Domingo, 2 de Diciembre de 2007

El Photoshop también sirve para retocar la memoria

Un estudio muestra el poder de la manipulación digital sobre la imagen pública de la realidad

DANIEL MEDIAVILLA ·02/12/2007 - 08:20h

Universidad de California Irvine - A la izquierda, la imagen real de una manifestación contra la guerra de Irak en Roma; a la derecha, la retocada.

La capacidad del Photoshop para transformar michelines abundantes en pura fibra no es el único milagro que puede obrar el programa de edición gráfica. Científicos italianos y estadounidenses acaban de mostrar en un estudio publicado en Applied Cognitive Psychology que también pueden retocar la memoria.

Los participantes en el ensayo observaron fotografías retocadas de dos eventos que conocían con antelación: las protestas de la plaza de Tiananmen en Pekín en 1989 y las manifestaciones contra la guerra de Irak en Roma en 2003. En la foto de China, se añadió una multitud alrededor de los tanques que avanzaban por una explanada vacía y en la de Italia se introdujeron personajes encapuchados y policías antidisturbios entre los manifestantes. Después, los voluntarios respondieron preguntas sobre los eventos, desde el número de personas que participó hasta los niveles de violencia.

"Con la adición de unos cuantos elementos desagradables en la protesta de Roma, la gente la recordó como un evento mucho más violento de lo que fue", indica la investigadora de la Universidad de California en Irvine y coautora del estudio, Elizabeth Loftus.

Además del recuerdo de lo que había sucedido, también cambió su disposición frente a las protestas. Los participantes que vieron las imágenes manipuladas dijeron que se sentían menos inclinados a participar en manifestaciones similares en el futuro.

En el caso de los sucesos de la plaza de Tiananmen, la multitud en torno a los tanques hizo recordar a los voluntarios que una gran cantidad de gente se había congregado en aquel lugar cuando en realidad habían visto en su momento que eso no había sucedido.

Los autores afirman que este estudio muestra la capacidad de manipular los recuerdos a través del retoque gráfico. "Cualquier medio de comunicación que emplee fotografías retocadas digitalmente tendrá un efecto mayor que la mera influencia en nuestra opinión.

Al alterar nuestra memoria maleable pueden, en último término, cambiar la manera en que recordamos la historia", asevera el autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Padua, Dario Sacchi. Para evitarlo, los científicos reclaman una estricta regulación del retoque de la manipulación digital.

Un caso real similar al planteado por los investigadores sucedió en agosto del año pasado, durante los bombardeos de Beirut por la aviación israelí. El fotógrafo libanés Adnan Hajj tomó varias fotografías para la agencia de noticias Reuters en la que se veían grandes columnas de humo negro sobre la ciudad.

Poco después de su publicación, se descubrió que Hajj había manipulado las imágenes para mostrar un humo más abundante y oscuro del que realmente había.

Recientemente, otros medios como Los Angeles Times o USA Today han retirado imágenes retocadas digitalmente y se han disculpado por haberlas publicado.

Memoria contra imaginación

El estudio recuerda también la inclinación humana a creer lo que a cada uno le da la gana, independientemente de cuál sea la realidad que se ha observado. El pasado 18 de octubre la revista científica PNAS publicó un artículo en el que se explicaba que los cotilleos tenían una gran influencia en el comportamiento de las personas.

En el trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Viena y el Instituto Max Planck, se mostraba que, en muchas ocasiones, los participantes en el estudio dejaban de lado la información de primera mano que tenían -por ejemplo, la observación directa de un suceso- y preferían asumir como cierta la información que les transmitía otra persona.

La clave de este comportamiento aparentemente estúpido puede estar en la famosa frase del físico Albert Einstein: "La imaginación es más importante que el conocimiento". "La imaginación es capaz de cambiar lo que creemos sobre nuestro pasado o sobre nosotros mismos", concluye Loftus.