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Sábado, 2 de Mayo de 2009

La ambigüedad de la novela es la gran herencia de Cervantes, dice Juan Gabriel Vásquez

EFE ·02/05/2009 - 08:38h

EFE - El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez. EFE/Archivo

La gran virtud de la novela es "su ambigüedad, su neutralidad moral y ésa es una gran herencia de Cervantes, que no juzgaba nunca a sus personajes", afirma el novelista colombiano Juan Gabriel Vásquez.

Vásquez, que ha estado en Londres para hablar en "Canning House", la casa de Iberoamérica en esta capital, de la evolución de la novela en Latinoamérica después de Gabriel García Márquez, señala a EFE que "ningún gran novelista ha querido dar respuestas sino hacer preguntas".

"En lugar de intentar simplificar el mundo, como hace el periodismo, el gran novelista dice que el mundo es mucho más complicado de lo que pareciera", explica el autor de "Los informantes", una novela que ha alcanzado gran éxito de crítica en su traducción al inglés.

"El llamado boom latinoamericano representó un quiebro en la literatura de la región, los novelistas se dan cuenta de que la aproximación a la política no debe ser nunca directa", señala Vásquez.

Y agrega: "Aunque como ciudadanos fueran personas comprometidas, como novelistas defendieron sobre todo el placer de narrar".

"Entre el boom y nosotros", dice Vásquez refiriéndose a su heterogénea generación, hubo una generación - la del argentino Ricargo Piglia, Rafael Humberto Moreno-Durán en Colombia o el argentino Salvador Elizondo-, que "se vio forzada a encontrar una nueva manera de hablar de política o simplemente la eliminó de sus novelas".

"La idea que nosotros, los nietos del boom, recibimos de García Márquez, (Mario) Vargas Llosa, (Julio) Cortázar, (Guillermo) Cabrera Infante o Carlos Fuentes es que es necesaria una aproximación lateral, ambigua, a la política y la que hemos recibido de la segunda generación es que los novelistas no tienen ya que mostrar al mundo lo que es Latinoamérica".

"Yo mismo he escrito un libro de cuentos que se desarrolla en Bélgica y cuyos personajes son franceses y belgas", explica el escritor colombiano, según el cual los autores latinoamericanos de su generación han ganado "libertad como novelistas".

"Para nosotros, la literatura que nos alimenta es la de otras tradiciones contemporáneas como la de Estados Unidos, la inglesa", explica Vásquez, que señala la importancia actual de "la literatura urbana" frente al universo rural de un García Márquez, que se inspiró a su vez en el mundo muy particular de William Faulkner.

Vásquez está escribiendo actualmente una nueva novela, de la que sólo dice que se desarrolla en Colombia y tiene que ver con el pasado, al igual que "Los informantes".

"Me interesa la novela que examina la historia desde el presente", explica.

Preguntado por la situación política de su país, Vásquez se dice "muy pesimista" por la situación de los Derechos Humanos y "el sesgo puritano del Gobierno" del presidente Álvaro Uribe.

"Colombia ha sido siempre muy conservadora, con una fuerte presencia de la Iglesia, que se ha afianzado con este Gobierno, algo que no se veía desde los años setenta con Julio César Turbay", critica el escritor, que agrega que el Procurador Nacional, una figura muy importante en Colombia, "es enemigo declarado del aborto y los derechos de los homosexuales".

"La participación de militares en asesinatos para aumentar las estadísticas (de guerrilleros muertos) es gravísima y en gran medida la supervivencia del actual Gobierno dependerá de cómo se enfrente a eso. Ha habido destituciones, pero ya veremos cómo termina", agrega.

Vásquez reconoce que al mismo tiempo "ha habido progresos claros en la lucha contra las guerrillas" y eso es lo que hace que los ciudadanos "perdonen cualquier desmán del Gobierno Uribe".

"Las guerrillas deberían dejar las armas y reincorporarse a la vida civil. La democracia colombiana está ya madura para eso, a diferencia de lo que ocurría en los años ochenta cuando los guerrilleros temían ser asesinados por la extrema derecha".

"Si no ocurre es por la droga, que es la principal fuente de financiación de la guerrilla y los paramilitares. La única solución que veo, pasa por la legalización de la droga, y eso no va a suceder, por eso soy pesimista", concluye Vásquez.