Archivo de Público
Viernes, 6 de Febrero de 2009

Madre dos horas al mes

Una mujer recurre al Supremo para recuperar a su hijo, al que sólo puede visitar brevemente y tras dos días de viaje

OLIVIA CARBALLAR ·06/02/2009 - 23:00h

Laura León - Vivien Adun mira un álbum de fotos de su hijo.

Vivien Adun viaja en autobús desde Almería hasta Madrid. Tras siete horas de trayecto, se dirige en metro a la Avenida de América. Allí se sube a otro autocar con destino a Guadalajara, donde la espera su hijo, en un punto de encuentro. De allí, al rato, vuelta a casa: de Guadalajara a Madrid y de Madrid a Almería. Vivien se sabe el recorrido de memoria. En total, son dos días de camino que repite cada mes para estar con su hijo un par de horas.

Éste es el régimen de visitas establecido por un juez de Guadalajara, que autorizó el acogimiento permanente del niño, de 6 años, por una familia. La Audiencia Provincial acaba de confirmarlo y Vivien ha formalizado un recurso de casación al Supremo. La Junta de Castilla-La Mancha se hizo cargo del menor cuando este tenía 3 años porque la madre no podía darle el cuidado necesario. La mujer, de nacionalidad nigeriana, se quedó en la calle tras denunciar a la red de prostitución que la trajo engañada a España. No tenía trabajo, ni papeles, y había agotado el tiempo de permanencia en las casas de acogida.

Vivien y su hijo fueron vendidos a una mafia por el padre del niño

Una vida diferente

Su situación es ahora radicalmente distinta. Trabaja desde hace más de un año como cuidadora de una mujer mayor en Almería, tiene papeles y una casa digna donde vivir. "Deseo recuperar a mi hijo; soy su madre, la vida me puso una zancadilla, pero superé todo lo malo. Mi vida ya cambió", afirma desconsolada.

Vivien supo que estaba embarazada sólo unos días antes de emprender su viaje a España desde Nigeria. Recorrió a pie la mayor parte del camino desde Edo State a la capital, Níger. De Níger pasó a Malí. De Malí, a Argelia. Y de Argelia saltó a Marruecos. Allí, ayudada por sus compañeras de viaje, dio a luz a su hijo. Y con su bebé y 35 personas más se subió a una patera.

El menor vive desde los 3 años con una familia de acogida

"Pasé mucho miedo, sabía que mi hijo y yo podíamos morir durante el trayecto, pero ya no había marcha atrás", explica. Nueve horas y media después, llegaron a Algeciras, donde les esperaba la mafia. Era el 14 de septiembre de 2002. "Pagaron 2.000 euros por mí y por mi niño al padre de mi hijo, que me engañó y estaba en complot con la mafia aquí en España", relata. Malvivió como pudo, sin dinero, con amenazas de muerte. Hasta que denunció a la red que le obligaba a prostituirse y comenzó a deambular, siempre junto a su hijo, de casa de acogida en casa de acogida.

Desde Andalucía a Castilla-La Mancha. Aquí fue donde intervinieron los servicios sociales. El niño no podía seguir viviendo en esas condiciones. "Me echaron de la última casa de acogida y me dijeron que me pagarían un hostal; yo les pregunté que cómo iba a vivir con mi hijo así, y entonces me lo quitaron", lamenta.

En un momento de desesperación, mientras se calentaba con un fuego en la calle, comenzó a apagarlo con los pies. La herida se le infectó y tuvieron que amputarle los dedos. "Yo chillaba de dolor en el hospital, y para que me callara me pegaban en la cabeza, con el suero puesto; la vida me ha tratado mal por ser inmigrante, ¿cuántas pruebas más tengo que superar?", denuncia. Una prótesis para poder caminar con normalidad le costaría unos 6.000 euros.

Un poco de luz en el camino

El calvario de Vivien comenzó a menguar cuando la recogieron las monjas Oblatas en Almería. Ahí comenzó a recibir la ayuda de la asociación para la atención integral a mujeres en situación de riesgo (Aimur), que ha luchado todo este tiempo por sacarla de la pesadilla que estaba viviendo. "Trabajamos con Vivien desde hace más de dos años, y creemos que está perfectamente capacitada para cuidar de sí misma y de su hijo", afirma Mercedes Díaz, representante de la asociación. La mujer a la que cuida, Consuelo, también da fe de ello: "Es una mujer muy luchadora, que ha sufrido mucho en esta vida y ojalá le devuelvan a su hijo, porque se lo merece más que nadie", asegura.

El párroco Alfonso Sola secunda sus palabras: "Siempre que ha venido a la Iglesia me ha dicho: Pídale a Dios para que pueda recuperar a mi hijo. Ha superado todas las dificultades, con el añadido, además, de que es inmigrante. En el pueblo, todos la tratamos como una más".

Eloy González, un vecino, ha dado su firma para que le devuelvan al niño. "Atiende a su trabajo, es una chica normal; si gente con menos recursos tiene hijos, ¿por qué no los va a tener ella?", dice.

Una resolución judicial

Según la Consejería de Salud y Bienestar Social de Castilla-La Mancha, en este caso existe una resolución judicial que ordena el paso del menor a la situación de acogimiento permanente, por lo que "cualquier otra decisión al respecto solamente puede tomarla el juez o el tribunal correspondiente".

La Consejería destaca, asimismo, que todas las decisiones adoptadas en relación con este caso "han sido determinadas conforme a los informes de los expertos que, como en todos los casos que afectan a menores, tienen como único objetivo preservar el interés del niño". Si la madre no está de acuerdo, añade la Junta manchega, está en su derecho de recurrir.

Esa es la batalla que libra ahora Vivien, que cuenta los días para ver a su hijo unas horas: "Salvé a mi niño de la pobreza, pero no pude evitar que se lo tragara España".