Domingo, 2 de Diciembre de 2007

Celia Martínez: La niña sorda que llegó a ser concejala

Celia, de 33 años, no oye desde los ocho y trabaja como biotecnóloga y concejala

D. A. ·02/12/2007 - 22:02h

En apenas unas horas, la meningitis que sufrió de niña devoró la capacidad auditiva de Celia Martínez. Los últimos 25 años, el olfato, la vista, el gusto y el tacto han saltado a la primera línea sensitiva y se han convertido en su puente con el entorno social y laboral.

"No sentí malestar, ni pena, ni rabia por mi nueva situación. La acepté como algo natural e irreversible y, por tanto, como algo con lo que tenía que vivir", explica esta murciana.

En este tiempo, entre sus logros destacan su título de Doctora Cum Laude en Ingeniería Agrónoma por la Universidad Politécnica de Cartagena y su actual cargo de concejala en el Ayuntamiento de San Javier.

Sin colegios especiales

Siempre ha sido educada como oyente. A sus compañeros de clase, Celia sólo les pedía que vocalizasen y, de cuando en cuando, que le dejasen echar un vistazo a los apuntes.

"Mi vida académica me la he pasado copiando los apuntes de compañeros, iba a clase sin saber para qué, no podía preguntar dudas, y escribía rápidamente con ojos hasta en el cogote para no perderme nada", cuenta en el libro Sordo ¡y qué! -de la editorial LoQueNoExiste- en el que narra junto a otros 12 sordos sus experiencias.

También aprendió a no ser una víctima: "Adquirí una paciencia enorme para esperar a que alguien me explicase las cosas y aprendí a tragar lágrimas y a aceptar una nueva situación como natural".

Investigadora y política

A pesar de trabajar como biotecnóloga, su labor como concejal absorbe gran parte de su tiempo. Este rol lo acepta como un desafío ya que a la dificultad de ser eficaz en el ruedo político se suma la de su discapacidad.
En los plenos del Ayuntamiento cuenta con un intérprete, pero en las reuniones de grupo tiene que esperar a que sus compañeros le resuman las intervenciones.

El aislamiento auditivo y las dificultades de la sordera le han fortalecido y envalentonado. Han potenciado su intuición y su afán de superación: "Tengo un deseo manifiesto de crecimiento y de llegar lejos", asegura.

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