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Lunes, 9 de Febrero de 2009

ENFOQUE-Herbicida afecta salud empleados en plantaciones de Asia

Reuters ·09/02/2009 - 12:14h

Por Tan Ee Lyn

Rajam Murugasu, una trabajadora de una plantación en Malasia, se quedó ciega de un ojo al resbalarse y contaminarse accidentalmente con un herbicida.

"Estaba lloviendo. Me caí y el químico se disparó directamente dentro de mi ojo", dijo Murugasu, una mujer de 40 años. "Entré y salí del hospital durante todo un año", afirmó a Reuters en la ciudad Teluk Intan, en el noroeste de Malasia.

Paraquat, un herbicida que protege el rendimiento de los cultivos matando los yuyos que compiten por el agua, los nutrientes y la luz, está prohibido en la Unión Europea, Estados Unidos y Nueva Zelanda, y en partes de América Latina está restringido a usuarios autorizados.

No obstante, es ampliamente usado en China, India, Filipinas así como también en Malasia, donde el Gobierno revirtió una prohibición del 2006 después de que los cultivadores exigieran que se les permita usar el herbicida.

"El paraquat tiene serias implicancias para la salud y no existe antídoto. Un humano no debe andar manipulándolo", sostuvo Irene Fernández de Tenaganita, un grupo de derechos humanos en Malasia.

Paraquat, que contiene el compuesto de amonio cuaternario, está clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como moderadamente peligroso por su aguda toxicidad. Otros herbicidas son menos tóxicos.

Según los activistas, este representa el 70 por ciento de los químicos usados para combatir los yuyos en las plantaciones de Malasia.

"Hay herbicidas menos nocivos y deberíamos deshacernos de estos tan tóxicos", aseveró Fernández.

"Está prohibido en toda la UE, ¿entonces por qué la gente en Asia está tolerando esto? ¿Por qué ese doble discurso? ¿Acaso son nuestras vidas menos valiosas que las suyas?", preguntó.

El fabricante suizo de paraquat, Syngenta, insiste en que el herbicida es seguro y que sólo se requiere de protección ocular cuando el líquido es mezclado y cargado en los rociadores.

En una respuesta vía correo electrónico a preguntas de Reuters, Syngenta dijo que contaba con datos exhaustivos que mostraban que el uso del paraquat era seguro.

En las plantaciones de Malasia, los trabajadores cargan tubos de paraquat sobre sus espaldas, rociando hasta 15 litros por día.

Activistas de derechos humanos sostienen que el viento sopla el químico sobre los rostros de los trabajadores y las latas agujereadas hacen que sus pies y prendas se empapen con el químico.

La piel absorbe el paraquat y grupos de derechos humanos dicen que los trabajadores que están expuestos a él sufren de enfermedades que van desde sarpullidos y pérdida de uñas a afecciones respiratorias y renales.

En Malasia hubo 256 casos de envenenamiento con herbicidas y pesticidas en 1997; 183 casos en 1998; 266 casos en 1999 y 339 en el 2000, según un estudio del Ministerio de Salud. Los casos más comunes de envenenamiento por pesticida se debieron al paraquat.

El paraquat es usado frecuentemente en Africa, Asia y América Latina. Los grupos de derechos humanos dicen que los envenenamientos y fatalidades ocurren regularmente, si bien no disponen de cifras detalladas.

La OMS señala que puede ser fatal si es ingerido o rociado sobre la piel de forma concentrada.

¿VIDAS MENOS VALIOSAS?

El químico viene con instrucciones para usarlo de forma segura, indicando que se debe dejar de rociar cuando se levanta viento y que se requiere protección para los usuarios.

"Pero no se les informa sobre sus riesgos (...) y hace demasiado calor para usar cosas como anteojos, delantales, botas, guantes", sostuvo Pushpa Arumugam, una activista que ayuda a trabajadores en Malasia.

"Ellos sólo pueden usarlos por unos pocos minutos antes de que los anteojos se empañen y haga demasiado calor", dijo la mujer, explicando que usar lentes en climas tropicales a menido no era práctico.

"La Organización Mundial de la Salud ha descrito al paraquat como el único herbicida altamente tóxico de posguerra", dijo Sarojeni V. Rengam, del grupo Red de Acción por el Pesticida en Asia y el Pacífico, con sede en Penang, Malasia.

El Gobierno de Malasia asegura que está completamente al tanto de los riesgos para la salud asociados con el paraquat, pero dijo que readmitió su inscripción debido a un pedido de la industria y los usuarios.

"La reincorporación sólo es una medida regulatoria provisoria", sostuvo Halimi Mahmud, de la Junta de Pesticidas del Departamento de Agricultura, añadiendo que el Gobierno todavía está llevando a cabo una revisión final para determinar si puede ser usado en Malasia.

"Si bien el paraquat actualmente está permitido, sus usos están sujetos a un estricto control (...) tanto a empleadores como a empleados se les pide que el paraquat sea manipulado, usado y almacenado adecuadamente para evitar cualquier riesgo para la salud del hombre", agregó.

Syngenta dice que el uso del paraquat era seguro.

"Los protectores faciales son sólo necesarios durante los breves instantes en los que el concentrado está siendo mezclado y cargado, pero no durante la aplicación del producto diluido. Por lo tanto el argumento de los anteojos empañados no es relevante durante la aplicación", dijo la empresa.

"El reclamo del daño en las uñas fue hecho hace muchos años en situaciones en las que las que se ignoraron las más básicas medidas de higiene (...) (por ejemplo) no lavarse las manos después de la exposición al producto", añadió Syngenta.

A veces es más sencillo enunciar las reglas que aplicarlas, especialmente para los trabajadores de Asia y de otras regiones del tercer mundo donde hay estándares flexibles de seguridad; y los empleados, con sus bajos sueldos, tienen poca voz para cambiar las condiciones en que se encuentran.

"Sabía que era peligroso porque el pasto se moría. Pero es el único trabajo disponible y mis hijos eran por entonces demasiado pequeños y yo tenía que trabajar", dijo Murugasu.