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Jueves, 28 de Mayo de 2009

Un festival para mover neuronas y esqueleto

La música de baile inteligente, estrella del primer día del festival, que arranca hoy en Barcelona // Se esperan 70.000 asistentes y 171 conciertos en tres días

 

JESÚS ROCAMORA ·28/05/2009 - 08:00h

El diablo es un Dj: Aphex Twin, desde algún lugar.

Suena a disco rayado, pero hoy arranca la edición más ambiciosa del Primavera Sound o, al menos, la que pretende ser más "exitosa", según la misma organización. Con la principal competencia fuera de juego (el Summercase, que no se celebra este año), todo indica que el festival lo tiene más fácil para convertirse en delicatessen obligada, en "la cita ineludible en la que descubrir nuevas bandas", tomarle el pulso a la actualidad y volver a casa con los oídos llenos.

El programa toca todos los palos, sin olvidarse de incluir alguna vaca sagrada para el gran público (Neil Young, que lleva más de 20 años sin pisar Barcelona) pero, sobre todo, muchas estrellas de la música alternativa con tirón (Jarvis Cocker, Sonic Youth, My Bloody Valentine). Desde el rock de corte clásico, americano (Jayhawks) y europeo (Herman Dune), a viejos y nuevos nombres de la música de baile (Saint Etienne, Simian Mobile Disco, The Bug), del metal experimental (Jesu) al rap comercial (Ghostface Killah). Y da para comprobar si nombres nacionales como La Bien Querida o Joe Crepúsculo responderán al revuelo levantado.

El plato fuerte de hoy, jornada de inauguración, y uno de los principales de esta edición tiene marca propia: Warp, el sello que popularizó la IDM (música de baile inteligente, por sus siglas en inglés) y que hoy es dueño de uno de los sonidos más influyentes de las últimas dos décadas, frío, sintético y experimental. El sello británico trae a Barcelona un menú con chicha y tomate para celebrar 20 años de baile cerebral: Aphex Twin y Squarepusher, como cierre de hoy, y los juguetones Gang Gang Dance para mover el esqueleto la noche del sábado.

Desde Inglaterra, Steve Beckett, cofundador del sello junto al fallecido Rob Mitchell, celebra el cumpleaños y tiene claro cuál ha sido el secreto para sobrevivir durante dos décadas, algo impensable en estos tiempos en los que la industria agoniza una vez al mes. "¡Adaptarse o morir! Abrazamos todos los cambios. La industria y los sistemas de hoy son totalmente irreconocibles desde que nosotros empezamos", asegura, vía e-mail.

Y es que lo que comenzó como una tienda de discos en Sheffield a finales de los 80, hoy se define como una "organización creativa" que da trabajo a 45 personas y que ha extendido el negocio al cine y las descargas digitales en la red. "E imagino que dentro de otros 20 años podría estar en Barcelona, disfrutando de una música cuya distribución será, de nuevo, diferente", augura.

Emoción artifical

A pesar de tener a bandas con una huella sonora muy concreta, como Autechre o los emblemáticos LFO, "hoy es difícil fijar el sonido Warp. Vendría a ser todo aquello que nos pone en un determinado momento, pero no estamos delimitados por estilos o géneros. Buscamos artistas que sean únicos y apasionados". Los propios Gang Gang Dance, uno de los últimos fichajes, vienen a demostrar que Warp hace tiempo que se abrió más allá de la electrónica: si con Maxïmo Park y !!! (Chk Chk Chk) dieron respuesta a Franz Ferdinand, los locos Gang Gang Dance vendrían a ser sus propios Animal Collective.

Inspirado, entre otros, por el trabajo del label inglés Factory Records, Warp ha hecho suyo también un estilo visual muy personal, que no deja de ser una manera de "ponerle emociones humanas a un objeto inanimado". Electrónica emocional, música de baile inteligente... "eso no son más que términos para idiotas. Prefiero música electrónica o música, a secas", dice Beckett.