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Martes, 17 de Febrero de 2009

Brad Pitt, sin una gota de maquillaje

El director de efectos visuales de Benjamin Button desvela el revolucionario trabajo que convirtió a Pitt en un viejo

 

RUBÉN ROMERO ·17/02/2009 - 08:00h

Público - Un actor con discapacidad física le puso cuerpo a Brad Pitt y las técnicas de captura de movimiento hicieron lo demás.

El curioso caso de Benjamin Button, con sus 13 nominaciones a los Oscar, es producto de la labor de cuatro genios: Scott Fitzgerald, autor del relato en el que se basa libremente la historia; David Fincher, director visionario; Brad Pitt, gran intérprete nunca reconocido y, por último y en un segundo plano, el grupo que forman los 150 hombres a las órdenes de Ed Ulbrich en la empresa de efectos especiales Digital Domain.

Gracias a ellos y a su increíble revolución tecnológica, durante los primeros 52 minutos de la película lo que vemos en pantalla no es un actor llamado Brad Pitt: es la asombrosa recreación digital de su cabeza sobre los hombros de personas reales.

El proceso es largo y complejo y llevaba 20 años sobre la mesa. "Nos propusieron hacerlo en los noventa, con la dirección de Ron Howard, pero entonces no existía el desarrollo informático necesario", explica Ed Ulbrich, un as de los efectos especiales de Hollywood, que ya se ocupó de Titanic (1997) y Zodiac (2007). No había lo que había que tener para contar una historia en la que su protagonista, nacido anciano, rejuvenece físicamente hasta la edad lactante.

Entonces, en 2002, un viejo conocido de Ulbrich, el director David Fincher, decidió asumir de nuevo el reto: "He trabajado durante 15 años con David, un profesional que viene del campo de los efectos especiales, y conoce la regla de oro de nuestro gremio: todo es posible siempre que tengas tiempo y dinero".

¿Acaso no tenían tiempo y dinero los productores de Polar Express y Beowulf, intentos fallidos de captura facial a través de ordenador? "En nuestro trabajo, muchas veces lo más importante del aprendizaje no es tanto saber lo que se puede hacer, como lo que no se puede hacer", responde tajante Ulbrich desde Los Ángeles.

A Ulbrich (ganador en dos ocasiones del Oscar a los mejores efectos especiales por Titanic y Más allá de los sueños), no parece interesarle demasiado lo que ocurra en el Kodak Theatre de aquí a unos días: "Procuro no pensar en ello", admite.

Un gran trabajo previo

Lo que sí le maravilla, sin embargo, es hablar del trabajo preparatorio, que les ha llevado a ser (nuevamente) nominados. "Fueron fundamentales los estudios realizados por el doctor Paul Ekman en los años setenta. Ekman creía que podía catalogar y reducir las expresiones humanas a un número concreto. Combinadas, podían reproducir cualquier expresión humana. Conocer su trabajo fue una revelación".

Primero escanearon el rostro de Brad Pitt para obtener lo que llaman "una biblioteca emocional en 3D". Necesitaban saber qué ocurría con la ceja derecha cuando Pitt arquea la ceja izquierda. Estudiaron cómo envejecería su piel, su cabello, su cuerpo. Y empezaron a filmar sin Pitt.

"Rodamos las escenas del Benjamin Button viejo con otros actores que llevaban capuchas azules. Después, borramos sus caras y añadimos las de Pitt".

Pitt, actuar o no actuar

Surge, entonces, la pregunta de hasta qué punto es Pitt el actor detrás de esta película. Ulbrich lo defiende apasionadamente: "El mérito de la actuación es de Brad. Tras el rodaje en Nueva Orleans, volvió al estudio y reinterpretó todos sus gestos, que fueron posteriormente digitalizados de nuevo".

El resultado es asombrosamente creíble, tanto que en las primeras imágenes del filme nadie pensó en que Brad Pitt no estaba ahí y muchos creyeron que se trataba de una obra maestra del maquillaje.

"No busco que los efectos especiales impresionen al espectador, lo que me importa es cómo ayudan a explicar una historia. El curioso caso de Benjamin Button no es una película de efectos especiales, no trata de naves espaciales y extraterrestres, es una película sobre los seres humanos y cómo pasa la vida. Sólo hemos creado una serie de herramientas para explicarlo mejor".

Tras pasar seis años analizando el rostro humano, nos asalta una pregunta existencial: ¿Dónde cree el señor Ulbrich que se encuentra el espejo del alma? "En los ojos, no tenga duda. Fue lo que más nos costó reproducir".

 

Cómo aparentar 80 años en cinco fáciles pasos

1. Videovigilancia

24 cámaras de alta definición, dispuestas alrededor de la cabeza de Brad Pitt, graban todas sus expresiones faciales posibles. "Había que saber qué ocurría con la ceja derecha cuando Pitt arquea la ceja izquierda", cuenta Ed Ulbrich. Con esto, se crea, una biblioteca emocional del actor.

2. Escultores de la vejez

Un equipo de escultores trabaja en modelos de cómo envejecerá Brad Pitt. Estudiaron su piel, su cabello, su cuerpo...

3. Los prestacuerpos

Se ruedan las escenas que corresponden a Benjamin Button en su vejez (que, en realidad, es su niñez, recuerden), interpretadas por actores con discapacidades físicas, como Robert Towers o Tom Everett. Llevan capuchas azules, que facilitarán luego la superposición del rostro de Brad Pitt.

4. La biblioteca emocional

Se borran las cabezas de estos actores y se aplican los rostros de la biblioteca emocional de Brad Pitt, en formato 3D, para emprender la manipulación posterior.

5. Actuación de estudio

Con cuatro cámaras de alta definición, Brad Pitt interpreta las escenas en un estudio, los datos pasan al ordenador y se obtiene la imagen definitiva, que se montará sobre los rostros de los actores que interpretan a un encorvado y avejentado Brad Pitt. El milagro del cine hace efecto: la suspensión de la incredulidad. Ed Ulbrich puede ir reservando sitio en la estantería a su próximo Oscar.