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Lunes, 18 de Mayo de 2009

La violencia penetra en la Croisette

 

 

Xalok ·18/05/2009 - 08:00h

Público - Un plano de Kitanay, de Brillante Mendoza.

Alguien llegó y disparó en medio de la proyección. Hasta ayer, algunas voces decían que el hilo conductor de esta 62 edición del Festival de Cannes eran las historias de familias, y así lo confirmaban muchas de las películas, en todas las secciones. Pero llegaron dos asiáticos y sembraron el pánico (además de animar a base de tiros y sangre una sección oficial algo adormecida y comodona).

La crítica se mostró más bien tibia con el filme de Johnnie To

El hongkonés Johnnie To presentó Vengeance, protagonizada por el rockero y actor francés Johnny Hallyday, y el filipino Brillante Mendoza hizo lo propio con Kitanay. Aunque las dos trabajan sobre la violencia y los caminos que conducen a ella, no pueden ser más diferentes: por la vía esteticista transita la de To; por la crudeza y el lodo, la de Mendoza.

En el caso de To, el salto cultural y de idioma no parece haberle planteado problemas. El director continúa con su trabajo de estilización temporal, convirtiendo la violencia coreografiada en protagonista absoluta.

Así lo reconocía Hallyday: "En cuestión de diálogos, no tenía mucho que aprender. La manera de trabajar de Johnnie es muy diferente. Me dio dos páginas por la mañana y eso era todo lo que tenía que aprenderme para todo el día". Haciendo honor a su explícito título, To cuenta la historia de Costello, un hombre que decide vengar la muerte de sus nietos y su yerno a manos de unos matones chinos. Para no romper con la tradición de un festival que, hasta el momento, ha deparado pocas sorpresas fuera de su sección oficial, la crítica se ha mostrado más bien tibia (y dividida) ante la película.

La película de Mendoza arrancó abucheos en el pase de prensa

Mendoza, por su parte, presentó la primera película que arrancó abucheos y abandonos en su pase de prensa. Dejando de lado un trabajo sonoro más que discutible (por enfático y redundante), Mendoza ha rodado la que probablemente sea la película más poderosa y descarnada de las estrenadas hasta el momento en sección oficial: el retrato, mucho más sensorial que narrativo, de un joven aprendiz de policía que el día de su boda se deja arrastrar a un oscuro negocio que termina convertido en una matanza en los sótanos de una casa de campo.

Un descenso a los infiernos y la degradación moral de un hombre al que en casa le esperan esposa y bebé recién nacido. La película pretende, en palabras de Brillante Mendoza, "contar en tiempo real una experiencia que cambiará la vida de una persona".