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Viernes, 26 de Junio de 2009

Kirchner se la juega en los suburbios

El ex presidente de Argentina y candidato peronista a diputado nacional cierra la campaña de las elecciones legislativas en el extrarradio de Buenos Aires

FEDERICO PEÑA ·26/06/2009 - 04:20h

El marido de la presidenta argentina Cristina Fernández, Néstor Kirchner, hace campaña en los alrededores de Buenos Aires. - REUTERS

Los nombres de Juan y Eva Perón laten fuertes en el corazón del segundo cordón metropolitano que rodea a la capital argentina. Desde hace un mes, Néstor Kirchner recorre sus calles de tierra, abraza niños y promete un país productivo. Aquí, las casas con techos de chapa pintan el paisaje de olvido de estas barriadas pobres y superpobladas que sueñan las promesas de los políticos pero viven otra realidad.

El ex presidente es cabeza de lista del Frente de la Victoria en las elecciones legislativas por la provincia de Buenos Aires el próximo domingo. Ayer cerró su campaña en La Matanza, el distrito más poblado de los 13 suburbios que concentran tres millones de votos. Se juega un pleno a todo o nada en un final cabeza a cabeza con Francisco de Narváez, de Unión-PRO, para ganar la provincia de Buenos Aires.

Sobre todo porque los sondeos que hasta hace poco otorgaban a Kirchner una cómoda ventaja sobre la oposición no son ya tan favorables.

En una campaña tan vacía de contenido como las calles en el frío invierno austral, el tramo final se ha recalentado y ha encontrado su eslabón perdido: una idea, un debate. ¿Cuál debe ser el rol del Estado?

Desde la semana pasada, el alcalde porteño Mauricio Macri, aliado de De Narváez, viene pronunciándose a favor de volver a privatizar Aerolíneas Argentinas o de los fondos de jubilaciones y pensiones.

"Está desesperado porque sabe que pierde la elección"

Es en este controvertido asunto donde el ex presidente ha encontrado un hueco para atizarle duro a la alianza De Nárvaez-Macri que amenaza con birlarle las riendas del peronismo e incluso de Argentina en 2011.

El miércoles, en una entrevista al diario Clarín, De Narváez sorprendió al afirmar que apoyaría la nacionalización de la petrolera YPF y de otras compañías privadas de servicios públicos que proveen agua, gas y electricidad al país.

Pero la ocurrencia del magnate de origen colombiano que es poco creíble porque apoyó la campaña de privatización de Carlos Menem en 2003 ha levantado una gran polvareda en el tramo final de la campaña.

"Está desesperado porque sabe que pierde la elección", dijo un agigantado Néstor Kirch-ner. "No pueden cambiar de opinión en siete días", añadió la presidenta, Cristina Fernández. "Son manotazos de ahogado", remató el gobernador bonaerense, Daniel Scioli.

Ellos forman el terceto que, después de adelantar los comicios del domingo, decidieron plantearlo como un referéndum a su gestión. Ahora está en juego su futuro político.

Malestar con De Narváez

Las palabras de De Narváez, el candidato del peronismo disidente en la provincia de Buenos Aires, a quien algunas encuestas colocan por encima de Kirchner, no han caído bien dentro del grupo que apoya a Macri y provocaron el rechazo de las cámaras y empresas de los sectores señalados. Un error cometido cuando Kirchner se mostraba más desesperado y confuso. Este paso en falso podría costarle a la oposición la victoria que busca.

Algunas encuestas colocan a De Natváez por encima de Kirchner

La entrevista con Clarín, en la que De Narváez también se manifestaba a favor de un "ajuste del gasto público que tiene que pasar por la obra pública", arrastró la protesta de la Unión Obrera de la Construcción, uno de los puntales de la Confederación General del Trabajo y del peronismo.

Aunque De Narváez puede haberle prestado un servicio impagable a Néstor Kirch-ner, todavía se beneficia de dos actores mínimos, pero claves para la resolución final de las elecciones: Martín Sabatella, ex alcalde de Morón, a quien los sondeos le auguran un apoyo en las urnas cercano al 4%, porcentaje vital para Kirchner, y la del represor Luis Patti que, pese a estar en la cárcel y haber sido impugnada su candidatura, es la cara del partido Unidad Federalista (Paufe), que pide "un voto en defensa propia". De Narváez espera que la Justicia logre ilegalizar su lista electoral y, de rebote, absorber el voto frustrado de los seguidores de Patti.

Y lo que parece más preocupante para el ex presidente: nadie de su entorno es capaz de cuantificar la sangría de votos hacia la izquierda que puede sufrir tras una gestión política un tanto cuestionable.