Archivo de Público
Miércoles, 11 de Febrero de 2009

Zapatero pide un acuerdo nacional y Rajoy lo rechaza

El presidente anuncia un recorte del gasto de los Presupuestos en 1.500 millones de euros para emplearlos en protección social

B. CARREÑO/ L. CALVO ·11/02/2009 - 08:00h

Ángel Navarrete - Mariano Rajoy no aceptó la oferta de cooperación del presidente del Gobierno.

La expectación se desinfló como un globo de agua. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, compareció ayer en el Congreso para explicar la marcha de las medidas contra la crisis, pero apenas presentó nuevas iniciativas, pese a que la rumorología política de los días precedentes auguraba una batería de novedades. A cambio, el líder del Ejecutivo emplazó a los agentes sociales, las administraciones públicas, las fuerzas políticas y la sociedad en general a una "cooperación nacional".

Sin aspirar a un pacto de Estado, Zapatero fundamentó esta cooperación en cinco principios que, a su vez, descansan en compromisos del Gobierno: protección de las políticas sociales, máxima austeridad en el gasto, agilización de las reformas y los planes de cambio de patrón económico, integrar las posiciones "de todos" para defender nuevas reglas en el sistema financiero internacional y el compromiso de "impulsar y someterse a los acuerdos" del Diálogo Social. La guinda de estos compromisos fue el ofrecimiento del presidente de rendir cuentas a la Cámara cuantas veces se lo pidan los grupos políticos.

La oferta de arrimar el hombro al unísono encontró el rechazo expreso del líder del PP. Mariano Rajoy se negó a ser "cómplice de la ineficacia" y dibujó a un Gobierno incapaz de hacer frente a una situación que empeora día a día. "Si decide afrontar en serio la crisis, estaremos dispuestos a respaldarles. Hasta entonces, nada más", se despidió.

En la réplica, Zapatero reiteró su oferta a "todos los grupos políticos" para el "diálogo y acuerdo" y lamentó la actitud de Rajoy. "Entiendo que venga cargado, pero no la pague conmigo", le espetó en referencia a los problemas internos del PP. Además, le pidió que, si le preocupa la deuda, hable con los ayuntamientos de Madrid y Valenciagobernados por el PP, los más endeudados de España.

Antes de enzarzarse en esta dialéctica, Zapatero había hecho una radiografía relativamente aséptica de la crisis, con una enumeración notarial de la marcha de las medidas adoptadas por el Gobierno. La única novedad fue el anuncio de un recorte en el gasto de las cuentas del Estado ya aprobadas para 2009 de 1.500 millones de euros. El PP asegura que durante el debate de los Presupuestos presentó una enmienda idéntica en cuantía y que fue rechazada por el Grupo Socialista.

Zapatero quiso lanzar con este gesto una señal del compromiso de austeridad del Gobierno que, según fuentes gubernamentales, obligará a apretarse el cinturón a todos los ministerios, salvo el de Igualdad. El presidente especificó que no se tocará el sueldo de los funcionarios ni las inversiones urgentes y que este ahorro irá destinado a "gasto social".

La intervención de Rodríguez Zapatero estuvo bañada de referencias al Diálogo Social y a la negociación con los agentes sociales. En este sentido, reconoció la "urgencia" de "mantener e incrementar la cobertura de la prestación por desempleo" esbozando así su apoyo a las peticiones de los sindicatos de poner a cero el contador de la prestación en los ERE temporales, una propuesta que el Gobierno envió la semana pasada, junto con otras iniciativas, a los agentes sociales.

Respecto a los problemas de financiación de la economía, el presidente justificó el endurecimiento de las condiciones que exigen los bancos para conceder préstamos y dijo que "el crédito tardará en mejorar".