Archivo de Público
Martes, 19 de Mayo de 2009

Cinco víctimas al año

En la última década han fallecido 46 espectadores en rallies disputados en Europa

IGNACIO ROMO ·19/05/2009 - 08:48h

Presenciar una competición deportiva causó 46 muertes. Esta cifra de fallecidos en los rallies disputados en Europa durante la última década supera a muchas de las tragedias que acontecen en otros recintos deportivos. Las que alarman a la sociedad y los políticos hasta endurecer las medidas de seguridad, por ejemplo, en los grandes estadios de fútbol. No pasa lo mismo en el automovilismo.

Si se analiza los últimos 25 años, España aporta, por desgracia, un alto porcentaje (se acerca a la quinta parte) de espectadores fallecidos en rallies disputados en Europa: 58 en total. Desde el accidente registrado en tierras cántabras con ocasión de la Subida a la Bien Aparecida en 1989, Extremadura, Andalucía y Navarra han presenciado también accidentes de consecuencias fatales. Sólo los 11 fallecidos registrados en Francia superan a las ocho víctimas de nuestro país.

En realidad, los rallies no llaman tanto la atención porque sus víctimas no aparecen de golpe. Son fallecimientos originados por la suma de tres factores fatales: una inadecuada señalización de las zonas de peligro, imprudencia de los espectadores y pérdida de control de los pilotos.

El último accidente mortal

El 28 de marzo fallecieron tres aficionados que presenciaban el Rally Valasska, en la República Checa. El Mitsubishi Evo IX pilotado por Lukas Lapdavsky se salió en una curva, cerca de la ciudad de Stramberk, al Este de la República Checa. Fallecieron un adulto y dos muchachos, de 13 y 15 años.

El periodo de mayor peligrosidad en los rallies se alcanzó en los años ochenta, cuando participaban los coches del llamado Grupo B. Aquellos vehículos alcanzaron prestaciones increíbles pero terminarían siendo prohibidos poco después del accidente de un Ford RS200 en el Rally de Portugal de 1986. El vehículo impactó contra los aficionados con el saldo de 3 muertosy 31 heridos.

La proximidad del público en las curvas es sin duda el gran peligro. Los pilotos apuran la frenada y si pierden el control del vehículo, el coche se lanza como un proyectil sobre los espectadores.

El mundo de los rallies necesita una reforma. Las restricciones para el público deberían ser absolutas en las zonas peligrosas pero, sobre todo, hace falta más concienciación.