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Domingo, 1 de Marzo de 2009

Hungría pide entre 160 y 190.000 millones euros para los países del Este

EFE ·01/03/2009 - 18:17h

EFE - De izquierda a derecha, delante, el presidente del Parlamento Europeo, Hans Gert Pottering; el primer ministro sueco, Frederik Reinfeldt; el primer ministro belga, Herman Van Rompuy, y el primer ministro polaco, Donal Tusk; y de izquierda a derecha, detrás, el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende; el primer ministro luxemburgués, Jean Claude Juncker, y el primer ministro letón, Ivars Godmanis, durante el posado para la foto de familia de la reunión informal de líderes de la Unión Europea (UE) en Bruselas, Bélgica.

El primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsany, ha reclamado hoy un plan de ayuda para los países del centro y este de Europa, con una dotación de entre 160.000 y 190.000 millones de euros, que les permita superar la grave crisis financiera.

Antes de participar en una reunión con sus colegas de ese grupo de países, previa a la cumbre de los Veintisiete, Gyurcsany se refirió a esas cifras y declaró a los medios que "no podemos permitir que un nuevo Telón de Acero divida Europa en dos".

La propuesta supera con creces la ayuda de 24.500 millones de euros prometida el viernes para los próximos dos años por tres instituciones financieras internacionales: el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) y el Banco Mundial.

Hasta la fecha, el primer ministro húngaro había cifrado la necesidad de financiación para la zona en torno a los 100.000 millones de euros.

De los nuevos estados miembros de la UE, Hungría es tal vez el país más expuesto, porque se encuentra en recesión y su moneda, el forinto, se ha desplomado un 25 por ciento en medio año.

En octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE) tuvieron que conceder un crédito de urgencia de 20.000 millones de euros para que no declarase una suspensión de pagos.

Más de la mitad de los préstamos a particulares concedidos en Hungría por los bancos -alrededor de 10.000 millones de euros, un 9 por ciento del PIB- están suscritos en divisas extranjera, sobre todo en francos suizos.

Con el paro en ascenso y la devaluación del forinto, se teme que una parte de esos créditos jamás se devuelva.