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Viernes, 29 de Mayo de 2009

¿Por qué a Rajoy no le basta con ganar el 7-J?

En el PP creen que necesita una victoria holgada para consolidar su liderazgo

YOLANDA GONZÁLEZ ·29/05/2009 - 02:00h

EFE - Mariano Rajoy, ayer, con el líder del PP canario, José Manuel Soria (izquierda).

El líder del PP, Mariano Rajoy, vive en un examen permanente. El 7-J se enfrentará de nuevo a la asignatura más importante, la que lleva más de un año atragantándosele: la de liderazgo. Un año después del XVI Congreso Nacional del PP, en el que logró hacerse de nuevo con las riendas de su partido, al llegar como único candidato a la cita, después de una agitada etapa precongresual, todas las miradas vuelven a fijarse en él.

Pese a que en su círculo más próximo se empeñan en defender que el 7-J no debe ser visto en clave nacional, nadie en el PP niega que su líder se la juega. Animadas por algunos sectores de la derecha mediática, han empezado a surgir voces en el partido que se atreven a poner nota a lo que sería un buen resultado para Rajoy, un nuevo empujón a su liderazgo: en torno a los 10 puntos de ventaja sobre los socialistas. No le basta simplemente con ganar.

El líder del PP se conforma con el resultado que les den los españoles

"Con la que está cayendo deberíamos ganar por goleada", advierte un diputado. "De lo contrario, Rajoy quedaría tocado y quienes aspiran a sucederlo empezarían otra vez a frotarse las manos", añade. La victoria por la mínima, como ocurrió en las gallegas, no contentaría a los más críticos con el presidente del PP.

Los diez puntos de ventaja suponen un resultado por encima de las expectactivas del propio Mariano Rajoy, que arrancó campaña electoral la semana pasada en su tierra "convencido" de que su formación ganará "por cinco o seis puntos".

Cambio de criterio

Aguirre cree que si ganan por diez puntos llegará el fin del Gobierno

Ayer, consciente de que un sector del partido no se conformaría con ganar por poco, prefirió no mojarse. "Yo me conformo con el resultado y con la confianza que nos den los españoles", respondió al ser preguntado en Gran Canaria. Lejos queda ese "Vamos a ganar de calle" que pronunció en el Congreso del PP gallego a principios de mes.

Hasta la fecha, la dirigente conservadora que ha mostrado menos tapujos a la hora de reconocer en público cuál sería un buen resultado para el PP ha sido Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid. El pasado martes, en un mitin en Barcelona puso en diez puntos de diferencia con el PSOE "para que sea el principio del fin del peor Gobierno de la democracia".

La tesis de la presidenta madrileña estaba en línea de lo que días antes había sostenido Pedro J. Ramírez, director de El Mundo. En su carta del domingo pasado aseguraba que diez puntos por encima serían "la única distancia suficiente para zanjar el agónico debate latente sobre el liderazgo popular". Se trata de un resultado, relata, que tiene a las europeas de 1994 como precedente.

A Rajoy, que suspendió en el debate sobre el estado de la nación, no le vale ahora con un aprobado raspado. "Son unas elecciones perfectas para castigar al Gobierno y no debemos perder la oportunidad", advierte un dirigente conservador que, a tenor de las declaraciones de ayer de Rajoy, teme que éste se haya rebajado el listón a obtener un punto más que los socialistas.

También hay en el PP quien hace una llamada a la calma interna y pide que el debate se centre en satisfacer a los ciudadanos y no en la consolidación de liderazgos: "Al electorado del PP lo que le va a satisfacer es si se ganan las elecciones, no por cuánto se gana", sentencia un veterano parlamentario.