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Miércoles, 24 de Junio de 2009

Mastretta resalta el valor literario de lo privado

La escritora mexicana reflexiona sobre su obra en las jornadas 'Lecciones y Maestros'

RUTH ARIAS ·24/06/2009 - 08:00h

RUTH ARIAS - La escritora, ayer en Santillana del Mar.

Ángeles Mastretta se ha convertido en una maestra. Después de toda una vida escribiendo y regalando títulos como Mujeres de ojos grandes, su nombre ya no se puede obviar dentro de la literatura en castellano. Por eso, estos días comparte con Luis Mateo Díez y Antonio Muñoz Molina, una cita litaria organizada por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Confiesa sentir terror ante este evento. "Me resisto a envejecer", bromea. Desde que publicó Arráncame la vida en 1985, la literatura le ha servido para conocerse mejor a sí misma, para conocer mejor la realidad mexicana, y para darse cuenta de cómo la historia de un país incide en la vida privada de sus habitantes. "Antes pensaba que sólo lo público cambiaba lo privado, pero ahora creo que es una relación dialéctica", explica.

Si algo se ha transformado en todos estos años ha sido el papel de la mujer. "Las indígenas siguen teniendo una vida medieval afirma, pero la situación del resto ha mejorado notablemente. Nos hemos incorporado al mercado laboral, se ha hecho pública la violencia machista, y las mujeres ya no leen lo que hay en las bibliotecas de sus padres o sus maridos, ahora compran sus propios libros".

Un libro, una película

Mastretta pasó del periodismo a la ficción porque era incapaz de no inventarse las cosas. Pero la realidad sigue pegada a sus textos, que pretenden ser a la vez ficción, historia y sociología. Ahora trabaja en dos novelas, y las dos vuelven la mirada hacia el pasado. "Contaré la vida de mis padres, y no sé muy bien como terminará, pero probablemente sus problemas económicos funcionen como espejo de la crisis actual", dice.

La escritora promociona también la película basada en su primer libro. Nos es una de esas autoras que se sienten traicionadas por los guionistas o directores. Arráncame la vida, en su versión cinematográfica, es una obra diferente, pero es "fiel a la emoción de la novela". La escritora trabajó con los actores durante el rodaje. "Era algo extraño tratar con la posibilidad de que los personajes existieran de verdad", recuerda la mexicana.