Archivo de Público
Miércoles, 1 de Abril de 2009

La educación y la mujer, las grandes perdedoras en el 39

Franco frenó en seco la renovación pedagógica y el progreso igualitario

DIEGO BARCALA ·01/04/2009 - 14:02h

El espíritu libre de la educación republicana era el origen de todos los males de España. Así lo creían Francisco Franco, sus generales y, sobre todo, la Iglesia católica. La "nueva España" que invocó el dictador desde el primer avance de sus tropas cristalizó en 1939. Los maestros quedaron depurados, las ideas de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) vilipendiadas y la mujer devuelta al hogar, "liberada del trabajo de las fábricas", como señaló el propio Franco en el BOE de la época.

"Vamos a formar a los ciudadanos en las nuevas doctrinas", se advertía en 1940

El espíritu pedagógico de la ILE alcanzó su máximo esplendor durante la II República. Los Institutos Escuela, las colonias educativas y las misiones pedagógicas alcanzaron su máximo esplendor como referentes de que el sistema educativo debía cambiar para modernizar al país. La llegada de Franco censuró esa estrategia. "La educación retrocedió 100 años. Se volvió al castigo y al afán competitivo entre los alumnos", resume Elvira Ontañón, investigadora de la ILE.

Ontañón se educó en el único eslabón que quedó entre el espíritu de los intelectuales que fundaron la ILE, en 1876, y la educación actual: el Colegio Estudio, en Madrid. "Lo más antiguo de la Institución es, al final, lo más moderno", opina Ontañón sobre los documentos fundacionales de la ILE. Unos documentos que propugnaban el ingreso de la mujer en la universidad como único método para eliminar su condición de inferioridad.

Doctrina franquista

"Vamos a formar a los nuevos ciudadanos en las nuevas doctrinas del Estado", dice el preámbulo del libro escolar de 1940 titulado Así quiero ser (el niño del nuevo Estado). Antes de comenzar el primer capítulo -la Religión-, la editorial Hijos de Santiago Rodríguez avisa: "Con censura eclesiástica. Aprobado por el Ministerio de Educación Nacional".

La reforma educativa fue una obsesión de Franco, que desde el principio legisló para devolver las aulas a la Iglesia: "La atención que merecen los problemas de enseñanza, tan vitales para el progreso de los pueblos, quedaría esterilizada si previamente no se efectuase una labor depuradora", dice un ejemplar del BOE en plena guerra. Una idea que explica la saña contra los maestros republicanos.

La educación pública se convirtió en el adoctrinamiento en los valores de Falange Española: patriotismo, catolicismo y obediencia al Caudillo sustituyeron a los ideales progresistas. Del espíritu aperturista de la ILE, que contó con la colaboración internacional de intelectuales como Bertrand Russell

o Henri Bergson, se pasó a la autarquía educativa basada en el simple ideario: "Una, Grande y Libre".