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Lunes, 9 de Febrero de 2009

Van der Sar amenaza a Abel

El meta holandés suma 1.211 minutos sin recibir un gol y se acerca a los 1.275 del portero atlético

ALFREDO VARONA ·09/02/2009 - 08:00h

REUTERS - Van der Sar vuela para detener un balón con el Manchester.

A Edwin Van der Sar, el portero del Manchester, le apodan Pinocho. Y no se trata de que le guste contar mentiras. La culpa la tiene su prominente nariz, que anuncia a un hombre inacabable. Ha cumplido 38 años, pero no se cansa de trabajar con las manos. Una vez escuchó que con los porteros de fútbol pasa como con los actores de cine: "La edad agria a los malos y mejora a los buenos". Él nunca ha dicho que sea de los buenos, pero su biografía, sí. El año pasado ganó la Copa de Europa para el Manchester en la tanda de penaltis.

La estadística le hizo el domingo un nuevo homenaje en el campo del West Ham. Aguantó otros 90 minutos sin recibir ningún gol, con lo que ya suma 1.211 seguidos. En el próximo partido, ante el Fulham, podría batir los 1.275 que logró Abel en la temporada 1990-91 con el club Atlético de Madrid.

Lejos de Verlinden

Aún estará lejos del récord mundial de Verlinden, 1.390 minutos en el Brujas, en un campeonato menor, pero la hazaña está ahí. Nadie en la Premier aguantó tanto. Edwin es humano y brinda con champaña. Y le gusta que la hinchada lo venere, aunque en último término la decisión siempre la tomará él. "Al aficionado inglés no le gusta que el portero despeje, pero a mí no me preocupa lo que piense la gente".

"La edad agria a los malos y mejora a los buenos"

Apareció Van der Sar en la primavera de 1995, cuando el Ajax ganó la Copa de Europaal Milan. La mayoría de los que lo hicieron, Litmanen, Finidi, Kanu, ya están retirados. Pero él sigue en primera plana, tomándose la profesión con la sana ironía de Billy Wilder. Un día declaró lo que necesitaba para vivir mejor. "Pídanle al presidente que fiche a dos centrales grandes y fuertes que alejen el peligro". Lo hizo con tanta naturalidad que nadie se ofendió en Old Trafford, porque en tantos años de profesional Van der Sar jamás tiró a matar. "Si no hay dinero para hacerlo, habrá que trabajar más duro", añadió.

No siempre jugó en un equipo potente. Antes estuvo en el Fulham, donde aprendió a vivir con menos. "Cuando militas en un equipo humilde, entras más en acción y a veces es más fácil. En diez minutos se te presentan dos o tres ocasiones de gol. Y si las salvas te metes en el partido y ganas confianza". Desde que empezó en el Ajax, se comprometió con los nuevos tiempos. "Un portero debe tener técnica. Si no sabes jugar el balón con el pie, con lo adelantadas que juegan las defensas, estás perdido".

Van der Sar tiene algo de viejo profesor de instituto. Sus ojos se clavan en el corazón y, al hablar de su oficio, se refiere a una cultura. "Dependiendo del país, el papel del portero es diferente". Pero aún muestra esa ansiedad por el triunfo que en el Manchester se alimenta sin arañazos. Ayer, un gol de Giggs reforzó su liderato. Eso garantiza las dos cosas que el meta le pide a la vida laboral: "Paz y tranquilidad". Porque entonces los demonios no pisan el vestuario.