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Sábado, 14 de Febrero de 2009

Obama dice que actuará rápido tras aprobarse el plan de estímulo

Reuters ·14/02/2009 - 11:52h

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, describió el sábado la aprobación en el Congreso de un proyecto de estímulo económico de 787.000 millones de dólares (unos 610.000 millones de euros) como un "importante hito en nuestro camino a la recuperación", y dijo que actuaría con rapidez para poner el plan en marcha.

"Promulgaré esta ley dentro de poco, y comenzaremos a hacer de inmediato las inversiones necesarias para que la gente vuelva al trabajo", afirmó Obama, saboreando su mayor victoria legislativa desde que asumió el poder el 20 de enero.

La votación final el viernes por la noche en el Senado acabó con 60 votos a favor y 38 en contra, horas después de que la Cámara de Representantes aprobara un proyecto de ley idéntico por 246 a favor y 183 en contra, terminando con semanas de debates sobre la mejor manera de sacar a la economía de la recesión.

Obama y sus aliados demócratas que controlan el Congreso no lograron el apoyo de muchos republicanos, alejándose del amplio respaldo bipartidista que buscaba el presidente para la aprobación de un extenso paquete que incluye aumentos en el gasto público y grandes recortes impositivos.

Pero el mandatario calificó los desacuerdos partidistas por el plan de estímulo como "sanas diferencias de opinión".

"El Congreso ha aprobado mi plan de recuperación económica, un plan ambicioso en momentos de mucha necesidad", dijo en un discurso semanal por radio, realizado durante su primer viaje a Chicago desde que asumió la presidencia.

"Este es un importante hito en nuestro camino a la recuperación", aseveró.

Obama, que había advertido que la crisis económica se convertiría en una catástrofe sin la rápida intervención del Gobierno, dijo que el plan de estímulo "sentaría una nueva base" para un crecimiento duradero.

La Casa Blanca ha señalado que los fondos empezarán a fluir dentro de al menos un mes.

Pero una de las principales preocupaciones de los economistas es que la ley haya sido aprobada demasiado tarde para mejorar los pronósticos de 2009, cuando muchos expertos piensan que el balance económico anual se contraerá.

ESPERADO RESPALDO

Pese a los temores, la aprobación de la ley de estímulo es un esperado respaldo para Obama, cuya imagen de que podrá resolver los problemas del país ha estado bajo creciente presión.

El mandatario tuvo un comienzo irregular, al tener que abordar los numerosos problemas tributarios de varios nominados para altos puestos del Gabinete y por la abrupta retirada, la semana pasada, de su elegido para el cargo de secretario de Comercio, el senador republicano Judd Gregg, que citó diferencias de política.

Sin embargo, Obama ha mantenido sus altos niveles de aprobación al asumir la recuperación económica como su mayor prioridad nacional. Su receta incluye recortes de impuestos para la clase media, gastos en infraestructura, ayuda para pobres y desempleados, e inversión en alternativas energéticas.

El mandatario augura que el plan de estímulo salvará o creará más de 3,5 millones de puestos de trabajo durante los próximos dos años.

Pero el debate suscitado por el proyecto en el Congreso también dejó expuestas las amargas divisiones sobre la manera de aliviar una economía que sufre por el creciente desempleo de más del 7,6 por ciento y una crisis bancaria que casi ha congelado los créditos.

Sólo tres republicanos votaron a favor de la medida en el Senado de 100 escaños, y ningún político de las filas de la oposición la apoyó en la Cámara de Representantes, argumentando que había demasiados gastos y pocas deducciones impositivas.

El plan finalmente aprobado se dividirá en un 36 por ciento de recortes de impuestos y 64 por ciento en gasto público y otros.

Obama, tras señalar que había heredado un déficit federal de 1 billón de dólares después de ocho años de Gobierno republicano, defendió el aumento de los gastos estipulado en el proyecto diciendo que era necesario a corto plazo "para estimular nuestra enferma economía".

El presidente se comprometió a entregar una propuesta de presupuesto federal en las próximas semanas que "comenzará a restaurar la disciplina que estos tiempos difíciles demandan".

Insistió en que además del plan de estímulo, era crucial "estabilizar, reparar y reformar nuestro sistema bancario" y controlar la propagación de ejecuciones hipotecarias.