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Martes, 27 de Noviembre de 2007

La reforma constitucional divide al PP

Mientras unos no quieren que se retoque nada, otros abogan por los cambios.

PÚBLICO ·27/11/2007 - 17:06h

El PP quiere rendirle tributo a la Constitución y, para ello, nada mejor que concretar "la reforma limitada" que lleva anunciando desde hace meses. Los detalles se conocerán en un acto los días 30 de noviembre y 1 de diciembre.

El jefe de la oposición que, al principio, era reticente a abordar cualquier tipo de cambio en la Carta Magna, se muestra ahora proclive a ello. Lo hace, según dice, por defenderla.

Desde hace una par de semanas, los dirigentes del PP no hablan de otra cosa en sus discursos. Necesitan que los ciudadanos y, sobre todo, su propia gente, lo comprendan.

Es difícil de explicar porque el PP promueve hoy algo a lo que se ha opuesto frontalmente en el pasado. Con José María Aznar al frente, hablar de este asunto era tabú. Cuando José Luis Rodríguez Zapatero lo expuso durante su debate de investidura, el PP puso el grito en el cielo.

Entonces, Rajoy le advirtió al presidente del Gobierno sobre sus consecuencias y dejó una frase para la posteridad: el famoso "si abre usted el melón de las reformas, debe tener claro cómo afrontarlas".Nuevo mensaje

Pero el mensaje de Rajoy ha variado. El líder del PP cree que la reforma sería conveniente "para concluir con esta subasta de transferencias que no tiene más razón de ser que las conveniencias políticas del momento ni más objetivo que el desmantelamiento del Estado".

En líneas generales el PP busca que el modelo autonómico no esté "permanentemente abierto", "garantizar la existencia de un Estado viable" y "fijar un núcleo básico de competencias del Estado que sean intransferibles".

Pero lo que más quiere es que las Cortes establezcan mayorías de dos tercios para todas las reformas que afecten al bloque constitucional o a las principales instituciones del Estado.

Los conservadores desean abordar este debate y llegar a un consenso con el resto de fuerzas políticas. Pero éstas no se muestran partidarias y ya le han anunciado al PP que no cuente con ellos.

Ni una coma

Dentro del PP también existen ciertas reticencias. En el partido no todos están de acuerdo con retocar la Constitución. Algunos preferirían que no se cambiara absolutamente nada. Ni una coma. Ni para mejorarla, ni para protegerla. Sin embargo a otros les parece que el momento lo requiere. Por eso el análisis ha sido tenso e intenso.

La reforma constitucional ha protagonizado más de un encontronazo dentro del PP. Uno de los últimos tuvo lugar en el marco de su Conferencia Política. Allí, y a puerta cerrada, se enredaron en una discusión Alejo Vidal Quadras, Jaime Ignacio del Burgo y José Manuel Soria.

En la sala, los ponentes acababan de referirse al modelo de Estado y a los valores constitucionales... El vicepresidente del Parlamento Europeo tomó la palabra y dijo que, a su juicio, había que impulsar una reforma en profundidad de la Constitución y que se debían recuperar competencias de las Comunidades Autónomas. Además, señaló que, a su parecer, ya no existían nacionalismos moderados.
Entre el público, el presidente del PP canario vino a corregirle. A su entender, esto último no era cierto porque de ser así no podría gobernar junto a Coalición Canaria.

Y le censuró que si su único objetivo era cambiar la Constitución con este propósito, bastaba con acometer una reforma de la Ley Electoral. El diputado de UPN fue más allá y se mostró contrario a cualquier tipo de corrección porque puede ser un peligro.