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Martes, 10 de Febrero de 2009

"En India saben que la vida consiste en seguir adelante"

El director británico habla de Slumdog Millionaire, favorita al Oscar a la mejor película

DAVID SMITH ·10/02/2009 - 08:00h

DAVID SMITH -

La vida da muchas vueltas. Tras el éxito de Trainspotting (1996), la carrera de Danny Boyle (Manchester, 1956) había basculado entre el fiasco artístico y comercial (La playa, 2000) y el cine de género taquillero (28 días después, 2002). Desde luego, pocos creían que Slumdog Millionaire la historia de un joven de los suburbios de Bombay que participa en la versión india del concurso ¿Quién quiere ser millonario? fuera a convertirse en el fenómeno de la temporada. Tras arrollar en los Globos de Oro y en los Bafta, la película de Boyle, que parte con diez nominaciones, parece destinada a convertirse en la gran triunfadora de los Oscar.

"India es un país peligroso para un cineasta por su colorido"

¿Cómo se apaña un extranjero para hacer una película sobre la India?

Obviamente sientes mucha responsabilidad. Te preocupas por tu condición de occidental. No quería hacer una película sobre la visión de unos cuantos occidentales que recorren India, ni nada por el estilo. Pero, aún así, sigues siendo un occidental. Uno de los peligros de India es lo que yo llamo el factor guau. Caminas por sus calles perplejo diciendo todo el rato "mira esto", "mira aquello". Es un peligro para todo aquel que lleve una cámara encima.

Filmar en India es un sueño hecho realidad para un operador. Fotográficamente es el país de los libros de mesilla de café. No quería dejarme embobar por los colores y las postales, quería precipitarme sobre el país. Me encantan las películas de acción, incluso las malas, porque hay algo en ellas que apela a la idea original del cine como imagen en movimiento. Ahí empezó todo, cuando nuestros abuelos se sentaban en la barraca de feria y veían imágenes en movimiento. Hay un movimiento maravilloso en las películas.

"No creo que el cine sea el medio adecuado para la reflexión"

No deberían ser siempre un medio de reflexión, de hecho, no creo que sean apropiadas para la reflexión. Una vez traté de contratar al actor Tim Robbins para que actuara en una película. Era un buen papel, pero no aceptó. Le pregunté el motivo y me dijo que no quería actuar porque su personaje moría al final. "Nadie recuerda a alguien que muere al final", dijo. Y es verdad. La vida consiste en seguir adelante. En la India lo saben bien. Quise que eso se reflejara en la película.

¿Cómo le llegó el proyecto?

Me enviaron el guión. Antes de leerlo mi agente me advirtió que era una película sobre ¿Quién quiere ser millonario? Y yo le dije: "¿Qué me estás contando?". Mi agente siempre está intentando que ruede películas en EEUU. Entonces vi que el guionista era Simon Beaufoy (Full Monty, 1997). No lo conocía personalmente, pero pensé: su guión merece, como mínimo, que me lea cinco páginas. Cuando iba por la décima página noté eso que sientes cuando te das cuenta de que vas a hacer algo.

"Hasta que no volví a Inglaterra no estaba seguro de haber acertado"

Algo parecido a lo que me ocurrió cuando leí la primera página de la novela Trainspotting (Irvine Welsh, 1993). Pensé: vamos a hacer esto. No ocurre siempre, pero cuando ocurre surge de un modo natural. Se debe seguir siempre ese instinto.Es muy difícil de describir, es como si algo vibrara. Por ejemplo, el otro día leí un excelente guión escrito por David Benioff, pero no sentí esa vibración. Y eso que es posible que lo que haya hecho hasta ahora no sea ni la mitad de bueno que ese guión.

Sus trabajos se caracterizan por montajes frenéticos y movimientos rápidos de cámara. ¿Cuándo vio que podía aplicar el estilo Danny Boyle a esta película?

Parte de la fuerza estaba en el guión. Beaufoy hizo un trabajo estupendo. Luego, no hizo falta más que poner el pie en Bombay. Sólo necesitabas mirar a tu alrededor. No hay arquitectura, sólo gente. Te tiene que gustar la gente, y a mí me gusta mucho la gente. De ahí es de donde sacas la energía. Eso sí, tienes que ir con la actitud correcta. El trabajo de los directores tiene que ver con el control. Eso es lo que tratas de hacer todo el tiempo: controlar la experiencia, capturarla. Pero es difícil hacer eso en India. Es como tratar de parar el mar, olvídalo. Tienes que sumergirte en el lugar y seguir la corriente, con el riesgo que eso conlleva. No estaba seguro de que estuviera rodando el material correcto, pero tampoco podía parar. No supe si iba por el buen camino hasta que regresé a Inglaterra. Y, de hecho, resultó que tenía un material mucho mejor de lo que pensaba.

