Archivo de Público
Lunes, 11 de Mayo de 2009

"La mirada del rey es profundamente triste"

Máximo. Humorista gráfico

PEIO H. RIAÑO ·11/05/2009 - 08:00h

Máximo.

Es uno de los grandes humoristas gráficos de la prensa de este país. Diario Regio (Planeta) recoge sus reflexiones sobre un rey que se parece mucho al nuestro y que Máximo (Burgos, 1933) publicó en el diario El País entre 1994 y 2007. Año en que ese periódico prescinde de sus opiniones.

¿Qué hace un dibujante sin dibujos?

Es que este es un diario apócrifo y reflexivo, en el que me pongo en el lugar de otra persona.

¿Qué límites tuvo al entrar en el diario de un rey?

No me he limitado. Si los tengo o me los he planteado, no me he dado cuenta.

¿Hay un tratamiento íntimo?

Sí, es verdad. Aparece un rey que hace autocrítica y opina sobre lo que ocurre en el país de una forma que constitucionalmente no puede hacer. Este diario le permite decir lo que piensa, pero no le permite publicarlo.

¿No es tabú el rey?

La prueba de que yo no tenía tabúes, es que hay varios textos en los que se plantea la República. Hay uno que dice: "Si no hay dos sin tres, puede llegar la tercera República salvo que las frases hechas no sean infalibles".

¿Qué es la equidistancia?

Algo imposible. No puedes dar una opinión sobre el verdugo y la víctima. Si uno mata y otro es muerto no puedes tener equidistancia. El rey en este diario dice: "Yo soy el rey de todos los españoles, incluso de los terroristas".

¿Qué ha descubierto del rey en este trabajo?

La mirada del rey es profundamente triste.

¿El humor es una filosofía?

El humor es lo que le falta a la filosofía para hacerse cargo de la realidad.

¿Qué armas tiene el dibujante y humorista?

Su responsabilidad consiste en ser irresponsable. Lo peor que le puede pasar al humor es ser responsable, ser doctrinario, ser dogmático.

¿Cómo se protege un humorista de la prensa?

Haciendo lo que le parece sin más miramientos. Yo escribo lo que quiero y ellos publican lo que les da la gana. Yo he tenido mucha suerte al hacer todo lo que he querido durante muchos años en el mismo periódico hasta el final, que ante mi sorpresa tuve una enmienda a la totalidad. La Constitución garantiza la libertad de expresión, pero no reglamenta a sus administradores.

¿Por qué no sigue la serie?

El ABC, donde publico ahora, es un diario monárquico y creo que me autocensuraría. Podría plantear problemas al periódico y, de momento, no quiero plantearle ninguno.