Archivo de Público
Viernes, 8 de Mayo de 2009

"El futuro de Malí está en la música, es su petróleo"

El cantante africano Salif Keita cierra hoy la primera jornada del Womad Cáceres

JESÚS CENTENO ·08/05/2009 - 09:30h

Keita, el músico con responsabilidad.

Viaja con diez músicos y un séquito de bailarines, coristas y maestros de instrumentos aborígenes como el calabash y el kamele ngoni. Salif Keita (Malí, 1949), el gran patriarca de la música africana, regresa a España para encabezar hoy el festival Womad de Cáceres, que durante cuatro días será la capital mundial de la música multicultural.

Keita desciende de nobles y utiliza su poética voz canta en lengua bambara para reivindicar la música como arma para reinventar el mundo. Es la voz de todo un continente. Se define como "un incansable luchador" y no son pocas las injusticias a las que se ha enfrentado. La primera, nacer albino en un país en el que tal condición significa portar maleficios. La segunda, querer ser músico pese a pertenecer a los Sundiata Feita, familia fundadora del imperio de Malí en el siglo XIII.

"En mi país, la música es una tradición relacionada a los griots, una etnia vinculada a la tradición oral. Tuve que dejar mi pueblo para cantar a costa de dormir debajo de un cartón en el viejo mercado de Bamako. Hice bien, porque el progreso pasa por la ruptura, por el cambio, por la revolución, por que una generación deba traicionar a las anteriores", explica Keita a Público.

África en Occidente

La suya es una historia de exilio. Tardó 35 años en grabar un disco en su país, en un estudio que él mismo construyó en las proximidades del río Níger. "Intento potenciar a los jóvenes talentos de mi país. El futuro de Malí pasa por su música, es su petróleo. Los músicos africanos tienen la gran barrera, el idioma y la falta de infraestructuras. Los artistas se ven obligados a emigrar para producir sus álbumes. En África se hace música muy interesante, pero no está llegando a todo el mundo", asegura. No es el caso de Occidente, donde se puede decir que está de moda. "No me sorprendió el éxito de Vampire Weekend. Los ritmos africanos funcionan y los grupos occidentales tienen la mente más abierta. Es un buen momento para experimentar, pero también para volver a los orígenes", dice el músico.

Keita se dedica a romper tabúes. Su Afro-Pop fue reconocido internacionalmente en todo el mundo y vivió durante veinte años entre Abidjan, Nueva York y París. Hasta que decidió volver a su país, en 2007, para alcanzar un escaño como diputado en la Asamblea de Bambako y cambiar la situación política de Malí. Allí se ha encontrado con uno de los grandes problemas del continente: la corrupción. "Los problemas de Malí y de África en general son infinitos, demasiado complejos. Para mí es muy difícil hablar del poder, de la corrupción o del hambre. Quizá por eso mis discos son tan positivos, tan bailables", dice al respecto.

Entonces, ¿quién puede hacer algo por África? ¿Obama? "Él es norteamericano... Y es difícil que un hombre pueda solucionar nada por sí solo. Pero sí puedo asegurar que un músico puede hacer mucho por su comunidad. En África, el músico no es un trabajador cualquiera, es el encargado de continuar una tradición, tiene una responsabilidad".

 

De Bamako al triunfo en Europa

-Niño albino marginado

Descendiente directo del fundador del imperio de Malí en 1240, Sundjata Keita, el músico fue apartado de la sociedad al ser albino. En la cultura mandinga, eran símbolo de mala suerte.

-Músico callejero

Su familia le rechazó cuando expresó su deseo de ser músico. En su adolescencia tocó en las calles de Bamako. Más tarde, ingresó en The Rail Band, grupo patrocinado por el Gobierno.

-Voz soul para áfrica

Comienza a destacar con el tono soul que imprime a sus canciones, de influencias cubanas, malís y de Zaire. Tras una estancia en Costa de Marfil, en 1984 se traslada a París para comenzar una carrera en solitario. Tras obtener gran repercusión con sus primeros discos, en los 90 publicará con sellos como Blue Note o Decca.

-Y el atleti ganó la liga

El 25 de mayo de 1996 el Atleti conseguía su último título de liga. Fue el año del doblete. Ese día, un puñado de afortunados prefirieron la música de Salif Keita, que actuaba en una sala cerca del Calderón. Su actuación fue tan desbordante que, tras el concierto, el músico expresó su deseo de seguir la fiesta con los aficionados colchoneros.