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Miércoles, 4 de Febrero de 2009

Principio de acuerdo en Reino Unido para el fin de las protestas xenófobas

Los trabajadores han recibido el compromiso de que un 50% de los contratos serán para trabajadores locales. Los sindicatos ven un "progreso significativo"

EFE ·04/02/2009 - 16:21h

Los trabajadores que han secundado las protestas laborales en contra de la contratación de mano de obra extranjera en varias plantas industriales fueron instados este miércoles a volver a sus puestos de trabajo tras recibir el compromiso de que un 50% de esos contratos serán para trabajadores locales.

El personal de la planta de refinado de Lindsey (norte de Inglaterra), donde se originaron las protestas que se extendieron a otras plantas del país en medio de una fuerte controversia política, tiene previsto reunirse con sus representantes sindicales en la mañana del jueves para votar si aceptan o no la propuesta.

Tony Ryan, miembro del comité de huelga, dijo a los centenares de trabajadores que protestaban en el exterior de la planta de la empresa Total en Lindsey que la compañía les ofreció 102 empleos de nueva creación para un mínimo de nueve semanas.

"Hemos logrado un progreso significativo. Nos han ofrecido lo que pedimos, que es el 50% (de los puestos de trabajo). Tenemos que votar sobre lo que nos han propuesto", dijo Ryan, quien no obstante admitió que quedan algunos asuntos por perfilar antes de que se pueda hablar de un acuerdo cerrado y definitivo.

"Recomendaremos que vuelvan al trabajo"

En cualquier caso, subrayó que "la recomendación mañana será que los compañeros vuelvan al trabajo".

Ryan también aseguró haber recibido garantía de los empresarios de que los trabajadores extranjeros, principalmente italianos y portugueses, recibirán el mismo salario que los británicos.

"Nuestras quejas están empezando a ser reconocidas"

"Le hemos dicho a la empresa que si sigue trayendo mano de obra extranjera y excluyendo la fuerza de trabajo británica tendrán el mismo problema de cierre que han tenido ahora. Creo que no serán tan insensatos como para intentar este truco otra vez", declaró.

Paul Kenny, secretario general del sindicato GMB, declaró su satisfacción por el hecho de que "nuestras quejas están empezando a ser reconocida" y añadió: "todavía queda camino por recorrer, pero al menos la gente empieza a entender lo que estábamos diciendo".

Horas antes de anunciarse este principio de acuerdo, los empleados de Lindsey habían rechazado un primer acuerdo, nacido en la noche del martes en una reunión presidida por el llamado Servicio de Arbitrio y Conciliación (Acas), porque establecía que 60 de los 198 puestos de trabajo en disputa serían para obreros locales.

"No han violado ninguna medida"

Estas huelgas, que han afectado a varias refinerías del país, estallaron la semana pasada después de que Total anunciase que la empresa italiana IREM se adjudicaba el contrato para construir una nueva unidad de procesado en esa refinería de North Lincolnshire.

IREM decidió para ello utilizar a su propia fuerza laboral, formada principalmente por trabajadores italianos y portugueses.

En los últimos días, los trabajadores de dos centrales nucleares británicas, en Sellafield y Heysham (norte de Inglaterra), se unieron a la huelga en solidaridad con sus compañeros de Lindsey.

También se sumaron empleados de la refinería de Grangemouth (centro de Escocia), y las eléctricas de Longannet, Warrington y Staythorpe (norte inglés) y la de Langage (sur de Inglaterra).

La petrolera Total ha insistido en que nunca discriminó contra empresas o trabajadores británicos, mientras que el Gobierno, opuesto a cualquier medida proteccionista en momentos de desaceleración económica, ha rechazado que se violase la ley.

El ministro británico de Empresa, Peter Mandelson, aseguró que Total no ha violado ninguna legislación británica y ha puntualizó que es necesario concentrarse, "no en la política de la xenofobia", sino en afrontar la recesión económica.