Archivo de Público
Miércoles, 6 de Mayo de 2009

Locura colectiva en Londres

El gol de Iniesta desató el delirio en Stamford Bridge y Canaletes

RUT VILAR ·06/05/2009 - 23:32h

¡Menudo placer ser aficionado del Barça y estar anoche en Stamford Bridge! ¡Quién iba a decirles a los más de 3.000 culés que acompañaron al equipo azulgrana en Londres que el conjunto que dirige Pep Guardiola les tenía preparado un guión que mejoraría el orgasmo que les provocó la goleada del Bernabéu . Sufrido, sí, pero al fin y al cabo, consumado.

El gol de Iniesta in-extremis desató la locura entre la hinchada barcelonista. Todo parecía escrito y el de Fuentealbilla marcó en la portería donde estaban situados los aficionados culés. Entonces, se desató la locura. En la grada y en sobre el césped.

Los jugadores del Barça se comían a besos al pequeño centrocampista. El doctor del equipo se unió a la celebración de los futbolistas como si fuera un paciente enajenado. Guardiola, salió disparado hacia la piña mientras se tocaba el rostro para confirmar que aquello no era un sueño. Y no lo era.

Cuando pitó el árbitro llegó la chaladura. Valdés se abalanzó sobre Etoo que, incrédulo, yacía en el suelo. Guardiola se abrazó primero con su mano derecha, Tito Vilanova. Luego, con todos.

La hinchada no perdió la fe y revivió el gol Kaiserslautern 

Iniesta centró la mayoría de los vítores. En Londres y en Canaletes, donde volvió a correr el cava cuatro días después del clásico

Y es que como si de un viaje en el tiempo se tratara, los culés creían haber retrocedieron un año atrás, cuando el Manchester United dejaba al Barça fuera de la final de la Liga de Campeones gracias a un solitario gol de Paul Scholes. Pasaban los minutos y el Chelsea hacía valer un solitario tanto de Michael Essien: un disparo fuerte, de volea, seco, de estilo parecido al de Scholes la temporada pasada en Old Trafford. Entonces, el tanto llegó en el minuto 14 de partido, anoche, en el nueve, un poco antes.

La hinchada azulgrana no perdió ni un segundo la confianza en su equipo y, aunque tarde, se dio cuenta de que Stamford Bridge no era Old Trafford sino Kaiserslautern. Y que en el guión previsto no era que Essien se reencarnara en Scholes sino Iniesta en Bakero.

Al final del encuentro, la afición barcelonista ondeó al viento sus bufandas con orgullo Es el crédito que se ha ganado el grupo que dirige Pep Guardiola que ayer sufrió como nunca y ganó, como casi siempre.