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Viernes, 26 de Junio de 2009

La corrupción cuesta 60.000 millones al año a los italianos

El Tribunal de Cuentas denuncia la elevada evasión fiscal

SANDRA BUXADERAS ·26/06/2009 - 08:45h

La prostituta de lujo, Patrizia dAddario. - EFE

Los italianos pagan cada año al Estado "un impuesto inmoral": el de la corrupción. Lo denunció ayer el fiscal general del Tribunal de Cuentas italiano, Furio Pasqualucci, en su informe relativo a 2008.

"Hay un impuesto oculto que los ciudadanos pagan y que cuesta entre 50.000 y 60.000 millones de euros al año: la corrupción", afirmó. "Es un fenómeno tan relevante y grave", más ahora en tiempos de crisis económica, "que hace temer que pueda incidir en el desarrollo económico del país", añadió.

El peor daño, sin embargo, es en su opinión "en términos de imagen, de la moralidad y de la confianza" del ciudadano que cada año hace su declaración de la renta y paga sus impuestos, pero también del inversor extranjero, "especialmente en el sur del país".

La región más corrupta es la isla de Sicilia (13,07% del total de denuncias), seguida de la de Nápoles, Campania (11,46%), y la de Bari, Apulia (9,44%).

En cuarta posición no hay otra región con fuerte implantación de clanes mafiosos, Calabria (8,19%), sino la rica y dinámica región norteña de Milán, la Lombardía (9,39%), donde clanes de la mafia de Calabria, la NDrangheta, están consiguiendo importantes obras públicas relacionadas con la construcción de varias autopistas pero también con la preparación de la Expo de Milán.

En 2008 la Guardia de Finanzas denunció a 3.224 responsables públicos y los Carabinieri (Policía militarizada) a 2.137. Gracias a las condenas de los corruptos, se han recuperado 117 millones de euros en 2008; un aumento claro respecto al año anterior (18,8%), pero siempre irrisorio según las estimaciones del Tribunal de Cuentas.

El problema, según Pasqualucci, es actuar siempre a toro pasado, cuando serviría "una acción decidida contra este fenómeno tan vasto".

El peso de los insolidarios

El italiano que paga sus impuestos no sólo está a merced de los funcionarios y políticos que se meten en el bolsillo dinero público, sino que, además, debe soportar el agravio de la evasión fiscal de los más insolidarios. Cada año los evasores dejan de aportar 100.000 millones de euros al bien público. "Un verdadero tesoro que resolvería no pocos problemas", se lamenta Pasquallucci.

Mañana mismo, el ministro de Economía, Giulio Tremonti, tiene previsto presentar en el Consejo de Ministros el enésimo plan contra la evasión fiscal, que consistirá en dotar al Estado de personal especializado para combatir esta plaga.

Ya hace años que asociaciones como Transparencia Internacional señalan el grado de corrupción pública en Italia, pero la denuncia del fiscal es un grito que llega de dentro del sistema: el Tribunal depende del Gobierno, aunque hace tiempo que reclama estar asociado al Parlamento. El último informe de Transparencia Internacional sitúa a Italia por detrás de países como Bután, Bahrein o Malasia, y sólo superada por Grecia, Polonia, Lituania y Croacia en la UE.