Archivo de Público
Jueves, 4 de Junio de 2009

Otra ministra deja a Brown

Dimite la ministra de Comunidades la víspera de las elecciones europeas y municipales

LOURDES GÓMEZ ·04/06/2009 - 08:00h

SHAUN CURRY/AFP - El líder conservador David Cameron, que ha pedido elecciones anticipadas, celebra un improvisado mitin ayer en Londres.

El Gobierno de Gordon Brown se resquebraja por momentos. La ministra británica de las Comunidades Locales, Hazel Blears, presentó su dimisión ayer, en la jornada final de la campaña electoral municipal y europea. El día anterior, otros miembros del Gobierno, incluida la responsable de Interior, Jacqui Smith, rehusaron formar parte del reajuste de los cargos ministeriales que Brown podría anunciar antes del fin de semana.

Las bajas se han precipitado a raíz del escándalo político de los gastos de los diputados, pero la salida de Blears, la víspera de la apertura de las urnas, alentó los rumores de un inminente y coordinado golpe de mando contra el primer ministro.

Blears no esperó a que Gordon Brown prescindiera de ella en la remodelación

De acuerdo con la edición digital del diario The Guardian, miembros del grupo parlamentario laborista están convencidos de poder amasar, en un plazo de pocas horas, el apoyo suficiente para retar el liderazgo de Gordon Brown. Necesitan la firma de 72 diputados para forzar unas primarias, según las reglas del partido.

Brown se crece en los momentos de crisis aguda. Y, presionado por la oposición en la sesión semanal de Preguntas al Primer Ministro, consiguió alentar ayer los ánimos en los escaños gubernamentales. También recibió apoyo de destacados miembros de su gabinete, como Peter Mandelson, el más respetado de los antiguos aliados de Tony Blair, el popular Alan Johnson y la propia Jacqui Smith.

Un Brown más vulnerable

Diputados laborista podrían tratar de retar el liderazgo del primer ministro

Johnson es ministro de Sanidad y principal favorito a hacerse con las riendas del partido y del Ejecutivo en caso de renuncia o forzada dimisión del primer ministro. "Está haciendo el trabajo y no hay nadie en absoluto que podría hacerlo mejor", dijo Johnson a la BBC en referencia a Brown.

Es la tercera vez en dos años que diputados laboristas intentan atentar contra su jefe. En esta ocasión, Brown se enfrenta a sus críticos desde una posición más vulnerable, con sus planes de remodelación del gabinete desbaratados por las dimisiones y renuncias ministeriales, su autoridad destruida y una colosal derrota anticipada en las elecciones de hoy.

El resultado de las municipales se conocerá mañana y un descalabro total puede ser la puntilla que fomente la revuelta, no ya de los diputados, sino de los ministros que aún sigan con Brown.

En su carta de dimisión, Blears evitó la cortesía habitual de celebrar la labor o el talento del primer ministro y aseguró a Brown que no entró en el Gobierno buscando beneficio personal: "[No entré] por lo que yo puedo ganar, sino por lo que puedo conseguir para la gente que represento y a la que sirvo", señaló.

La ex ministra se defendía en su misiva de las irregularidades en sus gastos destapadas por el diario The Telegraph, que el propio Brown denunció en público como "un comportamiento totalmente inaceptable". Blears no pagó impuestos patrimoniales al vender un piso que había comprado con subvenciones públicas relacionadas con su trabajo parlamentario. Otros ministros cometieron abusos similares, pero solo ella acusó la dura reprimenda del jefe laborista.

"Calculado e intencional"

En un gesto burdo y de dudosa contrición, Blears apareció en televisión ondeando un cheque por unos 14.500 euros que iba a devolver a Hacienda. La mujer que entró en el Parlamento en la avalancha neolaborista de 1997, y que hasta ayer era la más firme blairista del Gobierno británico, no esperó a que Brown prescindiera de ella en la inminente remodelación. Atestó el golpe en el momento menos esperado y más dañino para el primer ministro. "Deliberado, calculado e intencional", describió el comentarista político Nick Robinson en su blog.