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Miércoles, 11 de Febrero de 2009

Dos enormes incendios forestales amenazan con unirse al oeste de Melbourne

EFE ·11/02/2009 - 03:26h

EFE - El primer ministro australiano, Kevin Rudd, pronuncia un discurso de condolencia por las víctimas de los incendios en Victoria ante el Parlamento en Canberra.

Dos enormes incendios forestales separados únicamente por 18 kilómetros amenazan con juntarse en cualquier momento y crear una enorme masa de fuego descontrolada que acabe con las poblaciones que resisten entre ellos, advirtieron hoy los bomberos de Victoria.

El frente de Maroondah-Yarra, que arde alrededor de Healsville (al noroeste de Melbourne), y el de Bunyip Park (al oeste de la capital del estado), se acercan debido a la presencia de nuevos focos en el espacio que les separa, provocados por la caída de relámpagos en las últimas horas.

"Hay numerosas zonas habitadas en este área. El municipio de Powelltown está prácticamente en medio", ha dicho el portavoz de los bomberos, Steve Warrington.

Los bomberos construyen en estos momentos líneas de contención entre ellos, pero un cambio de dirección del viento daría al traste con sus esfuerzos, según explicó Warrington.

Las previsiones advierten de que los vientos del sur aumentarán hoy su velocidad hasta los 45 kilómetros por hora, aunque la Oficina de Meteorología no prevé que el viento sople desde el norte hasta el miércoles.

Por otro lado, los bomberos emitieron hoy una advertencia a las comunidades de Connellys Creek, Crystal Creek, Scrubby Creek y Native Dog Creek, que podrían sufrir el impacto de los frentes abiertos de Yea y Murrindindi.

Los habitantes que hayan decidido permanecer en sus casas tendrán que apagar los rescoldos, protegerse con ropa y mantas del humo y las brasas, y escuchar las emisoras locales, a través de las que los bomberos dan información específica a los afectados.

El portavoz de la Comisión de Servicios de Emergencia de Victoria, Bruce Esplín, indicó al periódico local "The Age" que el verano austral no ha terminado y que la situación de emergencia será larga.

Además, las consecuencias de los incendios serán mucho más duras de lo que los ciudadanos puedan imaginar ahora. Por ejemplo, pondrán en peligro el suministro de agua de Melbourne los próximos meses.

La cifra de víctimas mortales del mayor desastre natural vivido nunca en Australia se disparó ayer hasta las 181 personas, aunque otras 50 se encuentran desaparecidas y se teme que aumente la cifra de muertos.