Archivo de Público
Martes, 23 de Junio de 2009

Un paseo mágico entre las dunas de Guardamar del Segura

En la Costa Blanca alicantina, más de once kilómetros de dunas de fina arena reciben al visitante. En ellos se incluyen playas, árboles que invitan al paseo o el descanso en la sombra y hasta un monasterio califal sepultado durante siglos.

CARMEN V. VALIÑA ·23/06/2009 - 09:37h

Ayuntamiento de Guardamar del Segura - En Guardamar del Segura son varios los ejemplos de playas vírgenes de gran calidad los que nos esperan

En el siglo XIX, las Dunas de Guardamar del Segura estuvieron a punto de hacer desaparecer los cultivos y casas próximas, de engullirlas con preocupante voracidad. El entorno que las rodeaba parecía tener los años contados por el avance de la arena, y la solución pasaba por acabar con ellas. Lo impidió la pericia de un ingeniero, Francisco Mira, a quien debemos la conservación del entorno privilegiado que hoy constituye este paisaje: un parque forestal de más de once kilómetros de largo en plena Costa Blanca alicantina, de dorada y fina arena, entre las localidades de Guardamar y Santa Pola. Las playas entre las dunas, los bosques de pinos, ágaves, palmerales y eucaliptales que constituyen su entorno y un estado de la mar moderado conforman un paraje hecho para el disfrute.

Una de las playas más recomendables de las Dunas de Guardamar es la de El Campo. Antaño usada por contrabandistas de tabaco, hoy mantiene ese halo de aventura en la fisonomía algo salvaje que la caracteriza. Los Viveros, con más de un kilómetro de largo, une el casco urbano de Guardamar con la desembocadura del río Segura, y es otro de los arenales que no deberían perderse quienes se acerquen hasta la zona.

Los que busquen animación pueden dirigirse a la playa Centro (en el núcleo urbano de Guardamar) y la Roqueta, mientras que los amantes de la tranquilidad tienen su cita en Les Ortigues, que permite disfrutar de grandes paseos, y los arenales de El Moncayo y los Tusales, ejemplos de playas vírgenes de gran calidad. Variedad de opciones y un mismo testigo, el Mar Mediterráneo que las baña a todas ellas.

Las playas entre las dunas, los bosques de pinos y un estado de la mar moderado conforman un paraje hecho para el disfrute

Y después del chapuzón, los parques Reina Sofía y Alfonso XIII y la población de pinos que rodea a las dunas invitan a los paseos a pie o en bicicleta. La desembocadura del río Segura también ofrece posibilidades para la práctica del cicloturismo y el senderismo, en plena huerta levantina. Para quienes no les importe irse un poco más lejos, dos recomendaciones: Guardamar del Segura, una villa en la que las influencias íberas, fenicias, romanas y árabes se entremezclan, y el Parque Natural de las Lagunas de la Mata y Torrevieja, lugar de nidificación de numerosas especies de aves.

Claro que el atractivo de lo misterioso puede sentirse sin necesidad de salir de las dunas: justo detrás de la playa de Guardamar se encuentra el yacimiento arqueológico de La Fonteta. La arena enterró allí durante siglos los restos de un monasterio califal abandonado en el siglo XI. Aquellas piedras cargadas de historia quedaron entonces sepultadas bajo unas dunas que ocultan secretos y que ofrecen a la mirada, a cambio, la fascinación de su manto dorado.


Más información
Para llegar a la zona de las dunas hay que coger la N-332 desde las afueras de Alicante, que conduce hasta Guardamar del Segura. Para cualquier consulta lo mejor es llamar a la Oficina de Turismo de Guardamar (tel. 965 724 488) o acudir a la página web del Ayuntamiento, www.guardamar.net

Dónde comer
La Saranda (tel. 966 725 029) ofrece cocina mediterránea en un marco minimalista, mientras que en Casa Paco (tel. 966 725 556) podremos probar los mejores langostinos de Guardamar o sus recomendables calderos y fideuás.

Dónde dormir
A cuatro kilómetros de la playa de Guardamar y junto al Parque Natural de las Lagunas de la Mata y Torrevieja, el hotel La Laguna cuenta con un spa en el que se ofrecen tratamientos de belleza y relax. En primera línea de playa, Meridional se define como un hotel con encanto, en el que todas las habitaciones tienen vistas al Mediterráneo. Parquemar ofrece suites temáticas en el interior del parque Reina Sofía y a 150 metros de la playa.