"En India el cine es una parte natural de la vida"

¿Cómo hizo para mantener el balance entre los momentos más sombríos y los más felices?

Es difícil decirlo porque, en realidad, no piensas en eso hasta que no te lo pregunta un periodista. Nunca pienso cosas como "esta parte es tan dura que voy a tener que filmar una más alegre para equilibrar". Sólo intentas asegurarte de que cada pedazo de la historia sea tan intenso como el anterior. Y si no casan bien juntos, la película no saldrá adelante.

¿Tiene un sentido intuitivo del equilibrio?

"Si quieres triunfar en Bollywood, tienes que quitarte la camiseta"

Sí, y creo que un escritor también escribe instintivamente. Me gusta la idea de tocar diferentes notas en un mismo filme, una filosofía, por otro lado, muy acorde con India. Por ejemplo, la música puede reinventar una película plana. No obstante, no me gusta intelectualizar excesivamente las películas, no vaya a ser que las teorías me influyan para mal en mis siguientes obras. Afortunadamente, tengo una especie de amnesia para estas cosas. Es curioso, pero esta amnesia también me ataca cuando me toca recordar lo difícil que puede llegar a ser hacer una película. Siempre piensas, es genial, vamos a hacerlo.

¿Investigó mucho?

Sí, aunque en realidad creo que el único libro cuya lectura fue imprescindible para la película fue Ciudad total. Bombay perdida y encontrada (Suketu Mehta , Mondadori). Lo leía todo el tiempo. Tanto, que llegué a pensar que estaba adaptando ese libro en lugar de la novela que estábamos adaptando en realidad, Quién quiere ser millonario (Vikas Swarup, Anagrama). Es más, me preocupa un poco la opinión de Swarup. ¿Le gustará la película? ¿Nos demandará? Otras fuentes de inspiración fueron tres películas de cine negro que vi estando en India: Sayta (Saurabh Shukla, 1998), Company (Ram Gopal Varma, 2002) y Black Friday (Anurag Kashyap, 2004). No todo son musicales en Bollywood.

"Dev Patel es igual de testarudo que el personaje que interpreta"

¿De dónde sacó a su protagonista?

Dev Patal salió de un casting enorme que hicimos en Bombay. Había muchos chicos con mucho talento, pero si quieres triunfar en Bollywood con 20 años tienes que quitarte la camiseta. Les ponen frente a cascadas tropicales y tienen que hacer los movimientos típicos de un musical de Bollywood. Son como cruasáns: a veces parece que no van a ser capaces de bajar los brazos por un exceso de musculatura. Eso no funcionaba para mi película: el personaje de Jamal es un desamparado, un tipo que supuestamente no tiene nada. Y, bueno, Patal y yo discutimos unas cuantas veces, pero eso es bueno. Si los actores sólo hacen lo que tú les dices su trabajo resulta más plano. Un actor protagonista tiene que llevar el peso de su trabajo sobre sus hombros. Y Dev Patel tiene eso. Es testarudo. Además, Jamal es así: nada lo va a parar. La escena en la que salta a un pozo de mierda define su carácter: su sueño es tener el autógrafo de Bachchan y nada se interpondrá en su camino. En la vida real, Dev Patel es un poco así.

¿Dónde encontraron a los niños pequeños que aparecen en el filme?

La codirectora Loveleen Tardan se encargó de buscarlos. A los niños les encanta actuar. No sienten una separación entre su vida real y su vida en el cine. Porque en India, el cine es una parte natural de la vida: todo el mundo ha estado muchas veces en el cine. Hasta los niños de siete años han visto muchas películas. En principio la película debía rodarse completamente en inglés. Pero cuando vimos a los niños de siete años hablando en inglés, nos dimos cuenta de que no funcionaba. Llamé a Warner Brothers y les dije que íbamos a rodar la primera parte en hindi con subtítulos en inglés.

De hecho, Warner decidió abandonar la película.

Sí, pero fue por razones diferentes.