Archivo de Público
Viernes, 30 de Noviembre de 2007

El PNV convertirá la consulta de Ibarretxe en el eje de su estrategia

La formación jeltzale celebrará su V Asamblea General bajo un clima de cohesión

GUILLERMO MALAINA ·30/11/2007 - 20:57h

El PNV está preparado para vivir un fin de semana intenso. Hoy aprobará la nueva ponencia política que marcará la estrategia del nacionalismo vasco los próximos cuatro años y mañana dirá adiós a su todavía líder, Josu Jon Imaz. A la vez ratificará el ascenso a la presidencia de su mano derecha, Iñigo Urkullu, el hombre de consenso avalado por las dos almas del partido, la pactista y la soberanista. Éste es el guión previsto para que la formación jeltzale celebre su V Asamblea General bajo un clima de cohesión, tras seis meses de complejas negociaciones y no pocos momentos turbulentos.

Aún resta que los dos sectores libren hasta enero una batalla interna por el control de las cinco ejecutivas territoriales -Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Navarra e Iparralde- para concluir así el largo proceso de renovación del Euskadi Buru Batzar (EBB), pero el objetivo prioritario de evitar una traumática división ya está garantizado. Atrás queda el artículo publicado hace 147 días por Josu Jon Imaz contra la iniciativa del lehendakari de convocar una consulta, aun bajo un clima de violencia. Aquellas palabras -[la consulta] puede ser el ‘plan b' al que se acoja ETA- abrieron entonces un cisma en el PNV de consecuencias incalculables entre los defensores y los detractores de la propuesta de Juan José Ibarretxe. El propio Imaz admitía tiempo después, una vez reconducida la crisis, que llegó a temer por la unidad del partido, hasta el punto de sobrecogerse sólo de pensar que pudiera repetirse el traumático divorcio que sufrió la familia nacionalista, en 1986, por el enfrentamiento de los entonces lehendakari, Carlos Garaikoetxea, y el presidente jeltzale, Xabier Arzalluz.

Dos bloques

Aquello, rumiaba Imaz en sus reflexiones, había que evitarlo a toda costa, incluso de su carrera política. El todavía presidente del PNV se va -al menos de forma temporal-, pero no en balde. Su retirada, además de motivar en su día la renuncia de Joseba Egibar -el referente del sector soberanista- a postularse por la presidencia del partido, ha favorecido una entente entre los dos bloques del PNV para aupar a lo más alto a su mano derecha, portavoz del EBB y "gran amigo", Iñigo Urkullu. En él deposita Imaz todas sus esperanzas para dirigir la formación jeltzale por la senda de la modernidad, sabiendo adecuar la reivindicaciones nacionalistas a cada tiempo político. De hecho, una de las obsesiones del todavía líder jeltzale durante los últimos dos meses y medio ha sido allanar la llegada de Urkullu, tanto dentro del PNV como fuera de él, en los ámbitos político y empresarial.

La última vez que lo hizo públicamente fue hace sólo una semana, en un acto cargado de simbolismo en Sukarrieta (Vizcaya), a sólo unos metros de la tumba del fundador del partido nacionalista, Sabino Arana: "Sólo os pido una cosa", exclamó ante los afiliados, "tenemos ya un nuevo EBB y un nuevo presidente. Todos alineados detrás de ellos".

Lo cierto es que Urkullu no estará solo en su cometido, ya que, salvo sorpresas, en el renovado EBB tendrán un peso específico personas de su confianza, como el ex parlamentario Joseba Aurrekoetxea o la actual diputada de Cultura en Vizcaya, Belén Greaves.El margen de maniobra
Sin obviar la importancia de la correlación que pueda existir entre las almas soberanista y pactista en la futura Ejecutiva del PNV, otra cuestión que no es baladí radica en cuál será su margen de maniobra al seguir la hoja de ruta marcada claramente en la ponencia política, que avala la consulta popular de Ibarretxe. Y en Sabin Etxea, se espera que hoy no haya "sorpresas" en la votación de la misma, tras el debate de 145 enmiendas.

El texto original, pactado ya en septiembre por los dos sectores, aboga por impulsar el reconocimiento del derecho de autodeterminación y defiende también que, en caso de bloqueo, "sería deseable que fuera la propia sociedad vasca la que, a través de un instrumento democrático como es la consulta popular, validara un proceso que nos permita superar los obstáculos existentes". Esto es, en definitiva, lo que persigue Ibarretxe.La hoja de ruta, que validará hoy, salvo "sorpresas", la Asamblea General del PNV, satisface las ansias del lehendakari, que no ha cedido durante estos meses ni un milímetro en su pretensión de llevar adelante la consulta, incluso bajo la violencia de ETA. "En el momento que aceptara ese camino, no sería ni un segundo más lehendakari de este país", llegó a proclamar con tono solemne desde la tribuna del Parlamento vasco, el 28 de septiembre, al presentar su hoja de ruta.

La recta del pactismo

Pese a todo, tanto en el Gobierno de Zapatero como en el PSE se sigue con relativa tranquilidad el proceso interno del PNV con la marcha de Imaz y la llegada de Urkullu, dada la trayectoria paralela de ambos y su apuesta compartida por el "pactismo político" y los acuerdos transversales. Confían así en que Urkullu sea una garantía para que el PNV no caiga en una "deriva soberanista".

El futuro presidente jeltzale se ha distinguido habitualmente por ser un hombre cauto en sus declaraciones públicas y más desde que trascendiera su elección como candidato de consenso. En su papel como portavoz del EBB, se ha esforzado además en desacreditar la idea de que en el PNV conviven dos sectores, el soberanista y el pactista. "Todos somos PNV", acostumbra a subrayar.

No obstante, esa prudencia y ese discurso clavado en la neutralidad no han sido óbice para que en este tiempo haya comenzado ya a marcar terreno. En las últimas semanas, ha llamado al orden a Egibar -por plantear la creación de una gran coalición vasca para las elecciones generales-y también ha dado un toque de atención a los socios del PNV en el Gobierno vasco, EA y EB, por sus declaraciones favorables a las tesis soberanistas del propio Egibar. "Si no están a gusto compartiendo responsabilidad con el PNV, que lo digan", les llegó a retar.

A partir de mañana, velará por los intereses igualmente del partido nacionalista, pero ya como su presidente. Imaz confía en él.