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Martes, 2 de Junio de 2009

Terminator: después del Juicio Final

El futuro ya está aquí. El viernes llega a las pantallas españolas la última entrega de la serie, 'Terminator Salvation'

A. PÉREZ / J. ROCAMORA ·02/06/2009 - 08:02h

Lo mejor que le podía pasar a la serie Terminator es decir adiós a Schwarzenegger, que ya en la última Terminator 3: La rebelión de las máquinas (2003) lucía el aspecto de la goma estirada y parecía moverse como un robot-abuelo con artritis en los engranajes. Cerrada la trilogía de rigor, que conducía a un callejón sin salida, los dueños de la marca por fin se han podido dedicar a renovarla, contratando a un director curtido en la pirotecnia y los malabarismos, como el misterioso McG (responsable de las delirantes adaptaciones a cine de Los ángeles de Charlie) y, en definitiva, relanzar la saga con el primer capítulo de una nueva era. Un nuevo comienzo.

Al igual que ha ocurrido recientemente con otras franquicias como Batman Begins o Star Trek, la idea es acercar una marca legendaria a una nueva generación de público potencial. Ni siquiera hay que conocer las anteriores entregas para entrar en su historia.

McG: "Es la hora de que el ser humano se revele contra las máquinas"

Terminator Salvation, que se estrena este viernes, 5 de junio, en España, pone en ese sentido el contador a cero. Empezando por la selección de un reparto liderado precisamente por Christian Bale (Batman Begins) en el papel de JohnConnor, ahora sí, en el futuro, una vez ocurrido el tan anunciado Día del Juicio Final en el que las máquinas se levantaron y sometieron a sus creadores, los hombres.

Viaje en el tiempo. Regreso al futuro

Según dijo el director durante la premiere en París la pasada semana, Terminator Salvation "describe el mundo después del Día del Juicio Final. En el futuro, encontramos de nuevo a personajes ya conocidos, descubrimos la supremacía de Skynet y las condiciones de vida de la Humanidad. Es el momento de que el ser humano se rebele contra las máquinas".

La cinta transcurre en 2018, con la Humanidad sometida

Hasta ahora, las anteriores Terminator cumplían el mismo patrón: un cyborg asesino es enviado desde el futuro a nuestro tiempo para intentar cambiar el destino de la Humanidad, atacando a la Resistencia humana antes incluso de que ésta se forme como tal. Salvation le da la vuelta, aunque también se divierte jugando con posibles paradojas temporales. La principal: la irrupción de Marcus Wright (Sam Worthington), un extraño llegado del pasado y que tiene todas las papeletas para ser el último invento ultrasofisticado de Skynet para deshacerse de la Resistencia desde dentro.

Ambientada en 2018, Terminator Salvation no deja ningún escenario terrestre reconocible y mucho menos civilizado. Es como un western mezclado con un escenario que bien podría pertenecer a videojuegos post-apocalípticos como Gears of War o Fallout. "No quise poner a los actores delante de un fondo verde. Preferí provocar reacciones auténticas instalándolos frente a terminators reales. Quise hacer del Oeste americano un mundo de desam-paro y desolación total. En este mundo, las bombas dañaron el ozono y el cielo tiene un color diferente".

La máquina. Un enjambre de terminators

Otra regla que Terminator Salvation se salta es la presencia de dos máquinas una buena y otra mala, enfrentadas por llegar antes hasta el valioso John Connor. Y a falta de uno, la cinta está repleta de variantes robóticas que ayudan a imaginar cómo sería el futuro. En su diseño artístico (recogido con detalle en el libro The Art of Teminator Salvation) ha participado Stan Wilson, creador del diseño original del T-800 que encarnó Schwarzenegger y que murió durante la producción del filme.

McG: "Quise hacer del Oeste americano un mundo desolado"

De entre las ruinas de esta Tierra devastada surgen viejos T-600, a los que McG le gusta comparar con un coche del siglo pasado al lado de los T-800, una versión primitiva y neumática de éste. Pero también nuevos modelos pensados para adaptarse de manera lógica a este futuro, como los hydrobots (que imitan serpientes acuáticas), los voladores aerostat, los moto-terminators (con ruedas) y los gigantescos recolectores.

Con todo, el espíritu voraz de cualquier Terminator sigue siendo el mismo. "En la primera entrega, se descubre qué tipo de monstruo implacable es Terminator; una máquina que caza su presa hasta el final. Incluso casi totalmente destruida, acorrala su objetivo hasta el final", dice McG.


El reparto. Caras nuevas y cameos para un mito viejo

Como decíamos, adiós por fin a la seña más visible de la serie: Schwarzenegger, al que su apodo de Gobernator de California le viene por el que ha sido su papel más emblemático. Según los responsables de Salvation, su sustituto como cara de la franquicia, Christian Bale, se lo pensó antes de decir que sí al papel de John Connor, ya que temía que se tratase "simplemente" de una película de acción. El actor, por lo que dejó ver en París, se lo ha tomado tan serio como su meditabundo Batman: "John es un tío muy atormentado. Desde niño, conoce su destino y debe vivir con esta carga. Su madre le enseñó que la fatalidad no existe y es un luchador. Le gustan los desafíos. Se enfrenta a dificultades que implican una vida de soldado, incluyendo la pérdida de amigos y el miedo de no estar a la altura: teme no ser el líder que todo el mundo espera".

Bale: "John Connor teme, sobre todo, no ser el líder que todo el mundo espera"

Su replica es Marcus Wright(Sam Worthington), sobre quien recae el mayor desafío del filme: la posibilidad de que Skynet haya creado una máquina con sentimientos que pueda ser un arma definitiva contra los humanos. En lugar de perseguirse uno a otro sin descanso, deberán decidir si colaborar o matarse.

También hay cameos y guiños para los fans. La siempre rara Helena Bonham Carter pone rostro, por primera vez, a la inteligencia artificial Skynet. Y la voz de Linda Hamilton y un tema de Guns N Roses hace que el espectador eche la mirada atrás, aunque no tanto como la visión de un Schwarzenegger enajenado, en una fábrica de montaje de T-800. Como si fuera un modelo de coche pasado de moda que se resiste a dejar paso a una nueva generación.