Archivo de Público
Viernes, 23 de Noviembre de 2007

Cada 4 días muere un trabajador en Euskadi

La subcontratación, la falta de formación y la temporalidad, entre las causas de esta situación

GUILLERMO MALAINA ·23/11/2007 - 20:30h

Un trabajador muere cada cuatro días en Euskadi por accidente. Éste es el trágico balance que arroja la estadística más amable este año. La realidad del mercado, sin embargo, es más cruda porque las cifras oficiales no contabilizan ni a autónomos ni a inmigrantes sin papeles. La gravedad de la siniestralidad laboral es tal que los sindicatos, la administración, patronal y Fiscalía coinciden, aunque sea con distintos matices, en que el problema requiere ya una solución.

Los sindicatos ELA, LAB, CCOO y UGT apuntan la subcontratación, la temporalidad, la falta de formación y el incumplimiento de las medidas de prevención como las principales causas que este año han provocado ya la muerte de 77 personas en Euskadi. Durante 2006, fallecieron 79, siempre según las cifras oficiales. Por ello, exigen una solución global con un aumento de inspectores, un endurecimiento de las sanciones, un veto más estricto en obras públicas a las empresas infractoras y más implicación de la Fiscalía."Se habla mucho, pero no hay ningún empresario en la cárcel", denuncia Jesús Uzkudun, responsable de Salud Laboral de CCOO en Euskadi. Su homóloga en ELA, Janire Domínguez, señala que "sería perfecta" una mayor acción de la Fiscalía. El responsable del ramo en LAB, Ibon Zubiela, critica también que ésta "no hace lo suficiente". Y Pilar Collantes, de UGT, advierte de que "los empresarios ya están acostumbrados a que se les apliquen sanciones administrativas".

Implicación de la Fiscalía

Los sindicatos admiten que el trabajo de la Fiscalía no siempre es fácil, que algunos procesos se dilatan años y que las posibilidades de seguir adelante suelen reducirse después de que la familia de la víctima llega a un acuerdo sobre la indemnización con la empresa. Para salvar esta situación, creen que hay que dar un paso más. A su juicio, debería bastar con que un inspector detecte un incumplimiento flagrante de la Ley de Prevención. Así el caso podría llegar a la Fiscalía como "presunto delito de riesgo", incluso aunque no hubiera habido un accidente. "Sólo con que el Fiscal pidiera cuentas a una empresa bastaría para que arreglase una máquina", afirma Collantes.El Ministerio Público también es consciente de la alta siniestralidad laboral. En el acto de apertura de este año judicial, la Fiscal-Jefe del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, María Ángeles Montes, manifestó que una tarea pendiente para todos los poderes públicos es atajar las infraccciones. "No podemos esperar a que el trabajador se lesione o muera", dijo.

El viceconsejero vasco de Trabajo, Juan José Loroño, niega la idea de que "la Administración no hace nada". Sólo este año la Inspección de Trabajo ha sancionado a empresas por valor de 4,5 millones de euros. Y, precisamente, una de las líneas de actuación, cuenta Loroño, está dirigida a ampliar el equipo de inspectores. En la actualidad, entre los 16 técnicos habilitados por el Instituto Vasco de Salud Laboral (sin capacidad sancionadora) y los 45 de las Inspecciones de Trabajo, el ratio es que hay uno por cada 20.000 trabajadores. El Ejecutivo vasco quiere mejorar esa proporción hasta un controlador por cada 8.500, para el año 2010. Algo que estaría a la altura de los países europeos con índices de siniestralidad más bajos. "Un país que aspira a ser referente no puede tener tantos accidentes", afirma Loroño, sin olvidar los "logros": "En 2002 hubo 73 accidentes por cada 1.000 trabajadores, y este año el índice ya es de 51/1.000".La patronal tampoco es ajena a esta problemática. Ayer mismo, presentó dos manuales en materia de seguridad para empresas del metal y de la construcción: un tercio de los trabajadores muertos este año estaba ocupado en este sector. En el acto, el secretario general de Confebask, José Guillermo Zubia, afirmó que la prevención de riesgos laborales es una "tarea compleja y a largo plazo" en la que se necesita una "sensibilización" para que los siniestros no formen parte de la normalidad.