de la escena ‘dubstep’, género procedente del sur de Londres que con su abisal profundidad sirve de crudo reflejo del momento actual

GERARDO SANZ ·02/12/2007 - 22:30h

El dubstep es, en términos creativos, lo único bueno que le ha pasado a la electrónica británica en el siglo XXI. Sus profundas líneas de bajo, su calculada dispersión rítmica y su atmósfera de inquietud y misterio lo han convertido en ilustrativa banda sonora de la tensión del joven milenio.

Sin embargo y a diferencia del reggaeton puertorriqueño, el crunk estadounidense y otros estilos enmarcados en lo que el periodista Simon Reynolds denominó diáspora post-electro, todavía no ha conseguido traducir en venta su enorme impacto mediático. Como ya sucediera con el grime, su primo hermano vocal, el género llevaba tiempo esperando una obra-fetiche capaz de divulgar sus constantes a gran escala. Una misión a la medida de Untrue (Hyperdub, 07), segundo álbum de Burial y claro candidato a mejor disco del año.

Muy celoso de su identidad y, aún más, de su imagen pública, el productor sin cara ni nombre acaba de entregar el Blue Lines (Massive Attack) que la escena necesitaba para hacer realidad sus sueños de trascendencia.

Sueños –pesadillas, en realidad– que se remontan al Londres de finales de los noventa, cuando un grupo de guerrilleros capitaneados por Mark One (Virus Syndicate), DJ Oddz y Plasticman (luego Plastician) comenzaron a inyectar en el acomodado garage la abisal gravedad del reggae.

Con el drum’n’bass abocado a una previsible mecánica y la efervescencia del two-step diluida en el estilo de vida del house, el virus no tardó en propagarse. Y menos aún en mutar, alineándose en dos nuevas cepas: una, la del grime, conectada con la tradición hip hop, que determinó la eclosión de Dizzee Rascal, Roll Deep, Wiley o Lady Sovereign; y otra, básicamente instrumental, que con la velocidad al ralentí transforma la verborrea en humo, la violencia en desasosiego y la rabia en miedo.

Configurado

A principios de 2001, coincidiendo con la publicación de los primeros temas de Horsepower Productions y Kode 9, el dubstep ya se encuentra plenamente configurado. Su morfología remite al digi-dub de Zion Train y Dreadzone, a los dos volúmenes de la serie Macro-Dub Infection que Virgin editó en 1995 y 1996 y a los esfuerzos del pionero Adrian Sherwood al frente de la escudería On-U-Sound.

Su nombre: un hallazgo de Ammunition Promotions, colectivo responsable de la consolidación de un tejido industrial primitivo a través de su club de referencia, Forward>>, y de una trama de sellos entre los que destaca Tempa.

Su marco geográfico: la capital inglesa y, más en concreto, un particular triángulo de las Bermudas con sus vértices en East London –sede de la emisora de Rinse FM–, Brixton –barrio de acogida para DMZ, la madrugada bi-mensual de Dygital Mystikz– y, por supuesto, Croydon, centro neurálgico localizado en la tienda de discos Big Apple Records, hoy Mixing Records.

Maxi a maxi, compilación a compilación, la subcultura va ganando adeptos dentro y fuera del Reino Unido hasta que, en 2005, el éxito del imparable Midnight Request Line (Skream) allana el terrero para su definitiva expansión.

Se entera la BBC

Incorporándose a un movimiento articulado en torno a frecuencias piratas y foros de internet, la DJ radiofónica Mary Anne Hobbs se hace eco de los espléndidos debuts de Boxcutter, Various Productions y el ya citado Burial en su programa de la BBC.

Una pica en el Flandes del público masivo que llevaría a  Hobbs a comisionar un showcase específico en la última edición del Sónar con la imponente presencia de Kode 9 & The Spaceape y el citado Skream. Entre síncopas fantasmales y recitados inflamados por una atenta lectura de J.G.Ballard, William Borroughs o William Gibson, aquella noche, la del pasado 15 de junio, anticipó un mañana que, prologado por Skull Disco (Skull Disco, 07) y su tenebroso repaso a la historia de la etiqueta homónima, confirma el magnífico Untrue, el álbum que Goldie, Tricky o los propios Massive Attack ya nunca harán.

HYPERDUB, LA CASA MADRE

Kode9 fundó el sello Hyperdub para publicar sus propios singles con una vocación absolutamente ‘underground’. Con sede en el sur de Londres, más en concreto en Croydon, un barrio de clase media-baja, Hyperdub prestaba atención a géneros como el ‘2-step’, el ‘grime’, el ‘breakbeat’ y, por supuesto, el ‘dubstep’. La primera referencia, compartida con Daddi Gee, data de abril de 2004. Tan solo dos años después, Hyperdub adquirió fama mundial dentro de los circuitos de música electrónica, experimental y alternativa en general. El responsable fue el debut de Burial con su disco homónimo en mayo de 2006. 

BURIAL, EL SONIDO DEL ABISMO

No se hace fotos. No da entrevistas (salvo la que acompaña este reportaje, una charla con el jefe de su sello, Kode9). Como su propio nombre indica –Burial viene de ‘Bury’, enterrar–, este artista está enterrado en algún angosto apartamento del sur de Londres. Allí fabricó el mejor disco del año 2006 para la crítica especializada –empezando por la revista The Wire–, un álbum extraterrestre, dominado por unos bajos abisales y un ritmo comatoso. Es el sonido de la gran urbe, de la super-metrópolis que a unos eleva a los rascacielos de la ‘city’ y a otros condena a la incómoda humedad de barrios como Croydon. ‘Untrue’ es su regreso.

Noticias Relacionadas