Domingo, 2 de Diciembre de 2007

La cárcel espera a los temerarios al volante

La reforma del Código Penal que ha entrado en vigor permite enviar a prisión a los conductores que se salten por mucho el límite de velocidad, vayan bebidos o sin carné.

ARTURO DÍAZ ·02/12/2007 - 19:56h

3.016 personas se dejaron la vida en carretera en 2006. Las asociaciones de víctimas de la carretera y los expertos en seguridad vial pedían a gritos lo que ya ha llegado: desde ayer se castigan con penas de prisión una panoplia de comportamientos que hasta ahora los jueces consideraban como meras imprudencias.

Desde el domingo han pasado a ser actos criminales. Aún así, las penas aprobadas se quedan lejos de las francesas, por ejemplo, donde un conductor bebido se arriesga a pasar siete años a la sombra. Aquí serán como máximo seis meses.

La reforma del Código Penal pretende atajar la comprensión social con la violencia en carretera, concepto que incluye la velocidad excesiva, podrán enviarte a la cárcel. Ocurriría si se conduce a más de 80 kilómetros por encima del límite en vías interurbanas y a más de 60 sobre el permitido en ciudad.

Lo mismo ocurrirá con los que conduzcan sin carné, los que se nieguen a soplar por un alcoholímetro, o superen los límites de alcohol en sangre (1,2 miligramos por litro). Hasta hoy quedaba al albedrío del juez determinar si una imprudencia se consideraba grave —y era por tanto delito— o leve, y se trataba como falta. Todo queda más claro con la fijación de unos tipos penales claros.

Una reforma ‘indispensable’

Jeanne Picard, vicepresidenta de la asociación de víctimas Stop Accidentes ratifica la necesidad de esta reforma aprobada por el Congreso con la sola oposición del PP. Este grupo se oponía a no diferenciar entre el que causa un riesgo y el que causa un accidente. “Pero es que esta Ley era indispensable”, contestan en Stop Accidentes.

“Había que mandar un mensaje a la sociedad para que por fin se concienciase y esta reforma es la culminación del cambio de mensaje que supuso el carné por puntos”, señala Picard.

La asociación Automovilistas Europeos Asociados alarmó a muchos al asegurar que la modificación del código iba a llenar las prisiones de conductores (hasta 50.000 personas podrían ser encarceladas, afirmaban). Tanto la DGT como varios juristas han negado que esto vaya a ser así.

De hecho, el juez podrá optar entre la cárcel y la multa en todos los casos a la hora de fijar la pena, si no ha habido consecuencias tras la conducta punible. “Por desgracia esto es así”, confirma Picard, que se lamenta de que “pocos irán finalmente a prisión, aunque sí se retirará a los delincuentes reincidentes de las carreteras”, asegura Picard, cuyo hijo murió en 2000 en un siniestro en Galicia .

Acabar con la discrecionalidad

La reforma acaba con la discrecionalidad que permitía a los jueces valorar el peligro de la ingesta de determinada cantidad de alcohol. Picard se congratula de que desde ahora ya no haya que entrar en esas disquisiciones: “A partir de una cantidad de alcohol ya se condenará, más allá de que el conductor bebido sea un tipo alto y fuerte ‘al que no le afecta tanto el alcohol’ como decían antes algunos jueces”, afirma.

La idea que subyace tras la reforma es la de convencer a los usuarios de coches de que el mero riesgo es delictivo. Como dijo Jordi Jané portavoz de CiU en el Congreso (y uno de los diputados más activos y conocedores en el ámbito de la seguridad vial) durante la tramitación de la norma: “Lo de no castigar al que no ha causado víctimas sería como si a alguien que va con una escopeta pegando tiros por la calle no se le castigara porque ha tenido la suerte de no dar a nadie”.

La nueva redacción de tres artículos del código permitió ayer mismo imputar a 37 conductores en Catalunya. Los Mossos informaron de que los controles nocturnos acabaron con varias personas denunciadas por ir al volante bebidos; otros se negaron a soplar por el alcoholímetro. Ambas conductas están penadas desde ayer con más de seis meses de prisión.

CLAVES DE LA REFORMA 

1. Exceso de velocidad

Límites distintos en zona urbana o carretera.

A más de 200 por autovía, más de 180 en carretera convencional y superando los 110 en ciudad, a un conductor pueden caerle de tres a seis meses de prisión. Perderá el carné por un año, mínimo, y un máximo de cuatro. Además, habrá de trabajar en beneficio de la comunidad y pagar multa de 6 a 12 meses.

2. Drogas y alcohol

Por negarse a soplar: a la cárcel, de medio año a uno.

La misma pena que por pasarse corriendo obtendrán aquellos que se excedan bebiendo: quienes muestren una tasa de alcohol superior a 0,60 miligramos por litro de aire o de más de 1,2 gramos por litro de sangre.

3. Conducir sin carné

O con él caducado o tras perder todos los puntos.

La sanción en este caso será de prisión: de tres a seis meses. Podrá imponerse una multa sustitutiva de un año a dos y trabajos en beneficio de la comunidad durante un máximo de 90 días.

4. "Temeridad manifiesta"...

...Y ‘manifiesto desprecio por la vida de los demás’.

Los que conduzcan con una “temeridad manifiesta” y pongan en peligro la vida de los demás serán castigados con penas de prisión de seis meses a dos años y la privación del carné de conducir durante más de un año, mínimo, y un máximo de seis. El que circule “con manifiesto desprecio por la vida de los demás” pasará en la cárcel de dos a cuatro años.