Archivo de Público
Domingo, 15 de Febrero de 2009

El enésimo ser o no ser de Chávez

Venezuela vota la enmienda que permitiría la reelección del presidente más allá de 2013

DANIEL LOZANO ·15/02/2009 - 00:02h

AP / ENRIC MARTI - Un grupo de votantes buscan sus nombres en las listas del registro de un colegio electoral en Caracas.

Venezuela se jugó ayer "ser (el sí) o no ser (el no)", según la peculiar interpretación que Hugo Chávez hizo del dilema de Hamlet.

Todavía no existían avances oficiales del resultado final del escrutinio, la decimoquinta elección desde que Chávez asumiera el poder en 1998. Las encuestas a pie de urna del bloque gubernamental siempre de forma extraoficial, ya que está prohibido por ley avanzar datos apostaban por una ventaja de seis puntos (53% contra 47%) del sí. La mitad de los 19 millones de venezolanos con derecho a voto lo habían ejercido cuatro horas antes del cierre de los colegios.

El presidente no descarta volver a presentar la enmienda si pierde

En su artículo dominical Las líneas de Chávez, un remedo de las Reflexiones de Fidel Castro en Granma, el mandatario bolivariano dejaba claro por qué ha repetido, cuando sólo ha transcurrido un año, el intento de prolongar su poder: "Lo que está en juego es seguir avanzando hasta el ejercicio pleno de la soberanía popular o la pretensión contrarrevolucionaria de ponerle cortapisas. No habitamos ni vivimos un país. Habitamos y vivimos un reto de patria".

Tras depositar su voto en su colegio electoral de siempre, en el barrio 23 de Enero, el presidente venezolano fue más allá: "Se está decidiendo mi destino político". Un destino que, en principio, no se conocerá hasta que acabe la actual legislatura, en 2013. Chávez ha insinuado a lo largo de la campaña que, de ser derrotado, volvería a presentar esta enmienda más adelante.

"No importa, ¡hoy ganamos¡", gritaba Ender, uno de sus seguidores a pocos metros del dispositivo policial que protegía a Chávez entre el entusiasmo de varios centenares de sus seguidores. "Es un orgullo para nosotros que el comandante presidente vote aquí", añadía Ender, conocido militante chavista en el 23 de Enero, bastión revolucionario de Caracas.

El movimiento estudiantil insistió en pedir el voto para el no

El comando electoral del sí mantuvo durante todo el día el despliegue de sus 150.000 efectivos, con la intención de animar, incluso de llevar a votar, a esos tres millones de simpatizantes que se abstuvieron en el referéndum de 2007.

La larga jornada electoral se vivió desde muy temprano, cuando a toque de diana y con fuegos artificiales se despertó a Caracas a las cuatro de la madrugada. La sencillez del proceso (sí o no a la enmienda que permite la reelección sin límite para todos los cargos) aceleró como nunca el mecanismo electoral. Diversas denuncias de pequeñas irregularidades no empañaron el proceso.

"Hubiese querido amanecer este domingo intentando resolver el problema de la basura, intentando resolver la inseguridad, pero bueno, nos metieron en este callejón del referéndum", enfatizó el opositor Antonio Ledezma, alcalde mayor de Caracas, para alejarse del discurso oficial. Ledezma es el cargo público, de elección directa, más importante del país después de Chávez.

"Promover, participar, cuidar"

El movimiento estudiantil, por su parte, insistió en apurar hasta el último minuto para votar no. Encabezados por David Smolanksy, apostaron por la misma fórmula que conquistó las urnas del 2007: "promover, participar y cuidar".

Pase lo que pase, Venezuela se enfrenta desde hoy a varios retos. El primero es la amenaza de la crisis económica. Pese a que América Latina espera crecer en torno al 1% en 2009, Venezuela depende exclusivamente del petróleo. Y el precio del barril registra 35,94 dólares, una caída de casi un 20% en lo que va de año. En las antípodas del soñado precio durante meses, los 150 dólares por barril.

El otro gran reto es la lucha contra la violencia urbana. Durante la noche del viernes fueron asesinadas en Caracas 18 personas. Y eso que se instauró la ley seca y se desplegaron las fuerzas del orden por toda ciudad. Del devenir de estos dos grandes retos, sumados al propuesto por Chávez, depende el ser o no ser de Venezuela.