Archivo de Público
Lunes, 4 de Mayo de 2009

Cerco a la cara del crimen

Los retratos robot son una herramienta fundamental en buena parte de las investigaciones

RAMIRO VAREA ·04/05/2009 - 08:15h

U n simple dibujo puede resultar crucial para resolver delitos tan graves como asesinatos, violaciones y agresiones sexuales, atentados terroristas... Y, a falta de pruebas, a veces es la única herramienta fiable para iniciar una investigación policial que acabe con la identificación del autor de los hechos.

El retrato robot resulta fundamental para los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. En pocos años, las técnicas para elaborar estos retratos de los rostros de los sospechosos han evolucionado de una forma formidable. Tanto, que en apenas una década se ha pasado del carboncillo, el lápiz y el papel, a los programas informáticos. Pero el objetivo no ha variado: trazar los rasgos faciales más relevantes del agresor a partir de las descripciones que ofrecen los testigos.

Una de las claves radica en saber escuchar al testigo e interpretar sus indicaciones

Desde hace más de 20 años, el agente Salustiano Nicolás dibuja retratos robot en el Cuerpo Nacional de Policía. Cuando los investigadores afrontan un caso, descubren que muchas veces en el escenario del delito no hay pistas suficientes para iniciar las pesquisas: no hay huellas, ni restos de ADN, ni señales... Es entonces cuando se recurre al retrato robot, un punto de partida imprescindible para iniciar los trabajos de los especialistas de la Policía Científica.

Dibujar estos retratos suele ser muy complicado. Sin la colaboración de los testigos y de las víctimas, resulta imposible elaborarlos. Sus declaraciones deben ser fiables y, para ello, deben quedarse con los rasgos del criminal y ver su cara de frente.

Clima de confianza

"Pero en determinados casos, como en las violaciones, el subconsciente de la víctima tiende a borrar automáticamente la cara del agresor", cuenta Nicolás. Entonces, el policía debe ejercer de psicólogo si quiere conseguir una información fiable para emprender el dibujo. "Por eso es indispensable entablar una relación de confianza con el testigo, sin que nadie más esté presente. Sólo si el testigo se siente cómodo y tranquilo, podrá ofrecer datos válidos. Si no, es perder el tiempo", relata el experto.

Aquí radica una de las claves del éxito... o del fracaso: en saber escuchar al testigo e interpretar sus indicaciones. Se necesita mucha paciencia hasta dar con el retrato deseado.

Los niños retienen los rasgos de los sospechosos con más facilidad que un adulto

Los testigos más fiables son siempre las víctimas que sufren la agresión antes que los simplemente presenciales. La edad también influye mucho a la hora de clavar el dibujo. Por ejemplo, son los niños quienes más retienen los rasgos de los sospechosos. "La efectividad con los pequeños es muy alta. Pero con los adultos, es más complicado porque prestan menos atención", admite Salustiano Nicolás.

Por eso, es imprescindible que el testigo descanse de vez en cuando durante la sesión de dibujo, que debe ser más bien corta. Lo suyo es que, como mucho en dos horas, el retrato esté completamente acabado. Aunque a veces puede prolongarse hasta dos e incluso tres horas.

Descripción del culpable

A partir de esta primera descripción del sospechoso, la Policía ya comienza a hacer descartes. "Es necesario captar la individualidad del sujeto, centrarse en sus detalles singulares y extraordinarios, y prescindir de los detalles superfluos", explica este miembro de la Policía Científica. Y para eso es básica la experiencia del dibujante. Gracias a estas exclusiones, los investigadores van cerrando el círculo en torno al delincuente hasta dar con él.

Para dibujar un buen retrato robot, no vale cualquiera. A pesar de que los avances informáticos han facilitado mucho la labor de los agentes, estos deben gozar de ciertas cualidades. Además de conocer bien el programa del ordenador, han de poseer habilidades artísticas, facilidad para el dibujo, sentido de las proporciones, tener conocimientos de la fisonomía del rostro...

A pesar de los avances tecnológicos, los dibujos aún se realizan en blanco y negro

En la Dirección General de la Policía, son tres los agentes que realizan retratos robot. Uno de los últimos casos resueltos gracias a esta herramienta fue el de un presunto violador en serie que actuaba en Las Palmas de Gran Canaria. Las víctimas coincidieron en su descripción y el dibujo llevó a los agentes hasta él. El supuesto agresor fue detenido e ingresó en prisión. A los pocos días, se suicidó en la celda. Pero es en la Costa del Sol y en la zona de Levante donde más retratos se dibujan.

En 1991, la Policía Científica confeccionó el primer retrato robot mediante el uso de la informática. Fue con motivo de un atentado terrorista. Desde entonces, la técnica y los programas se han perfeccionado.

Algo que no ha cambiado, a pesar de los avances tecnológicos, es que los retratos robot continúan siendo en blanco y negro. "No se utiliza el color porque se corre el riesgo de desvirtuar el dibujo", constata el experto ante uno de los ordenadores con los que elabora sus trabajos. El color es, en definitiva, una complicación añadida. "Vale más dar cuatro rasgos bien definidos, aunque sea en blanco y negro. Es más eficaz", concluye.

Resulta, asimismo, muy extraño encontrar retratos de mujeres, ya que prácticamente la totalidad de los dibujos confeccionados son de rostros masculinos.

Encaje de bolillos hasta dar con el rostro del delincuente

De las manos de la Policía Científica han salido retratos de homicidas, violadores, asesinos, terroristas islámicos, miembros de los comandos de ETA... La base de datos que utiliza la Policía Nacional es muy completa. Cuenta, por ejemplo, con 638 tipos de pelo diferente, 429 modelos de ojos, 188 cejas distintas, 129 bocas de varios tamaños, grosores y formas; 290 modelos de nariz y 37 de orejas, así como barbillas, contornos faciales, complementos y otros rasgos como tatuajes, cicatrices, arrugas...

Se trata de un auténtico encaje de bolillos que requiere paciencia y mucha práctica. "Dar con la expresión de los ojos es muy complicado. Y, aunque parezca mentira, pasa lo mismo con la nariz", muestra Salustiano Nicolás ante uno de los ordenadores que emplea en su trabajo, en el complejo policial de Canillas (Madrid). Con todos los elementos del rostro ya montados, el especialista irá modificando las distintas partes del dibujo hasta que todo cuadre. El retrato se completará con los datos antropométricos del individuo: estatura, peso, color del pelo y ojos.