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Sábado, 16 de Mayo de 2009

Las máquinas quieren un cerebro casi humano

Alemania estrena un centro universitario para investigar la evolución de la realidad con imágenes 3D

PABLO OLIVEIRA Y SILVA ·16/05/2009 - 15:00h

El profesor Slusallek, junto a un modelo como los que elaborarán en el Instituto Intel de Informática Visual

Desmontar la realidad para recrearla y conseguir, de nuevo, convertirla en algo real en una pantalla es lo que mejor conoce Carsten Stoll, un estudiante de doctorado de la Universidad de Saarland (Alemania), experto en diseño digital. Uno de sus últimos proyectos es una técnica para almacenar digitalmente los movimientos de un bailarín de capoeira a partir de una imagen de vídeo, creando un modelo virtual que realice los mismos movimientos en un ordenador y en tiempo real. "Recrear el cabello, los tejidos y los movimientos rápidos ha sido uno de los mayores retos de la informática visual. Pero es cuestión de disponer de más potencia gráfica en las máquinas", señala, refiriéndose a los microprocesadores que integran los ordenadores.

Stoll se encuentra en Saarbrücken para compartir su experiencia como diseñador con un nutrido grupo de estudiantes que pronto pasarán a formar parte de la primera promoción del nuevo Instituto de Intel para la Informática Visual, un centro donde los investigadores elaboran proyectos para nuevas tecnologías centradas en la creación de entornos y objetos tridimensionales que se comporten como los reales. En la última década, este campus universitario se ha convertido en el centro académico europeo de referencia en informática y diseño virtual, englobando también el Instituto Max-Planck de Software y el Centro Alemán de Investigaciones sobre Inteligencia Artificial.

La computación visual es un campo de la ciencia informática para el análisis, procesamiento y presentación de datos visuales. Su objetivo es crear imágenes de entornos 3D y hacerlos creíbles.

Engañar a los sentidos

"No tiene que parecer real", comenta Rainer Jochem, especialista en realidad virtual. "La meta es conseguir que el comportamiento de la imagen junto al sonido engañe a nuestros sentidos. Si percibimos algo como real, entonces es real", sentencia, mientras muestra en una pantalla la imagen de un edificio por el que es posible pasear de forma virtual.

"La meta es conseguir que el comportamiento de la imagen junto al sonido engañe a nuestros sentidos"

Las aplicaciones prácticas de estas investigaciones se plasman en varios proyectos. La universidad está trabajando en la digitalización de ciudades con una técnica que nada tiene que ver con las populares aplicaciones en Internet como StreetView de Google, que se basa en fotografías. "Hemos creado parte de la ciudad de Hannover con casi 500.000 millones de puntos de información. Esos son muchos datos y mucho cálculo matemático en tiempo real para la máquina", comenta Thorsten Horfet, profesor y director del nuevo centro. Precisamente la enorme cantidad de datos que deben procesar los ordenadores sigue siendo el principal escollo que dificulta la emulación real de la naturaleza.

Mover en una pantalla la imagen 3D de una molécula como si de un balón se tratase es algo posible; sin embargo, el objetivo es lograr imitar su evolución. Una de las grandes metas es conseguir que en el futuro dispongamos de aplicaciones médicas que recreen el comportamiento del cuerpo humano mediante la unión de diferentes pruebas diagnósticas de imagen.

"Así podrían realizarse pruebas virtuales con medicamentos antes de aplicarlas verdaderamente sobre los pacientes", señala el profesor Philipp Slusallek. "El objetivo final es conseguir que los ordenadores sean capaces de captar y reproducir el mundo real como lo hacen los sentidos y el cerebro humano. Entonces sí podremos hablar de verdadera realidad virtual", concluye.

Más allá de las comunidades como 'Second Life'

Las ciudades virtuales en Internet de finales de los 90 dieron paso a la creación de redes sociales como ‘Second Life’, ‘Lively’ o ‘Smeet’. El fabricante de procesadores Intel está desarrollando una arquitectura llamada Larrabee que mejorará el tratamiento de imágenes complejas. El aumento de la capacidad gráfica de los ordenadores, junto con mayores anchos de banda para transmitir grandes cantidades de datos, ha despertado la idea de que Internet en el futuro será en tres dimensiones. La experiencia de navegación en formato plano dará paso al 3D, según los expertos.