Archivo de Público
Sábado, 7 de Febrero de 2009

Guantánamo archiva el último proceso en curso

La máxima autoridad judicial del penal cierra el caso una vez que el Pentágono retira los cargos contra el acusado del atentado contra el USS Cole, en cumplimiento de las órdenes de Obama

ISABEL PIQUER ·07/02/2009 - 08:00h

Imagen revisada por las Fuerzas Armadas de EEUU que muestra a un guardia hablando con un detenido del campo 4 de Guantánamo, este enero.

El proceso contra el único acusado en Guantánamo que seguía bajo instrucción a pesar de la orden emitida por la Casa Blanca de detener los procesos en marcha por 120 días se suspendió ayer, poniendo fin de facto a los juicios en la base naval.

El Pentágono había decidido retirar los cargos contra el saudí Abd al Rahim al Nashiri, acusado de participar en el atentado contra el buque de guerra estadounidense USS Cole en 2000, para hacer aún más efectiva la decisión de Barack Obama de suspender las comisiones militares creadas por el Gobierno de Bush.

"Ha sido una gran decepción", dice el comandante del buque USS Cole

Washington se vio obligado a reafirmar su intención de interrumpir todos los juicios de Guantánamo después de que el juez encargado del caso se negara a acatar la orden presidencial y fijara el juicio de al Nashiri para pasado mañana.

Ayer, Susan Crawford, máxima autoridad judicial en Guantánamo, decidió finalmente suspender las acusaciones contra el sospechoso para evitar un enfrentamiento abierto entre los sectores más conservadores del Pentágono y la nueva Administración.

Al Nashiri, un saudí de 43 años acusado de haber participado en el atentado contra el USS Cole el 12 de octubre de 2000 en Yemen, que dejó 17 estadounidenses muertos y 50 heridos, debía comparecer el lunes ante el juez militar James Pohl, para declararse culpable o no culpable.

El jefe de la CIA deja la puerta abierta a "interrogatorios agresivos"

Los cargos se suspendieron "sin prejuicio", lo que implica que pueden volver a presentarse. Pero sería bastante difícil, dado que Al Nashiri es uno de los pocos detenidos en Guantánamo, junto con Jalid Sheij Mohamed (el supuesto cerebro del 11-S) y Abu Zubaida, que la CIA reconoce haber sometido a la "asfixia simulada" (waterboarding en inglés), interrogatorio que incluso grabó aunque luego perdió la cinta. Si su caso se trasladara a un tribunal federal, una de las opciones que baraja Washington, no podrían admitirse pruebas obtenidas bajo tortura.

Al Nashiri fue arrestado en 2002 y mantenido en una prisión secreta de la CIA durante casi cuatro años antes de ser transferido a Guantánamo. El Departamento de Defensa le acusó en 2008 de alquilar casas cerca del golfo de Adén para observar la zona portuaria y de comprar el bote con el que se perpetró el ataque.

Al equipo de Obama le hubiera gustado sin duda evitar una medida tan drástica cuando todavía no ha tomado una decisión sobre el futuro de los casi 250 prisioneros de Guantánamo. El presidente, que en la tarde de su investidura anunció la suspensión durante 120 días de las controvertidas comisiones militares, se ha dado un año para cerrar la prisión y examinar todos los casos, uno por uno.

Consciente de la gran sensibilidad de la opinión pública en todo lo referente a los atentados, Obama se reunió ayer en Washington con familiares de las víctimas de los atentados del USS Cole y del 11-S.

Difícil equilibrio

Uno de ellos, el comandante del buque en el momento del atentado, Kirk Lippold, compareció en varias televisiones para criticar la decisión del nuevo mandatario. "Ha sido una gran decepción", dijo Lippold, "Hemos esperado durante ocho años. La justicia debe seguir su curso".

La consigna en este momento en el equipo de Obama es mantener el mayor margen de maniobra dentro de las promesas electorales de romper con la política de abusos de Bush y restaurar el "liderazgo moral" de Estados Unidos.

Las sesiones de confirmación del que debería ser nuevo director de la CIA, Leon Panetta, dan una idea del difícil equilibrio entre la lucha antiterrorista y legalidad internacional que Washington espera mantener.

Aunque Panetta denunció la asfixia simulada, también dejó abierta la posibilidad de recurrir a métodos de interrogatorio agresivos si las circunstancias lo exigían. "Si tuviera una bomba de relojería y pensara que lo que se usa no es suficiente, no dudaría en pedir al presidente autoridad adicional", dijo ante el Senado.

También afirmó que mantendría la medida instaurada por la Administración de Bush de detener a un sospechoso en plena calle y mandarlo a un tercer país para ser interrogado (la llamada "entrega extraordinaria", rendition en inglés) siempre y cuando el país en cuestión se comprometiera a no violar "los derechos humanos".

El nuevo jefe de la CIA también aseguró que ninguno de los participantes en las sesiones de waterboarding sería perseguido por la justicia.

 

Los tres presos que la CIA admite haber torturado

Abd al Rahim al Nashiri

De 44 años, fue arrestado en 2002 en los Emiratos Arabes Unidos. Se unió a los talibanes en 1997, y después empezó a trabajar para AlQaeda. Su primo Azzam fue el terrorista suicida que atentó contra la embajada de EEUU en Kenia en 1998.

Jalid Sheij Mohamed

El FBI le considera el cerebro de los ataques del 11 de septiembre y cree que estaba detrás de los planes revelados en 2003 para secuestrar aviones y atacar el Aeropuerto de Heathrow, en Londres. El ex presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, le señaló como responsable de los ataques con bombas en Londres en 2005 y de la muerte del periodista Daniel Pearl. Fue capturado en Pakistán en 2003.

Abú Zubaida

A Zubaida, uno de los primeros prisioneros de Al Qaeda, se le aplicó la técnica de tortura que llega al borde del ahogamiento (en inglés waterboarding) y después de 35 segundos confesó futuros ataques de la organización terrorista. La CIA borró los vídeos de este y otro "duro" interrogatorio para proteger a sus agentes.