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Sábado, 16 de Mayo de 2009

Amargo epitafio de Juande

El Madrid tiene que ganar en Villarreal para evitar que los azulgrana sean campeones sin jugar

HUGO JIMÉNEZ ·16/05/2009 - 08:00h

EFE - Juande Ramos,el jueves en la Ciudad Deportiva de Valdebebas.

Seis meses después de su llegada, Juande levantó la voz. El técnico del Madrid abandonó ayer su sosiego habitual y, en un discurso que sonó a despedida, exhibió su amargura. "Sé el trabajo que he hecho, sé lo que me exigían y hemos cumplido el objetivo con creces", se reivindicó.

Dolido aún por las críticas recibidas a raíz de la goleada ante el Barça (2-6), el manchego pretendió saldar algunas cuentas pendientes. "Se me pidió que el equipo entrara en Champions y lo hemos conseguido con varias jornadas de adelanto", insistió hasta en tres ocasiones Juande.

En esa misma línea con olor a rencor, no dejó de recordar cuál era la situación del club cuando él aterrizó, el pasado 9 de diciembre. "Cuando llegué el asunto estaba complicado. Tras perder en Barcelona estábamos a 12 puntos, éramos quintos y el miedo era no entrar en Champions", recordó con intención el entrenador del Madrid.

Curiosamente, Juande, cuyo indiscutible y único aval como técnico blanco ha sido una impresionante racha de victorias con escaso y feo fútbol, disparó ayer contra el resultadismo. O, mejor, contra un resultado muy concreto: "Hace dos semanas se decía que era un candidato fuerte para seguir [en el banquillo la próxima temporada] y por perder un partido contra el Barça ya no valgo. Eso no tiene fundamento".

Y, visiblemente irritado, añadió: "Si ser entrenador del Madrid depende de ganar o perder un solo partido, prefiero no serlo".

Reivindicación de la belleza

Juande, además, aprovechó su intervención para erigirse en adalid del juego bonito. "A mí lo que me gusta es el fútbol brillante, no el feo. Cuando entrenaba al Sevilla fuimos uno de los equipos más espectaculares de la Liga en los últimos años. ¿Tan poca memoria voy a tener para que se me olvide jugar al fútbol?, se preguntó enérgicamente.

Y aprovechando la reflexión anterior volvió a la carga. Dejó entrever en público la escasa calidad de sus todavía futbolistas: "Con las características de la actual plantilla del Madrid consideré que debíamos jugar así. Hemos jugado de la manera que he considerado más oportuna para sacar los resultados".

"Nos ha perjudicado la comparación con el Barcelona, que en belleza han estado por encima", reconoció en su sorprendente y apasionado elogio de la brillantez. Y volvió a zurrarle a sus jugadores: "Por supuesto que me gusta el fútbol bonito, pero para jugar ese tipo de fútbol tienes que tener una serie de futbolistas".

Pese a todo, Ramos no se arrepiente de haber aceptado dirigir al Madrid: "Tampoco fue un marrón porque yo lo acepté. Nadie me puso una pistola en la cabeza. En el tiempo que llevo estamos dos puntos por encima del Barça y la plantilla ha dado un rendimiento magnífico".

En las últimas semanas, su trato con el vestuario es mucho más distante. Se siente fuera del club y por eso ya no motiva a sus jugadores. Aún así, y de cara a la galería, el técnico no da la Liga por perdida. "No estoy de acuerdo con que el título no se pueda conseguir. Está muy difícil, pero mientras matemáticamente se pueda, somos profesionales y debemos intentarlo", afirmó sin mucha convicción.

Antes de levantarse, cerrósu alocución con un último guiño amargo: "Hoy (por ayer) tenéis titulares a tope, más vale tarde que nunca". Sonrió y se fue.