Archivo de Público
Miércoles, 28 de Noviembre de 2007

La cohesión territorial sí funciona

Un estudio de las balanzas fiscales autonómicas demuestra que pagan más las que más tienen

FERNANDO SAIZ ·28/11/2007 - 21:40h

La Fundación BBVA arrojó ayer sobre la mesa un informe de más de 600 páginas para esclarecer el controvertido asunto de las balanzas fiscales entre las comunidades autónomas.

El estudio, que por primera vez hace un exhaustivo análisis de los flujos interterritoriales registrados en los últimos quince años (entre 1991 y 2005), permite extraer conclusiones positivas sobre el funcionamiento del sistema de solidaridad entre las comunidades autónomas.

Según resaltaron ayer el catedrático Ezequiel Uriel, de la Universidad de Valencia, y el profesor Ramón Barberán, de la Universidad de Zaragoza, que son los autores del informe, en líneas generales sus resultados demuestran que existe una relación proporcionada, y duradera en el tiempo, entre la riqueza de una comunidad autónoma y su contribución al conjunto del sistema.

Ricas y pobres

“Las ricas contribuyen y las pobres reciben”, resumió el catedrático de la Universidad de Valencia Francisco Pérez. A su juicio, queda acreditado que “la solidaridad interterritorial es un hecho sostenido”, y que además los saldos de las diferentes comunidades autónomas marcan tendencias estables, ya que son independientes del signo político del Gobierno central o de cada comunidad autónoma.

Por otra parte, los resultados del informe también demuestran que ese esfuerzo de homogeneidad territorial realizado en España en los últimos quince años “es compatible con el crecimiento económico y con el desarrollo de todas las comunidades autónomas”, lo cual también es una enseñanza positiva sobre la eficacia de la política de bienestar.

No todo son buenas noticias. Si se examina cómo ha evolucionado el sistema por tramos temporales, vemos que en el último quinquenio considerado (el de 2001-2005), la correlación entre el nivel de renta de las comunidades autónomas y su contribución a las arcas del Estado se ha debilitado ligeramente.

Anomalías

Por otro lado, también se observan algunas anomalías puntuales en las aportaciones de distintas comunidades autónomas. Es evidente (y era esperable) que el punto débil del sistema de solidaridad son los regímenes fiscales especiales. Es el caso, sobre todo, de País Vasco y Navarra, que disponen de un régimen foral completamente distinto del que regula las relaciones económicas en el resto de las comunidades autónomas.

Ello produce resultados chocantes y muy visibles. Navarra y País Vasco tienen un PIB per capita (la riqueza de sus habitantes) que las sitúa en segunda y tercera posición en el ránking. Sin embargo, son receptores netos de fondos. De forma menos acusada, pero ese mismo hecho se reproduce en el caso de Canarias y de las ciudades de Ceuta y Melilla, que también disfrutan de una situación fiscal diferente, lo cual provoca que su posición en el ránking del saldo de la balanza fiscal sea mucho más favorable de lo que debería ser en función de su PIB por habitante.

Otra disfunción del sistema se aprecia en la situación de la Comunidad Valenciana, que aporta más de lo que sugiere su nivel de renta.

Durante la presentación del informe se suscitó un debate sobre la metodología utilizada y su comparación con otros sistemas alternativos de elaboración de balanzas fiscales. El profesor Barberán explicó que el enfoque denominado de carga-beneficio es más eficaz para medir las relaciones económicas interterritoriales, mientras que el llamado de flujo monetario sirve mejor a la hora de estimar variables macroeconómicas. Ambas metodologías fueron estudiadas en 2005 por un grupo de trabajo dirigido por el Instituto de Estudios Fiscales, pero no se llegó a ningún acuerdo sobre la idoneidad de uno u otro en la elaboración de balanzas fiscales. 

Una metodología “que mide bien los flujos territoriales” 

El sistema utilizado para medir los flujos de solidaridad entre las comunidades autónomas parte de un enfoque denominado ‘de carga-beneficio’, que en opinión de los autores del estudio es “riguroso, y el más adecuado para medir las relaciones territoriales” entre autonomías. Para ello, esta metodología imputa ingresos y gastos al territorio donde residen las personas que sorportan la carga o se benefician de  los servicios, independientemente de dónde se realiza la recaudación o el gasto. El catedrático Francisco Pérez, cree que ese enfoque “goza de amplio consenso entre los especialistas” y que otras propuestas metodológicas son “aproximaciones interesadas”.