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Domingo, 21 de Junio de 2009

Los españoles quieren prorrogar Garoña, pero no nuevas centrales

El 41,9% de los ciudadanos es partidario de renovar el permiso del reactor burgalés

PÚBLICO ·21/06/2009 - 08:00h

Uno de los argumentos esgrimidos por el Gobierno para cerrar la central atómica de Santa María de Garoña, el supuesto rechazo a la energía nuclear de los españoles, se tambalea. El 41,9% de los ciudadanos cree que debe prorrogar la vida del reactor burgalés, frente al 29,5% que opina que la Administración debe proceder al cerrojazo, según los datos del último Publiscopio, elaborado entre el 15 y el 17 de junio.

El Gobierno tiene que tomar una decisión sobre la central nuclear antes del 5 de julio, fecha de caducidad de su licencia de actividad. El presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, ya ha insinuado en varias ocasiones que la planta podría ser clausurada en 2011, cuando se cumplan los 40 años de su vida de diseño, aunque el Ejecutivo mantiene que la decisión no está aún tomada.

El voto a favor de Garoña es mayoría en los votantes del PSOE y del PP

La resolución es compleja. Zapatero no ha encontrado entre la izquierda tantos apoyos como esperaba en su campaña contra las nucleares. Sindicatos, como UGT y CCOO, y figuras del socialismo, como el ex presidente Felipe González, han pedido la prórroga de Garoña por otros 10 años, como ha aconsejado el Consejo de Seguridad Nuclear . Además, los datos del Publiscopio, basado en 800 entrevistas telefónicas, apuntan a que el 39% de los votantes del PSOE apoya la renovación del reactor, frente al 35% que pide por el cierre.

En el electorado del PP, cuyo líder, Mariano Rajoy, ha asegurado que cerrar Garoña sería "disparatado", el 67% de los simpatizantes respalda la prórroga.

El Publiscopio constata la tendencia detectada en el último Eurobarómetro sobre la energía nuclear, divulgado en julio de 2008. En España, según este sondeo, el porcentaje de partidarios del átomo pasó del 16% registrado en 2007 a un 24%, un proceso de desdramatización de este tipo de energía que se vivió en 20 de los 27 países de la UE. En junio de 2009, el 47,6% de los españoles cree que la electricidad de origen nuclear es "muy necesaria" o "bastante necesaria", según el Publiscopio. Sólo un exiguo 17,3% rechaza su papel en el sistema energético nacional.

Casi la mitad de los encuestados cree que los reactores son necesarios

Nuclearización de la opinión

La tendencia a la nuclearización de la opinión pública es más acusada en los votantes del PSOE. El 10% de los ciudadanos que dieron su apoyo a los socialistas admite que ha cambiado su opinión en los últimos años y ahora se declara más pronuclear. La generación de Zapatero, criada en plena efervescencia del movimiento antiatómico, es la más abierta a quitarse la pegatina de Nucleares, no gracias. El 17% de los encuestados de entre 45 y 59 años ahora se declara más partidario de la energía nuclear que hace unos años.

Sin embargo, el cambio de actitud frente a la fisión tiene sus matices. María Teresa Domínguez, presidenta del Foro Nuclear, el lobby del sector en España, presentó hace unas semanas un plan para que, en 2030, un tercio de la energía generada en España sea de origen atómico. Para ello, Domínguez pidió la construcción de una decena de nuevas centrales nucleares. Pero el proyecto no convence a los españoles. Un 52,1% de los ciudadanos está en contra de que se construyan más reactores, frente a un 28,7% que se muestra a favor.

Un 52,1% opina que no se deben construir más plantas atómicas

"No en mi provincia"

De nuevo, la opinión de los votantes de los dos grandes partidos es muy diferente. El 57% de los seguidores de Zapatero no quiere un renacimiento nuclear en España. En cambio, la mayor parte de las personas que dieron su papeleta a Rajoy, el 46%, sí pide el levantamiento de nuevas plantas atómicas. Curiosamente, muchos de estos votantes mudan de opinión en función de la localización de estos hipotéticos proyectos. El 45% de los votantes conservadores no quiere nuevas centrales en su provincia.

El lobby nuclear ha leído un guión catastrofista para explicar que Garoña es imprescindible. El propio director de la central, Martín Regaño, aseguró hace unas semanas que la clausura de la planta del Valle de Tobalina provocaría una subida de la tarifa de la luz de hasta un 10%, pese a que el reactor apenas aporta el 1,35% de la electricidad generada en el país. La amenaza no inquieta a los españoles. El 57,4% de los ciudadanos está dispuesto a pagar más cara la electricidad por tener energías 100% renovables y limpias. El 29% afirma que pagaría incluso el doble en su factura de la luz con tal de disponer de energía únicamente procedente de parques eólicos y granjas solares.