Archivo de Público
Miércoles, 1 de Abril de 2009

De la represión a la impunidad

Los herederos de la república debían renunciar a sus ideas. Los golpistas nunca bajaron la guardia

EMILIO SILVA ·01/04/2009 - 15:16h

Si alguien quisiera hoy aprender lo que fue el franquismo y acudiera al diccionario de la Real Academia Española leería que fue un "movimiento político y social de tendencia totalitaria, iniciado en España durante la Guerra Civil de 1936-1939, en torno al general Franco". Desde esa perspectiva, tan incomprensiblemente acorde con la imagen que el régimen quiso dar de sí mismo, se trató de un periodo en el que mandaba en el país un hombre al que le gustaba mandar, de vez en cuando daba algún grito, pero ese autoritarismo era sólo una tendencia. Desgraciadamente para nuestra historia, para nuestra actual cultura política, para la biografía de millones de ciudadanos y para las miles de violaciones de derechos humanos que todavía se encuentran pendientes de reparación, no fue así.

El general Franco y el resto de los militares golpistas necesitaron tres años para doblegar la voluntad popular emanada de la ciudadanía en las elecciones de febrero de 1936, en las que obtuvo un mayor número de votos el Frente Popular. Los militares golpistas necesitaron además una fuerte intervención de los ejércitos nazi e italiano para rendir al único pueblo europeo que se enfrentó generalizadamente al fascismo.

La victoria bélica fue insuficiente para el proyecto político franquista que pretendía alumbrar una nueva España; supuso solamente cautivar y desarmar al enemigo. En la retaguardia habían sido asesinados miles de civiles: alcaldes, concejales, parlamentarios, presidentes de diputaciones y otros líderes sociales. Pero lo que había conseguido dar el poder en unas elecciones a quienes querían justicia social eran las ideas, y ese era un adversario que afortunadamente no había perecido bajo las armas.

Los no adeptos sufrieron un intenso terrorismo de Estado

Así se inicia desde las autoridades una nueva y terrible oleada represiva, hasta las semillas que las ideas progresistas habían generado. El 1 de abril de 1939 nace un auténtico régimen de apartheid; un "nuevo" país donde los adeptos al régimen ostentan derechos y beneficios sociales y los que no lo son carecen de ellos y son sometidos a diferentes facetas de un intenso terrorismo de Estado.

Las autoridades franquistas iniciaron un público y generalizado auto de fe, destinado a castigar a quienes habían osado romper una estructura social que sustentaba inmensos privilegios para una minoría o había desobedecido a la santa madre Iglesia. Ello hace que miles de prisioneros y prisioneras fueran clasificados en diferentes categorías con respecto a su peligrosidad y a la afección o desafección que sentían por los sublevados.Las herramientas utilizadas por la dictadura para llevar a cabo su proyecto reeducativo fueron cuantitativamente masivas y cualitativamente diversas. Los herederos de la República debían interiorizar los valores del nuevo régimen y renunciar a sus ideas.

El pecado cometido por los rojos les hizo merecedores de un castigo sin límites. Las ejecuciones extrajudiciales sembraban un miedo infinito, acompañado de una sensación de desprotección y de que el régimen sería capaz de cualquier cosa si lo desobedecían. La respuesta; el silencio, el miedo atroz e incluso la justificación de los crímenes.

El castigo fue especialmente agresivo en los primeros años de la postguerra, pero los militares golpistas nunca bajaron la guardia; ni cuando adquirieron las primeras vacunas de la poliomielitis que sólo eran para los hijos del régimen, ni el día en que Franco, 20 años después de terminada la guerra aseguró en el discurso de inauguración del Valle de los Caídos: "La anti España fue vencida y derrotada, pero no está muerta".

La represión, la violencia ejercida con brutalidad ilimitada, fue un elemento consustancial al régimen instaurado tras la cruzada de liberación y el salvoconducto para que Franco muriera en la cama. Tan intensa fue y tan arraigados han estado sus efectos que hasta el día de hoy todos los que la causaron, planificaron y aplicaron han muerto después de terminada la dictadura disfrutando de un democrática impunidad.