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Viernes, 29 de Mayo de 2009

Una tibia adaptación al cine para un fenómeno literario

La primera película basada en la trilogía Millenium de Larsson es un producción moderada y muy "europea"

JESÚS ROCAMORA ·29/05/2009 - 08:00h

JESÚS ROCAMORA -

Si el tamaño de una adaptación como Los hombres que no amaban a las mujeres tuviera que ser equivalente al éxito millonario de la novela que adapta, estaríamos perdidos.

El preciso y efectista estilo de Stieg Larsson, que bebe del periodismo pero también inevitablemente del cine, se presta a dar el salto a la gran pantalla a lo grande, a la americana, mandando al carajo de una patada cualquier posibilidad de necesaria modestia ante un fenómeno mundial del que parece que no podemos escapar. Así que lo mejor que se puede decir es que es una producción moderada, rodada más bien a la europea, sin el apoyo de ninguna de las majors y con un plan claro que incluye el estreno este mismo 2009 de sus tres partes en cine, antes de que el calentón Larsson baje, en lugar de estirar las expectativas (y la paciencia) del espectador durante varias Navidades.

En el fondo, una manera de hacer las cosas más cercana al boca-oído, que es en lo que descansa el éxito de las novelas, que al bombardeo de marketing habitual.

La película se centra en el crimen y quita algo de paja a la historia de un Stieg Larsson hiperminucioso

Ya decía la escritora sueca Camilla Läckberg que entre la novela negra escandinava y la norteamericana hay un océano de diferencias, apreciable en el ritmo y la atmósfera, pero también en las formas de asesinato que contemplan.

Los hombres que no amaban a las mujeres sólo podía suceder en Europa y ser contada desde dentro porque nace del propio corazón del viejo continente, del vacío de valores tras la Segunda Guerra Mundial, que deja huérfanos a una serie de personajes pervertidos y amorales, que se mueven sin radar entre el asesinato, el abuso y el maltrato sin culpas ni remordimientos.

Ni bien ni mal. Seguimos a la extraña pareja del periodista Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander. La película triunfa recreando esa atmósfera a la que se refería Läckberg y evita caer atropellada ante la tarea de meter 650 páginas en dos horas y algo de la mejor manera: centrándose en el crimen y quitando algo de paja a la historia de un Stieg Larsson hiperminucioso, a veces, hasta quisquilloso.

La extraña pareja

Hablando de estereotipos, el norte de Europa también tiene los suyos. Ahí está Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist), un periodista que se lleva el trabajo a casa y cuya fe en la justicia y en destapar corrupciones de grandes empresas le ha llevado casi a la ruina, estrella en horas bajas de una revista, meditabundo y cabizbajo, pero con atractivo para las mujeres.

La desaparición de una joven hace 40 años en el seno de una familia poderosa de Suecia, con inevitables conexiones con el partido nazi, hace que Blomkvist forme equipo con la rara Lisbeth Salander (Noomi Rapace) para intentar resolverlo.

Y ahí está Salander, la joven enfrentada al mundo, de apariencia aniñada y pasado traumático, que viste de negro absoluto, con ‘piercings', cara de cabreo, hacker de profesión y bisexual para más señas.

Por suerte, la película Los hombres que no amaban a las mujeres también triunfa moderando y limando a unos personajes que sobre el papel pueden permitirse mayores lujos y que podrían salir disparados de la pantalla si no se les ata (con perdón) en determinados momentos.

DIRECTOR: Niels Arden Oplev

NACIONALIDAD: Suecia

REPARTO: Michael Nyqvist, Noomi Rapace

DURACIÓN: 152 minutos