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Lunes, 9 de Febrero de 2009

"Seguiré haciendo películas hasta que me muera"

Hace 50 años Claude Chabrol inició el movimiento de la Nouvelle Vague. Ahora presenta en Berlín su último filme, 'Bellamy'

BEGOÑA DONAT ·09/02/2009 - 08:00h

Reuters - El veterano director francés, con la Cámara de Oro que recibió en el Festival de Berlín.

El pasado 10 de enero se cumplían 50 años del nacimiento de la Nouvelle Vague con el estreno de Le beau Serge (1959), de Claude Chabrol (París, 1930). En esta edición de la Berlinale, precisamente la numero 59, el festival entrega la Camara de Oro a uno de los padres del movimiento que convulsionó la escena cinematográfica mundial. Lejos de acomodarse, el viejo zorro francés, azote de la burguesia en su extensa carrera, ha aprovechado el homenaje para estrenar fuera de concurso su película numero 54, Bellamy, una nueva incursión en el cine negro.

"El cine es mi forma de expresión y no puedo considerarlo un trabajo"

Esta es la primera ocasión en que trabaja con Gerard Depardieu. ¿Por qué sus trayectorias no se habían cruzado antes?

Nos encontramos en casa de unos amigos en Nimes, donde precisamente se desarrolla la película, y nos dijimos que era ridículo no haber colaborado nunca antes, así que nos comprometimos a hacerlo en el plazo de dos años.

Jean-Paul Rappeneau ha comparado el trabajo con Depardieu a medirse con un león por su acercamiento instintivo a los personajes.

"La era digital me ha decepcionado, sólo permite mover rápido la cámara"

Me habían advertido, pero en este filme no se ha comportado como una fiera. Todo lo contrario, ha tenido una actitud adulta. Siempre ha llegado a su hora, su móvil no ha sonado durante el rodaje, se sabía su papel al dedillo, todo el equipo ha pasado muy buenos ratos con sus bromas

¿A qué responden los homenajes a Georges Brassen y a Georges Simenon en su película?

A que los dos se llaman Georges. Es una forma también de reivin-dicar a dos figuras que con el tiempo se han sumido en el olvido. Hay gente que a la salida del cine me pregunta quiénes son. El personaje del comisario Bellamy guarda cierta similitud con Maigret.

Tras rodar más de medio centenar de películas, ¿considera el cine una forma de vida?

Es mi forma de expresión. No puedo considerarlo un trabajo. Rodar, preproducir, es para mi un juego. Es el momento en que me siento más vivo, cuando menos me fatigo. Seguiré realizando películas hasta que me muera.

¿Considera que los efectos de la tecnología digital podrán desembocar en una renovación del séptimo arte del nivel de la Nouvelle Vague?

Nueva Ola era una definición que nos hacia reír en aquel entonces, porque no éramos conscientes del movimiento que estábamos protagonizando. Era una ruptura necesaria en el cine y coincidió con la eclosión de cineastas nuevos en todo el mundo. Desde luego, tuvo que ver con la renovación de equipos y con el hecho de poder rodar con mayor espontaneidad, pero la era digital me ha decepcionado, es una pena, porque sólo está permitiendo mover la cámara con rapidez. No obstante, estoy seguro de que en un futuro va a procurarnos una revolución.

¿Cual es su recuerdo más vívido de aquella época?

El recuerdo mas entrañable es personal. Estaba trabajando en La década prodigiosa (1971), con Orson Welles, que resulto un fiasco, y estábamos celebrando mi 21 aniversario con una gran fiesta. Normalmente sólo bebo en ocasiones especiales, y esa vez estaba totalmente ebrio. Frente a mi tenía a una mujer por la que me sentía atraído hacía tiempo. Le confesé que estaba enamorado, y ella, que estaba borracha perdida, me dijo que también me amaba. Ahora que lo pienso, es preocupante que mi mejor recuerdo de la Nouvelle Vague sea un episodio sexual.

¿Por qué acostumbra a responsabilizar a las mujeres de la locura de los hombres en su cine?

Las carencias son de tipo masculino, las sufren los hombres. No creo que las mujeres sean peligrosas per se; más bien diría que no hay peor venganza que la femenina.

¿Con qué película de su trayectoria se siente más satisfecho?

Mis películas son como mis hijos, así que no puedo decantarme por una. La que voy a elegir siempre va a ser la última, pero porque estoy en plena promoción. Es más sencillo elegir cuál es la que mas detesto: Folies bourgoises.