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Jueves, 28 de Mayo de 2009

El transexual aspirante a soldado suspende las pruebas

El caso de Aitor modificó las normas de acceso al Ejército

FRANCISCO ARTACHO ·28/05/2009 - 00:30h

Las puertas del Ejército, cerradas para Aitor.

El sueño de Aitor, un chico transexual de Jaén, es ser militar. Sólo para poder intentarlo, tuvo que remover los cimientos del Ejército, porque el cuadro de exclusiones médicas de la institución impedía a los chicos sin pene o sin testículos poder ser militares.

Hace tres meses, tras una dura batalla de Aitor y de los colectivos transexuales, el Ministerio de Defensa que dirige Carme Chacón modificó el cuadro. Las puertas del Ejército se abrían para Aitor. Ahora, en las últimas pruebas, su sueño se ha vuelto a alejar. Aitor no superó las exigencias físicas.

En las pruebas, realizadas en abril en Córdoba, el chico realizó las abdominales, las flexiones y los saltos de longitud sin problemas, según cuenta él mismo a Público. Pero las pruebas de velocidad se le resistieron y se quedó a "una carrera y media", explica decepcionado Aitor, que con los 29 años ya cumplidos no podrá volver a hacer los exámenes por superar la edad límite fijada en 28 años.

Requisitos

Aitor ha empleado más de dos años, desde los 26, en conseguir modificar este requisito "absurdo", según sus palabras, y ahora se ha quedado a las puertas del ingreso. Tras suspender las pruebas físicas, pretende que se le reconozca la discriminación sufrida durante este tiempo para poder disfrutar, al menos, de un intento más. "Durante estos dos años, podía haber tenido muchas más oportunidades, pero no he estado en igualdad de condiciones", afirma.

Aitor, que confiesa que "nunca" creyó que su lucha fuera a modificar el cuadro de exclusiones médicas, admite que ahora tiene pocas esperanzas. "Hay que hacer una excepción en este caso, porque durante tres años Aitor ha sufrido discriminación por una norma absurda", explica Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía, que cree que "hay que compensarle".

Aitor sabe que su lucha ha servido para que otros hombres no tenga que pasar por su misma experiencia, pero asegura que esto "no compensa" ver cómo su sueño se aleja para siempre.