Archivo de Público
Lunes, 22 de Junio de 2009

Fuerteventura: la fascinación de la isla del silencio

Impresionantes campos de dunas, más de tres mil horas de sol al año, playas de fina arena, aguas a las que la luz saca destellos de clarísimo azul turquesa... Y silencio; un silencio que nos sitúa a miles de kilómetros del mundo civilizado. Si alguien está pensando en un lugar del Caribe se equivoca: bienvenidos a Fuerteventura.

CARMEN V. VALIÑA ·22/06/2009 - 09:55h

Patronato de Turismo de La Oliva - Fuerteventura posee multitud de playas para disfrute de windsurfistas

Dicen que los primeros pobladores de Fuerteventura eran de raíz bereber. Y que en el islote de Lobos, hoy Parque Natural, los navegantes del siglo XV se quedaban perplejos por la cantidad de focas monje que habían elegido aquel lugar como su territorio. El pasado de esta isla, la más oriental de Canarias, está en el filo entre la leyenda y la realidad. Esa magia se palpa todavía en numerosos rincones; en sus seis municipios (Antigua, Betancuria, La Oliva, Pájara, Puerto del Rosario y Tuineje) y en toda una serie de pintorescos paisajes. Playas de aguas cristalinas, finísimas arenas y un clima prodigioso, con tres mil horas de sol al año, la convierten en un paraíso en la tierra, sin salir de territorio español. El tiempo parece detenerse mientras el silencio lo cubre todo. Arena, sol, piedra. Y una quietud que parece emerger de tiempos pretéritos.

Playas de aguas cristalinas, finísimas arenas y un clima prodigioso, con tres mil horas de sol al año, convierten Fuerteventura en un paraíso en la tierra

De ese pasado hablan los núcleos protourbanos de Antigua, pequeños poblados con construcciones circulares y semicirculares. Y la historia de Betancuria, fundada en 1404 por el conquistador normando Juan de Bethencourt, y capital de la isla en su nacimiento. La actual, Puerto del Rosario, concentra la mayor actividad de la isla, pero quienes busquen una naturaleza privilegiada deberán optar por las espectaculares playas de Pájara o por La Oliva, donde reciben al visitante la montaña de Tindaya y dos de los espacios naturales más bellos de toda Fuerteventura: el Parque Natural de Corralejo, con su espectacular campo de dunas, y el Parque Natural del Islote de Lobos, que alberga unas 130 especies naturales y vegetales.

En este municipio se encuentran además el Monumento Natural del Malpaís de la Arena, fruto de erupciones volcánicas milenarias, y el Paisaje Protegido de Vallebrón. Pájara cuenta con la mayor extensión de playas, y Tuineje, con un clima cálido y fresco que la hace agradable para disfrutar durante todo el año.

El aire marinero no se ha perdido en la isla, e inunda la vista en El Cotillo y en Corralejo, un pueblo pesquero de playas de aspecto interminable en las que windsurfistas y submarinistas tienen su particular paraíso. Jandía es el edén de las dunas y la soledad, de las playas casi vírgenes que invitan a descubrir la magia de lo inédito.

La Unesco declaraba hace apenas un mes la isla y los mares de Fuerteventura Reserva de la Biosfera, una categoría reservada a los más importantes entornos medioambientales de todo el planeta. Bien lo merece su mar intensamente azul, transparente. La belleza de los parajes majoreros. Reencontrarse con la quietud y el silencio, en estos tiempos en que tanto escasean, es toda una experiencia.


Más información
Patronato de Turismo de Fuerteventura

Calle Almirante Lallermand, 1
Tel. 928 530844 /928 852016
www.fuerteventuraturismo.com

Dónde comer
Casa Santa María , en Betancuria, es un caserío del siglo XVI con cocina canaria y peninsular, entre la que destaca como especialidad el cabrito al horno. En Fabiola (tel. 928 174 605), en La Ampuyenta, son recomendables el foie de pato y el ragú de conejo, así como su repostería. Quienes se acerquen a La Oliva pueden optar por El Roque de los Pescadores (tel. 928 538 713), muy cerca del muelle y con vistas sobre la costa norteña de la isla.

Dónde dormir
Entre las casonas majoreras de Fuerteventura destacan Era de la Corte, en Antigua, con interiores de estilo rústico, y el Hotel Rural Mahoh, en Villaverde. Los que deseen el máximo lujo tienen el Atlantis Bahía Real de Corralejo, una mansión de aire colonial en la playa con exóticos jardines y varias piscinas. Para las familias con niños una opción son los apartamentos Hesperia Bristol Playa.