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Domingo, 25 de Noviembre de 2007

Solbes, a la diestra del jefe

Zapatero a su vicepresidente: "Nació para esto y es claro que todos queremos que siga en esto".

GONZALO LÓPEZ ALBA ·25/11/2007 - 22:00h

EFE - Rodríguez Zapatero durante el acto celebrado en el Pabellón Fernando Martín de Fuenlabrada.

Y Pedro Solbes se sentó a la diestra del jefe. Más bien, fue sentado.

El vicepresidente económico, al que José Luis Rodríguez Zapatero ha pedido que -si el PSOE gana las elecciones- repita en el cargo la próxima legislatura y, además, que le acompañe como número dos de su candidatura por Madrid, se llevó ayer el Óscar al actor secundario.

En un acto en el que ningún detalle se dejó a la improvisación, la ubicación de Solbes no fue una simple anécdota.

Aunque formalmente aún no ha dado el sí, fuentes gubernamentales consultadas por Público aseguran que lo que se vio ayer es "el preanuncio" de la aceptación, que se hará oficial "cuando más interese estratégicamente". Otras fuentes interpretaron que las palabras que le dirigió Zapatero fueron una vuelta de tuerca más para bloquear toda vía de escape.

"Tenemos una economía que es la envidia de las grandes potencias industriales. Y somos también su envidia porque tenemos a un vicepresidente económico como Pedro Solbes", dijo Zapatero como colofón del balance económico de la gestión del Gobierno.

El aludido no tuvo más remedio que levantarse para corresponder al aplauso de los tendidos. La frase citada fue también el prólogo de uno de esos elogios que, dicho en público, atan al destinatario: "Pedro Solbes, creo que todos lo compartimos, nació para esto. Nació para esto y es claro que todos queremos que siga en esto".

Solbes, con el secretario general de UGT, Cándido Méndez, a su derecha, bajó la cabeza y puso gesto inexcrutable.

Cuatro asientos a su izquierda, entre Felipe González y José Blanco, se sentaba la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, desplazada de Madrid a la cabeza de lista por Valencia.

Zapatero también le dedicó su ración de elogios y la afición se mostró más entusiasta con ella que con Solbes, que nunca se ha prodigado en actos orgánicas ni de masas.