Archivo de Público
Domingo, 8 de Febrero de 2009

Más allá de la luz

El Museo Thyssen dedica su atención a la sombra en la historia del arte

PEIO H. RIAÑO ·08/02/2009 - 08:00h

PEIO H. RIAÑO - Retrato del Dr. Haustein, 1928, de Christian Schad.

Tenue, difusa y desvelada. Así describió Rafael Alberti a la sombra en uno de sus poemas, dando a entender el talante ausente de una presencia ignorada en la historia del arte occidental. La sombra es una buena excusa para una exposición que transita por un teatro desapercibido de pintores, fotógrafos y cineastas. La sombra, en el Museo Thyssen de Madrid y en la Casa de las Alhajas, se inaugura el próximo martes, y el comisario Victor Stoichita nos acompañó durante el montaje de la muestra, que mira el arte desde un lado original.

"En la Edad Media no existía la corporalidad y la sombra. Así que pensamos que lo mejor sería arrancar con el descubrimiento de la perspectiva, luz y sombra", explica Stoichita, que se acerca al cuadro de Giovanni di Paolo, La huida a Egipto (1436), y descubre su alegría por su presencia en la exposición. Es una tabla sumamente delicada, de témpera sobre madera que no suele viajar. Es un estudio de la nueva pintura renacentista, con la perspectiva naturalista, que combina en primer plano el motivo religioso sin ninguna sombra. Es una pintura de transición: "Se trata de un ejemplo fantástico de impacto entre dos concepciones diferentes de la pintura. Espero que el público tenga paciencia para meterse en los detalles".

Compañera del alma

En uno de los textos del catálogo que acompaña a la tesis de Stoichita, escribe Fernando Marías que "no deja de ser sorprendente el mínimo interés que a la pintura de las sombras le ha prestado la historia del arte, quizá sólo paralelo al desinterés que les concedemos a las sombras, siempre omnipresentes, de nuestro entorno más cotidiano". Lo cierto es que esta es la historia de un olvido. La sombra se vuelve marginal, un resto al que no se le puede sacar provecho. "Claro, lo que me interesó fue la idea de resto de la representación y cómo se incorpora de nuevo en el deseo de la pintura, hasta llegar a la fotografía y el cine, donde llega con mucha fuerza", reconoce el comisario, rodeado de las prácticas que llevaron al Barroco la luz más expresiva y tenebrista, gracias a Caravaggio o a Rembdrandt, del cual tenemos dos ejemplos aquí.

El planteamiento filosófico de la imagen se agradece en un recorrido insólito, atractivo y sorprendente, al comprobar cómo la distancia cronológica entre épocas y artistas queda eliminada. Así se prueba en la Casa de las Alhajas, donde queda recogida la experiencia contemporánea de la sombra. Los Edward Hopper, Picasso, Dalí, Lichtenstein, Warhol, Man Ray, Ansel Adams, Ramón Masats, Catalá-Roca, Taylor-Wood, Murnau, Eisenstein y Woody Allen, tienen la sombra cortada y envolvente.

De la pintura del siglo XV a películas de Woody Allen

Renacentista: la sombra y la perspectiva

La sombra proyectada hace su aparición en la pintura en el Renacimiento, durante el siglo XVI y vinculada estrechamente a los estudios de perspectiva. Destaca la tabla de Giovanni di Paolo. Pero la sombra es al tiempo portadora de valores inmateriales, en las anunciaciones.

Barroca: presencia tenebrista

La sombra deja de ser mero acompañamiento, para convertirse en una sustancia que origina la composición. El Barroco ama la magia y el drama de las sombras. En la sala aparecen ejemplos expresivos de Jean Leclerc, Georges de La Tour y Rembdrandt.

Romanticista: el doble y lo siniestro

La sombra vuelve a adquirir un nuevo papel narrativo a finales del siglo XVIII: es el signo del otro, del doble, un elemento demoníaco y eje de una estética de lo siniestro. Así lo presentan ejemplos de Goya, Émile Friant o Heinrich Wilhelm Tischbein. impresionista coloreada y luminosa En su alegre visión de la vida, los impresionistas salieron al campo a disfrutar de la luz y sus juegos sobre la naturaleza. Ven la sombra como un fenómeno óptico y hasta luminosa: Monet, Sisley, Pissarro y Regoyos.

Contemporánea: vuelta a lo tétrico

A pesar de la amable visión previa, lo siniestro retorna con más fuerza en el siglo XX. El recorrido de la muestra pasa por el realismo mágico, el surrealismo, el pop art y más allá, sin ignorar el papel de la sombra en la fotografía y en el cine.