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Martes, 16 de Junio de 2009

Vacunas para sobrevivir al cáncer

Primeros resultados positivos de las inmunizaciones terapéuticas, que luchan contra los tumores con componentes del propio tumor

AINHOA IRIBERRI ·16/06/2009 - 07:00h

Cuando se habla de vacunas, la imagen que viene a la cabeza es la de una sustancia que, inoculada en el organismo, protege a este de distintas enfermedades. Pero el signo característico de las vacunas es la utilización del propio agente causante de la enfermedad para luchar contra ella o, mejor dicho, para hacer que las propias defensas del cuerpo puedan rechazarla cuando se produzca.

Bajo el más amplio paraguas de esta definición se encuentran las denominadas vacunas terapéuticas, que suponen una esperanza para enfermedades actualmente incurables al menos en alguna de sus variedades como el sida o el cáncer. En la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO), la más importante del mundo sobre esta especialidad, se han presentado diversos estudios positivos con algunas de estas vacunas, elaboradas, en algunos casos de forma artesanal, con células obtenidas del propiotumor.

Aunque se lleva 30 años investigando, es ahora cuando se empieza a obtener frutos

El jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Arnaude Vilanova y directivo de la SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica), Antonio Llombart, define este asunto como un tema "complicado" ya que, a su juicio, las vacunas que "realmente han funcionado" han sido las que atacaban a un virus causante de un tipo de tumor, como es el caso de la vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH), asociado al 100% de los casos de cáncer de cuello de útero y el de la vacuna contra el virus de la hepatitis B, ligado al cáncer hepático. Este especialista advierte de que se llevan "más de 30 años" investigando y que, a día de hoy, no hay ninguna vacunación establecida como medida terapéutica. "Creo que no podemos esperar verlas en la clínica en los próximos dos años", opina.

Si se analiza el volumen de investigación en este campo y se tiene en cuenta que ya hay ensayos en la última fase de investigación la III, no es descabellado pensar que las cosas cambiarán pronto. También en España, que no es ajena a estos avances.

Acabar con la quimioterapia

La mayoría se fabrica de forma artesanal, lo que resta posibilidades comerciales

Una de las ventajas que más subrayan todos los científicos que trabajan en este campo es la escasa toxicidad de las vacunas frente a otros tratamientos como la quimioterapia. Y es que si, hasta ahora, todos los ensayos se han realizado en individuos que habían respondido previamente a la enfermedad con los tratamientos clásicos, cada vez se vislumbra más un futuro donde los efectos tóxicos de la quimioterapia que ataca por igual a células sanas y enfermas serán historia por los nuevos tratamientos dirigidos específicamente a las células erróneas.

El jefe del laboratorio de Inmunoterapia del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Clínica Universitaria de Navarra, Maurizio Bendandi, es uno de los científicos que estudia estas inmunizaciones en laboratorios nacionales. De hecho, trabaja con una vacuna que ha mostrado muy buenos resultados frente al linfoma folicular no Hodgkin, un tipo de cáncer linfático que, aunque suele responder muy bien a los primeros tratamientos, ofrece una elevada tasa de recaídas. Una vacuna similar protagonizó una de las sesiones plenarias en las que se discuten los estudios más destacados de los cientos presentados del último congreso de ASCO.

Bendandi sostiene que el trabajo presentado en el congreso cuenta con algunos defectos, más achacables al propio diseño del estudio que a la vacuna. Por ejemplo, el reducido número de participantes por la dificultad de encontrar candidatos, lo que se debe a la introducción de terapias innovadoras y más efectivas que las incluidas en el diseño de la investigación. Aún así, la vacuna BiovaxID prorrogó la supervivencia libre de enfermedad más de un año a los pacientes inoculados.

El sueño es que sustituya a la quimioterapia, pero es pronto para lograrlo

Sin embargo, el especialista del CIMA cree que, debido al reducido número de pacientes, la diferencia no tiene el suficiente significado estadístico para que el producto vaya a aprobarse. "Los autores de la investigación se habían comprometido a ganar 4-0 y empataron en el descuento", explica Bendandi. La fabricación de la vacuna se podría calificar de artesanal, ya que se hace a partir de la biopsia del tumor del propio enfermo. "A cada paciente hay que hacerle una distinta y eso dificulta que sea rentable para una empresa", subraya Bendandi.

