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Jueves, 7 de Mayo de 2009

No sólo de drama vive la familia

Colin Firth presenta Génova, la tragedia familiar que le valió a Michael Winterbottom la Concha de plata en San Sebastián

CARLOS PRIETO ·07/05/2009 - 08:00h

En el pasado Festival de San Sebastián se produjo un curioso fenómeno relacionado con la paternidad. Tras el pase de prensa de Génova, el filme de Michael Winterbottom (Blackburn, 1961) sobre las peripecias de un padre (Colin Firth) y dos hijas que tratan de emprender una nueva vida tras la repentina muerte de la madre, algunos periodistas se juntaron para intercambiar impresiones. El veredicto no dejó lugar a dudas: los que no tenían hijos se mostraron conformes pero algo fríos, mientras que los que ya habían pasado por el trance de la paternidad o maternidad parecían emocionalmente afectados por el filme, que se estrena el viernes.

Con hijos o sin ellos, la historia pareció gustar a muchos porque acabó ganando la Concha de Plata al mejor director, pero era casi una obligación preguntarle a Colin Firth (Grayshott, 1960) por las reacciones dispares en función de los antecedentes familiares. "En realidad una buena historia debería estar por encima de tu propia experiencia, pero es cierto que muchos de los comentarios que me han hecho en los festivales empiezan con un "soy un padre" o un "soy una madre", y continúan con un "entiendo muy bien por lo que pasa tu personaje", contó el actor a Público.

"No es un filme sobre el dolor, sino sobre banalidades familiares"

Y es que, Firth admitió que su experiencia como padre fue decisiva a la hora de afrontar el papel. "Pese a que como actor uso mi imaginación para recrear lo horrible que puede ser perder a tu hija en un bosque, como soy padre no tuve que imaginarme nada en esta ocasión", dijo.

Con todo, quien vaya a ver Génova esperando un drama familiar desbocado se equivoca de película: "No sólo eran los momentos dramáticos los que me resultaban familiares sino, sobre todo, las banalidades de la vida familiar", explicó Firth.

Rutina diaria

El hecho de que Génova, una película que arranca con un terrible accidente de tráfico, decida centrarse en las banalidades diarias es un buen ejemplo de cómo puede cambiar una historia sin necesidad de tocar una coma del guión: la clave está en lo que el director quiera plasmar en la pantalla.

"Lo importante no es la muerte de la madre sino la reacción de los miembros de la familia ante ese hecho. Me interesaba recrear el limbo emocional en el que se encuentran justo antes de empezar una nueva vida", contó a Público Winterbottom, que tiene dos hijas de edades parecidas a las que aparecen en su filme.

Así, el enfoque del director se hizo patente sobre todo a la hora de mostrar las emociones de unos personajes que "en lugar de llorar, derrumbarse o ir a una terapia deciden que la vida tiene que continuar", explica Firth. Aunque, eso sí, el actor se revuelve de su silla cuando se le sugiere que puede que el padre que interpreta frene sus emociones por un motivo más perverso: al fin y al cabo, no deja de ser un ciudadano británico más bien frío.

"Lo importante no es la muerte de la madre, sino la reacción familiar"

"No, no, aunque no lo veamos en la pantalla, mi personaje llora mucho fuera de campo. Michael [Winterbotton] no quería regodearse en el dolor", señala antes de centrarse en una escena que ejemplifica el método del director. "Se ve claramente en la escena del funeral. El padre tiene una especie de mirada muerta. Para mí, esa mirada es mucho más elocuente que si le viéramos llorar a moco tendido".

Y es que, la heroicidad no está en haber sobrevivido un accidente de tráfico, sino en el oficio de ser padre. "Génova no va sobre el dolor sino sobre hacer el desayuno a tus hijas por las mañanas y levantarte cien veces si no pueden dormir", cuenta un Firth que, para acabar, como si quisiera explicar que la vida diaria tiene momentos buenos y malos, cuenta una anécdota de un rodaje que, en su caso, coincidió, con el de ese divertimento llamado Mamma mía!: "Sufrí un caso agudo de esquizofrenia. Un día estaba en el plató de Génova, angustiado buscando a mi hija en la oscuridad del bosque, y el otro en el de Mamma Mía!, haciendo una conga con Meryl Streep. Sí, todo aquello no era muy serio", zanja con una carcajada.

Cómo filmar el dolor sin pasarse de rosa

¿Es ‘Génova’ un drama que hace llorar a moco tendido?

No. Pese a que la película arranca con un accidente de tráfico mortal y que los siguientes minutos están dedicados a la clásica sucesión de escenas en entierros y funerales, Winterbottom opta por centrarse en la vida cotidiana de los personajes.

¿Ni siquiera lloran los personajes del filme?

Las hijas un poco, el padre no. “Pese a que filmamos una escena en la que llora, sentado en la cama, junto a su hija, Winterbottom decidió no incluirla en el montaje final. No está interesado en mostrar las manifestaciones exteriores del dolor o las emociones del duelo”, explica Firth.

¿Por qué la película es entonces tan tensa?

Aunque el director evita caer en el barranco del exhibicionismo emocional, crea una atmósfera con una “ permanente sensación de peligro, como si a los personajes les pudiera pasar algo malo en cualquier momento”, aunque, finalmente, “en la película no pase nada de nada, ni bueno ni malo”, explica el director.

¿Por qué los padres se identifican tanto con la historia?

La sensación de que en cualquier momento les pueda pasar algo a las hijas del protagonista, aunque no tenga una base racional clara, emparenta al filme de Winterbottom con una novela como ‘El país del miedo’, de Isaac Rosa, la historia de un padre atenazado por el miedo a que le ocurra algo a su familia. La paranoia no es tan aguda en el filme de Winterbotton, pero los temores infundados e inevitables están ahí.

¿Se va a pasar Winterbotton al drama?

Su próximo filme, ‘La doctrina del shock’, es un documental basado en el célebre ensayo de Naomi Klein sobre los métodos perversos del neoliberalismo, así que podríamos hablar también de una historia dramática. Además, el cineasta va a llevar al cine una de las novelas más terroríficas de Jim Thompson: ‘El asesino dentro de mi’. Con todo, no es fácil saber por donde va a ti uno de los cineastas más flexibles, versátiles e hiperactivos del cine europeo: ha rodado 20 filmes en los últimos 20 años.

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