Lunes, 3 de Diciembre de 2007

Los más pequeños, víctimas precoces del estrés

La falta de sueño y un exceso de actividades pueden precipitar la aparición del trastorno en los niños

ANTONIO GONZÁLEZ ·03/12/2007 - 08:33h

El estrés ya no es patrimonio exclusivo de los adultos. También afecta, y de forma creciente, a niños y adolescentes. La falta de sueño, el pasar demasiadas horas ante la televisión y la videoconsola, el exceso de actividades extraescolares, unido todo ello a una actitud de los padres demasiado proteccionista y competitiva, son algunos de los factores que pueden precipitar la aparición de estrés, incluso, entre los niños más pequeños.

Los expertos estiman que más del 10% de los niños y en torno al 20% de los adolescentes pueden estar padeciendo este trastorno en España, que además evoluciona al alza. Según el presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, Antonio Cano, uno de los factores clave es la falta de sueño, sobre todo si se combina con una "sobreexcitación", provocada por una utilización excesiva de los videojuegos y la televisión. Más aún, cuando los contenidos que consumen los niños pueden excitar su imaginación. "Los niños deben dormir al menos 10 horas al día y los padres deben hacerles descansar si les ven sobreexcitados", apostilla.

Más indefensos

Para la vicepresidenta de la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas, la psicóloga María Teresa Muñoz, los niños tienen menos recursos para gestionar la sobrecarga emocional que caracteriza el estrés y, en consecuencia, son más vulnerables que los adultos en este sentido.

Además, niños y adolescentes se ven "bombardeados" por gran cantidad de estímulos de todo tipo que en muchas ocasiones no saben gestionar. Otro de los problemas subyacentes es, a juicio de Muñoz, que los padres no enseñan a sus hijos a tolerar la frustración cotidiana, de forma que tienen la idea de que lo pueden tener todo sin esfuerzo.

Niños sobrepasados

En cuanto a las actividades extraescolares, Muñoz aclara que pueden ser muy beneficiosas en su justa medida, si bien hay que evitar que se conviertan en una "niñera" para los padres que no tienen suficiente tiempo para estar con sus hijos.

Muñoz explica que "hay que evitar saturar el horario de los niños y los padres tienen que calibrar hasta qué punto pueden los niños procesar todos los estímulos que les llegan.
"Si están sobrepasados, no van a poder cumplir con todas las exigencias, lo que les va a generar frustración y una baja autoestima", añade.

Los principales ámbitos en los que los niños sufren estrés son la escuela y la familia, según el psicólogo Manuel Rodríguez-Abuin, del Instituto de Psicoterapia e Investigación Psicosomática de Madrid. En el primer caso, la problemática de la violencia en los colegios se ha convertido en una fuente de estrés más, mientras que en muchas familias los padres transmiten su agresividad y su tensión a los niños, que acaban pagando las consecuencias.

Por último, aunque los síntomas pueden ser muy variables, los expertos recomiendan a los padres que estén muy atentos ante cualquier cambio de comportamiento que pueda indicar que su hijo es una víctima prematura del estrés.