Frente a la parte más negativa de este dato, la más positiva: "Se logra una superespecificidad; si lo consigues, las células no tienen modo de escapar", comenta el mismo especialista que augura que, en los próximos años, estas vacunas sí serán frecuentes.

Otro de los estudios destacados de ASCO fue el referido a la vacuna contra el melanoma metastásico, un trabajo que el también investigador del CIMA Ignacio Melero define como "interesante y sorprendente". Melero es parte de uno de los tres grupos españoles que estudian vacunas contra el melanoma, un tumor muy apto para estas terapias.

Lejos de las defensas

Antonio Llombart recuerda que el melanoma se genera en los melanocitos, células que, al estar en la superficie de la piel, no tienen un contacto tan directo con el sistema inmunológico. Por eso, en este tipo de tumor, se lleva tiempo ensayando con técnicas para estimular el sistema inmune. Alguna de ellas, como la IL-2, han dado muy buen resultado.

Se lleva tiempo ensayando con técnicas para estimular el sistema inmune

En el ensayo presentado en ASCO se estudió la eficacia de una vacuna hecha con un péptido, parte de una proteína la gp100 que se encuentra en la superficie de las células del melanoma. El trabajo, en fase III, demostró que, al administrarse, la vacuna estimulaba las células T, un tipo de glóbulos blancos que se multiplicaban para buscar y atacar a las células cancerosas al localizar su antígeno gp100. La vacuna se administró en conjunto con IL-2 y los resultados fueron muy positivos.

Así, el tumor se redujo en el 22,1% de los vacunados frente al 9,7% de los no inmunizados. Pero además, se alargó la supervivencia en casi cinco meses y el tiempo libre de enfermedad en más de un año. Nueve años después de comenzar el ensayo, según declaró por correo electrónico a Público su investigador principal, Douglas Schwartzentruber, el 30% del grupo de la vacuna continuaba vivo, frente al 23% del grupo de control.

Este es de los pocos ejemplos de vacunas terapéuticas contra el cáncer que no es definido como muy costoso por los investigadores. "El proceso de fabricación es simple, por lo que no debería ser muy cara; en este momento, al ser experimental, no sabemos todavía el coste", señala el investigador. "Es duro hacer una predicción sobre si las vacunas se usarán en lugar de la quimioterapia, pero podría ser", dice el experto del Centro de Cáncer Goshen Health (EEUU).

Hay quien cree que las vacunas "habrán de combinarse con quimioterapia" 

Otra de las incógnitas de esta estrategia es si podrá utilizarse como tratamiento inicial de los tumores o como prevención de las recurrencias, teoría que apoya el investigador Ignacio Melero, quien cree también que las vacunas "habrán de combinarse con quimioterapia". Para este experto, eso no sería un problema, ya que la combinación es más que factible. "La quimioterapia y la inmunización serán extraordinariamente frecuentes en el futuro", subraya Melero, cuyo centro va a participar previsiblemente en un estudio de fase III en otra prometedora vacuna, esta vez contra el cáncer de pulmón.

Las vacunas no dejan de ser el ejemplo máximo de la medicina personalizada. De hecho, Personalizar el tratamiento del cáncer fue el eslogan de la reunión de ASCO, donde además de buenos resultados en vacunas, se observaron datos muy positivos del otro gran ejemplo de la individualización del tratamiento, los anticuerpos monoclonales, así como de las terapias contra genes específicos de ciertos tumores.

Una enfermedad muy prevalente

Incidencia
Entre 150.000 y 200.000 personas reciben un diagnóstico de cáncer cada año en España, según el informe de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ‘Cifras de cáncer en España’. El tumor que golpea a más personas es el colorrectal, seguido por el de mama y el de pulmón. Mientras que los dos primeros tienen muy buen pronóstico, sobre todo el segundo, el tercero presenta una supervivencia muy pobre.

Mortalidad
Cada año fallecen en España unas 100.000 personas por cáncer, siendo la segunda causa de muerte, sólo superada por la suma de todas las enfermedades cardiovasculares. El colorrectal, por su alta prevalencia, es el que mata a más gente.

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